El Gobierno avanza sobre los reclamos de los municipales para contener a los gremios
El Ejecutivo anunció el cumplimiento de los puntos más importantes del listado de demandas de los tres gremios que representan a los trabajadores y comenzó a descomprimir la tensa relación. De los tres, Ate sigue siendo el más duro y quedó un tanto aislado. El plan gubernamental es satisfacer lo que piden paulatinamente, sin descuidar las finanzas públicas. Hay pase a planta permanente para 29 jornalizados.
Los trabajadores municipales y el Gobierno de Guacone mantienen una relación que a medida que pasan las semanas va bajando en tensión, de acuerdo a los malabares que hacen en el Ejecutivo para cumplir con algunas de las demandas con los pocos recursos disponibles, más aún cuando el propio Gobernador Scioli está envuelto en la peor de las crisis económicas de su mandato y obligado a pagar en cuotas el aguinaldo.
“Solucionar lo solucionable” es la premisa que repiten públicamente, a lo que suman la idea de que todo se hará “siempre y cuando no signifique un impacto económico importante”. Pocos fondos y mucha voluntad parecen ser las únicas herramientas de un gobierno que debe lidiar con tres gremios distintos, intereses cruzados y más de 900 empleados.
La última reunión de la mesa de relaciones laborales fue complicada. Las demandas planteadas hace semanas no fueron atendidas allí, donde los representantes del Ejecutivo apenas si garantizaron el cumplimiento de la obligación fundamental: pagar los salarios el viernes pasado, las horas extras durante el transcurso de la semana y con suerte el próximo viernes depositar el dinero del medio aguinaldo.
La falta de diálogo respecto al resto de los puntos reclamados provocó el paro de Ate la semana pasada. Tras ello, el Ejecutivo apuró una serie de medidas que analizaba dentro de las áreas de Economía, Recursos Humanos, Gobierno y Planificación Estratégica: Gil, Porta, Restelli y Kasta.
“Venimos trabajando para tratar de solucionar lo que entendemos es solucionable en el corto y mediano plazo”, dijo el Subsecretario Daniel Porta y explicó que “se venían dilatando y analizando en profundidad por cuestiones presupuestarias”. Como todo.
Comprometió la adquisición de la indumentaria para el personal administrativo y del Hospital y Jorge Gil ya mantuvo reuniones con el proveedor para ello. Ese reclamo provocó varios paros y era uno de los puntos que especialmente Ate sostenía. Ya anunciaron a los empleados que pueden pasar a buscar la ropa y requirieron los talles.
Porta anunció además que con la liquidación del mes de julio pasarán a planta permanente unos 29 empleados que estaban jornalizados, algo por lo que los tres sindicatos estaban poniendo el grito en el cielo desde hace tiempo. “Queda un remanente por cuestiones puntuales que estamos analizando”, indicó el funcionario.
“Entendemos que son derechos que corresponden y que legalmente merecen ser atendidos”, aseguró y garantizó la resolución. Aunque de esas, porque además sostuvo que hay otras cuestiones planteadas para las que no habrá mayores novedades.
“Hay cosas que se plantean, como el aumento del refrigerio, que el área contable está evaluando la viabilidad”, señaló y explicó la que no será atendida: “El reclamo por el tres por ciento de antigüedad hoy es prácticamente imposible, porque representa una erogación de dinero muy importante y tiene un impacto económico que provocaría un desequilibrio y sería prácticamente imposible de pagar”.
Mientras continúan recortando las horas extras para mantener los servicios básicos y procuran sostener la caja, continúan con el análisis del reescalafonamiento que piden los gremios, aunque su implementación sigue en duda, por la misma razón de siempre: “Implica un impacto económico que estamos evaluando”, advirtió Porta.
En Recursos Humanos están preocupados porque la mayor cantidad de horas extras que se generan es por “el ausentismo del personal, especialmente por cuestiones de salud”. Como en otros ámbitos de la administración pública, las carpetas médicas están a la orden del día y las sospechas se alimentan.
Porta prefiere no utilizar la palabra “ajuste” que Gil pronuncia sin problemas. Le gusta más hablar de “reestructuración” y asegura que “la economía está supeditada a las decisiones de Estado”, es decir a la política. El Secretario de Hacienda no tiene pruritos. Ya se definió como “un técnico”. Su preocupación discursiva es menor. Lo cierto: plata no hay.

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