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Edición 1431
Publicado el: Jueves, Septiembre 5, 2019 - 14:44

El impacto de las medidas del gobierno y la cotización de “la opinión”

Con sólo comparar el precio de tapa de La Opinión alcanza para poner en dimensión tres décadas de medidas cíclicas y crisis terminales en las que hasta el invento de cuasi monedas y trueque formaron parte de los remedios que se recetaron para un país cuyos ciudadanos se ilusionan fácil ante cualquier promesa mientras su dirigencia amplía la caja que necesita para sostener el dispendio de dinero propio o ajeno para quedarse en el poder más de la cuenta. Cuáles son y cómo impactan las medidas adoptadas en los últimos días de agosto.

El gobierno nacional tomó una serie de medidas desde que el presidente Mauricio Macri quedó más de 15 puntos por debajo del candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández. Las decisiones “tienen como objetivo central la estabilidad” económica, según dijo el ministro de Economía de la Nación, Hernán Lacunza, que reemplazó a Nicolás Dujovne y que proviene del gobierno de María Eugenia Vidal, donde ocupaba el mismo cargo.

Las últimas medidas anunciadas están relacionadas con el control de capitales, especialmente el control cambiario, con “cepo” a la compra de dólares incluido, aunque en un límite de 10.000 dólares, alrededor de 600 mil pesos por persona –en 2015 era de 2.000 dólares, 180.000 pesos– con el objetivo de que las empresas no atesoren moneda norteamericana.

Rápidamente el Banco Central tuvo que aclarar que no hay restricciones para sacar los dólares de las cuentas bancarias, porque el fantasma del “corralito” de 2001 apareció en la calle, en una sociedad propensa a seguir consejos como los que el economista Javier Milei lanzó el sábado al aire del programa Sin Galera, cuando recomendó comprar alimentos al por mayor si es que no se puede hacer cola en Ezeiza para huir del país. Por cierto, tampoco hay restricciones para los viajes al extranjero.

La dinámica social es impredecible en la Argentina y muchos ya pueden contar que conocen a alguien que llenó la camioneta de comida “por las dudas” o que fue al banco enloquecido a reclamar sus dólares al grito de “ya, los quiero ya” aunque siempre supieron que en el interior las operaciones de retiro de moneda extranjera demoran 48 horas.

Cómo es el “cepo atenuado”

En materia de “cepo”, además de comprar sólo hasta 10.000 dólares, todas las operaciones que superen los US$ 1.000 sólo serán posible con débito a una cuenta en pesos, no en efectivo. Tampoco estará permitido hacer transferencias de fondos de cuentas al exterior de más de US$ 10.000 por persona por mes.

El plan es dejar de perder reservas tras lo que sucedió la semana pasada, cuando el gobierno volcó dólares propios al mercado para controlar el tipo de cambio, que desde el 11 de agosto hasta ahora llegó a los 63 pesos y el lunes, tras las medidas, se había estabilizado en 57.

El viernes, las operaciones de “contado con liqui”, la maniobra de comprar títulos públicos o acciones en pesos para venderlas en el exterior en dólares, tenía un tipo de cambio de 65 pesos. El lunes era feriado en Estados Unidos, pero todo indicaba que la cotización iría en alza.

El “cepo atenuado” podría disparar el precio del denominado “dólar blue”, que se hizo famoso durante las restricciones cambiarias del kirchernismo, más férreas que las actuales, y que, según aseguraron operadores a La Opinión, el fin de semana, ante los anuncios, rondaba los 100 pesos, como si el fin de semana fuese una fiesta para los especialistas en negocios. En el Ministerio de Economía confían en que el “blue” no volverá a ser referencia para los agentes económicos pero, otra vez, en un clima de “sálvese quien pueda”, nunca se sabe.

La actividad económica es baja porque el consumo lo es, ya que no se recuperó, al igual que la inversión, que tiene una caída sostenida. Los salarios reales perdieron capacidad adquisitiva. Las exportaciones aumentaron, con el agro y una cosecha récord como punta de lanza, y el gobierno que entendió que ahí estaba la posibilidad de que haya dólares frescos en el mercado. Por eso las medidas también apuntaron hacia el sector.

Hasta ahora, los exportadores podían no ingresar al país los dólares generados por su actividad. Ahora, es un ministro de Mauricio Macri quien estableció plazos para liquidar las divisas en el mercado local: cinco días hábiles posteriores al cobro o 180 días corridos después del permiso de embarque, y 15 días para el caso de commodities, como el complejo agroexportador.

