El fuego es una amenaza latente en las islas
Tras los focos de 2008, la quema en territorio insular frente a las costas de la provincia de Buenos Aires y la de Entre Ríos continúa, sin que haya una política clara al respecto. Un estudio de la Universidad de San Martín advierte que la recuperación demanda más de una década. La lluvia del viernes llevó tranquilidad a la zona, tras una semana de preocupación.
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El Consejo Provincial de Emergencias pidió al Jefe de Bomberos Marcelo Duarte que sobrevolara la zona de islas desde el club Náutico hasta el paraje Los Lobos. Eso fue hace diez días, cuando fueron detectados ocho focos que recién ahora están controlados, de acuerdo a las alertas diarias que emite la Nasa.
Todavía durante la semana pasada había que rogar a la naturaleza que fuera benigna con las imprudencias del hombre. Que el viento no rotara y que la lluvia llegara pronto eran los deseos. La tormenta del viernes pasado llevó cierta calma a una situación que en 2008 ganó las pantallas de la televisión pero a la que desde entonces pocos le dan importancia.
El ambientalista Enrique Sierra es uno de esos pocos. Preocupado por los focos, elaboró una vez más un exhaustivo informe que viene a suplir la falta de una correcta comunicación por parte del Plan Nacional de Manejo del Fuego, dependiente de la Secretaría de Ambiente de la Nación que conduce Juan José Mussi, desde cuya área no hay relación directa con la prensa local, a la que están atentos los isleños.
Semanas de preocupación
El informe de Sierra da cuentas que entre el 24 y el 27 de enero pasado fueron detectados un foco sobre la costa del río Paraná de las Palmas, frente a Siderca, en Campana; cinco focos en un área de 355 hectáreas, separados entre sí por 1,40 Km. y a una distancia de la costa isla adentro de entre 970 y 1800 metros. Todo ello sobre las islas Lechiguanas, a la altura del arroyo Los Lobos. Además, había dos focos más hacia el sudoeste.
El 26 de enero, el ambientalista miembro de la Fundación Oga tomó las fotos que ilustran esta página. Una de ellas desde el muelle del buque museo. “El humo espeso indica la quema del colchón de vegetación seca, se propaga por debajo de la superficie primero”.
Luego tomó otras desde el mirador de la Cruz, en Sarmiento y Boulevard Paraná, donde “se observa las llamas, comienza a quemarse la superficie”. Sierra da cuentas en el informe que “las llamas de la derecha son uniformes formando un frente de aproximadamente 2 Km y la altura de estas es de más de 5 m. El foco de la izquierda es donde afloran las llamas después de haberse propagado por debajo”.
El ambientalista estimó en 410 las hectáreas afectadas. La velocidad del viento y las altas temperaturas de esos días ayudaron a extender el fuego. En todo enero llovió apenas 29,3 milímetros, por lo que la escasa humedad también contribuyó.
En diálogo con La Opinión, Sierra informó que, cuando empezó, el foco era de un kilómetro cuadrado. “En la isla el problema no es que se queme la superficie, el fuego se propaga por abajo”, aseguró y explicó que “es muy difícil el combate de incendio de pastizales, por eso lo ideal sería utilizar aviones hidrantes.”.
Para el ambientalista, el problema del fuego está latente y los focos “se apagan más o menos y rogando que llueva”. En ese sentido, recordó que la vegetación presente está compuesta por junco, carrizo, paja colorada y paja brava, “que en esta época están secos, por eso arde más”.
Seis años sin hacer nada
Desde 2008 a esta parte pasaron muchas cosas. Muchos funcionarios de un mismo gobierno nacional y provincial. Ese fue el año en que el tema explotó en los grandes medios nacionales. El país estaba en medio del conflicto por las retenciones móviles y hubo varios accidentes fatales producto del humo.
En los alrededores de San Pedro se quemaron aproximadamente 260 mil hectáreas sólo en abril de 2008; en total, fueron 470 mil hectáreas hasta agosto. “Todo eso puede tardar unos once años en recuperarse”, señaló Sierra, de acuerdo a un informe de la Universidad Nacional de San Martín.
“Hay que insistir con la historia de los incendios en la isla”, dijo el ambientalista, quien recordó que tanto el Plan Nacional de Manejo del Fuego como las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos no han determinado indicadores de peligro en el Delta que permitan emitir alertas para isleños, funcionarios y comunidades ribereñas.
Enrique Sierra sostiene que es necesario “un sistema ágil, efectivo de coordinación, obtención, respuesta e intercambio de la información entre municipios, provincia y nación”. Hasta ahora, el fenómeno reaparece con lamentable recurrencia. Las respuestas para prevenir, alertar y controlar, no tanto.