La remisión de utilidades y dividendos ya no es automática para las empresas con casas matrices en el exterior, que deben pedir conformidad a la autoridad monetaria.

Tras las PASO, los ahorristas comenzaron a retirar sus dólares de manera sostenida y muchos que tenían sus reservas en pesos los cambiaron por divisas. En el sistema bancario aseguran que los bancos pueden soportar que se retire hasta un 60 por ciento de los ahorros y que esa es una posibilidad lejana. Para despejar dudas, el gobierno autorizó que las entidades atiendan al público hasta las 17.00.

Una corrección en el IVA, que se pensó para una economía “blanca”

El abandono del dogmatismo por parte de la actual administración llegó hasta el IVA: el lunes anunciaron un decreto que despejó la incertidumbre entre los mayoristas y los comercios de proximidad, puesto que los primeros no aplicaban el descuento a los segundos, que no podían soportar el peso de comprar con el gravamen y vender sin trasladarlo al público.

Habían quedado huecos e interpretaciones diversas. Entre los almaceneros nucleados en FABA hubo belicosos que instaban a no recibir pedidos, pero ello implicaba quedarse sin vender.

Un contador que tiene como clientes a supermercadistas chinos y pequeños comerciantes contó a La Opinión que para implementar la medida original necesitaban “un programador para que te dé de baja el IVA en el ticket y salga expuesto en el libro de IVA”. Tras las explicaciones técnicas, graficó: “Para Suecia, un bolazo”.

“Hoy viene con IVA y con entre 15 y 25 por ciento de aumento todo, que va al ritmo del dólar”, dijo la semana pasada un comerciante consultado por este medio. “Todo lo que se compra viene con IVA, si lo vendo sin IVA, ¿cuándo lo recupero? Es una inversión malísima: no se sabe si lo van a devolver ni cuándo, es un desastre”, aseguró.

El decreto de lunes estableció que “pueden vender a IVA cero a monotributistas, consumidores finales y responsables inscriptos micropyme”, informaron fuentes locales relacionadas a FABA. Minimercados, kioscos y polirrubros también pueden comprar sin IVA para vender de la misma manera.

A cobrar el plus

A pocos días de las PASO, el presidente Macri había anunciado una batería de medidas con el objetivo de paliar la devaluación abrupta y para beneficiar “a trabajadores y a todas las pequeñas y medianas empresas que están pasando por un momento difícil y de mucha incertidumbre”.

Una de las medidas anunciadas fue el pago de 2.000 pesos extra para cada trabajador durante septiembre y octubre. En San Pedro las pymes comenzaron a liquidarlo, no sin preocupación respecto a la modalidad. Los empleadores deben descontar esa suma del aporte que les corresponda practicar del 11 % de jubilación, es decir los “aportes personales” o “aportes patronales”. El tope es de 2.000 pesos y en lugar de ser aportados el Estado los percibirá el empleado. El gobierno supone que todos los empleados del sector privado están registrados y declarados por el total del haber que perciben. Los empleadores saben que deberán acordar con sus empleados el modo en que percibirán esas sumas que no se sabe si irán o no a cuenta de futuros aumentos, del mismo modo en que lo hicieron en diciembre cuando el presidente anunció un bono extra de 5000 pesos que debía liquidarse tras el aguinaldo.

Los beneficiarios de Asignación Universal por Hijo recibirán dos pagos extra de 1000 pesos por hijo, también en septiembre y octubre. Los empleados de la administración pública nacional y de las fuerzas armadas y de seguridad federales, por su parte, percibirán un bono de 5.000 pesos. Docentes, estatales e integrantes de fuerzas de seguridad provinciales no están alcanzados porque así lo decidió la gobernadora María Eugenia Vidal, que parece estar mucho más consciente de que su flujo de caja no sólo no lo permite sino que espera que la administración nacional le gire aunque sea una parte de los 25.000 millones de pesos que le adeuda.

A raíz del aumento del salario mínimo, vital y móvil, que pasará en octubre a 16.875 pesos, los jubilados que obtuvieron el beneficio previsional con 30 años de aporte, sin moratoria, percibirán, en octubre y noviembre, un plus de hasta 900 pesos cada mes. Todo cierra, menos para el que lo tiene que cobrar y espera que le alcance o el que lo tiene que pagar y no llega porque su empresa o negocio no pudo trasladar los aumentos a sus clientes.

EDICION IMPRESA #1436
Jueves 10 Octubre 2019

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