El extraño caso de la suspensión de carga de Papel Prensa
Papel Prensa suspendió el despacho de papel la semana pasada durante dos días, sin ofrecer explicaciones ni motivos. Más de cuarenta camiones quedaron parados a la espera de que les comunicaran que se levantaba la medida, cosa que se hizo con el mismo hermetismo con que se dispuso la suspensión. La coincidencia con el anuncio de igualdad de precios anunciada por el Ministro de economía alentó especulaciones sobre la guerra Clarín – Gobierno sin que medie un comunicado local que permita llevar tranquilidad al lugar donde poseen su planta.
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A quienes siguen los avatares de la vida política en el país, cuyos protagonistas excluyentes son desde el conflicto con los productores agropecuarios el Gobierno y el Grupo Clarín, no les sorprende que pasen cosas como las que se vivieron en San Pedro, en la planta de Papel Prensa, la semana pasada, cuando de un momento a otro se comunicó a los transportistas que no se despacharía papel, sin mayores explicaciones que, al día de hoy, todos siguen esperando por parte de los actores involucrados, aunque haya obedecido a una cuestión interna y de rutina.
La noticia sólo preocupó a sampedrinos y allegados al trabajo de la fábrica y no tuvo lugar en las agendas periodísticas de los medios nacionales, ni oficialistas ni opositores, ni los pocos verdaderamente independientes que quedan.
Sobre el mediodía del jueves pasado, los camioneros recibieron de parte del Directorio de Papel Prensa la noticia de que se suspendían los despachos de papel y que no podrían cargar las bobinas que tenían previstas para enviar a distintos puntos del país.
Ese mismo día, el Gobierno Nacional había publicado en el Boletín Oficial una resolución firmada por Guillermo Moreno donde se hacían efectivos los anuncios del Ministro de Economía Amado Boudou sobre la imposición de vender “a precio igualitario” para todos los clientes, igualando el monto que paga por tonelada “aquel que haya alcanzado el mayor porcentaje de participación durante el último año”, es decir el principal accionista de la compañía, el Grupo Clarín.
Sin envíos
Osvaldo García, uno de los principales transportistas que trabaja con Papel Prensa informó que ese jueves le avisaron que “desde el mediodía no se podían hacer cargas y que se suspendía el despacho de papel”. Eso significó que unos cuarenta camioneros quedaran parados por una medida de la que nadie ofreció información al respecto.
García manifestó los problemas que acarreaba la suspensión: “Los choferes están preocupados porque no van a trabajar dos días” y “los diarios del interior, de La Rioja y otras provincias no van a tener papel”.
Al otro día, partieron de la planta unos diez camiones cargados con papel hacia Capital Federal. Habían sido cargados antes del mediodía, hora en que se dispuso el parate del despacho, por lo tanto eran los únicos autorizados a salir, aunque los choferes aclararon que en general son cerca de veinte los camiones diarios que van hacia esos lugares.
También pudieron cargar y partir unos cuatro transportes que habían llegado en la tarde del día anterior desde Chubut y cuya situación fue contemplada por la distancia desde donde llegaban y además su carga había sido comprometida antes de que la medida entrara en curso.
Con envíos
El viernes a la tarde el Directorio comunicó a los transportistas que podrían comenzar a cargar porque desde el sábado a la mañana la provisión de papel se normalizaba y todo retornaba a su movimiento habitual.
Los choferes recibieron con beneplácito la disposición sin preguntarse demasiado sobre qué había ocurrido durante el tiempo que duró la suspensión. El sábado por la madrugada, el flujo de camiones que sale diariamente desde la planta sampedrina era el acostumbrado y todo había vuelto a la normalidad.
Un reporte de Inspectores de la Secretaría de Moreno informó el sábado que “Papel Prensa comenzó a funcionar con normalidad y está vendiendo papel con los mismos precios para todos”, en cumplimiento de la resolución gubernamental.
Interpretaciones cruzadas
La batalla por el papel es parte de la guerra de poder que el Gobierno y el Grupo Clarín mantienen sin tregua desde que rompieron la luna de miel que los unía.
Antes de la resolución, Amado Boudou dijo ante un auditorio afín que la disposición gubernamental de intervenir en cómo vende Papel Prensa su producto “no tiene nada que ver con fijar el precio. No nos metemos con el precio del papel, sino que garantizamos que el valor aplicado al comprador más grande de papel sea igual para el resto de los compradores”.
Expresó que “la utilización de la firma (Papel Prensa) para cercenar la libertad de prensa, dado que la política de precios, asignación de papel y crédito y cobro podrían haberse utilizado eventualmente para favorecer a algún medio en detrimento de otro”.
En la resolución, fechada el 6 de enero, se argumenta que el papel de diarios no es simplemente un insumo, sino el medio para ejercer derechos como el de informar ser informados, como consecuencia, el acceso a este bien por parte de todos los medios garantiza el efectivo cumplimiento del derecho de libertad de expresión.
La cooperativa de editores Diarios y Periódicos Regionales de la República Argentina (Dypra), celebró la medida y expresó que viene “reclamando en distintos ámbitos oficiales, que el Estado nacional, por sí y como segundo accionista de Papel Prensa, garantice la provisión de papel para diarios, en cantidad suficiente y a precio competitivo, ya que hasta el momento, cientos de medios gráficos tienen que abastecerse en el mercado de revendedores de Papel Prensa o importarlo, pagando desde un 50 a un 100 por ciento más caro del que abonan los dos accionistas privados de Papel Prensa, los diarios Clarín y La Nación de Buenos Aires”.
Por su parte, los diarios Clarín y La Nación también editorializaron sobre la medida. Clarín calificó a la medida como “otra embestida del Gobierno”, una “intromisión en las gestiones comerciales” y una decisión tomada “unilateralmente, como si fueran dueños, pese a que tiene una participación minoritaria.
La Nación habló de “intromisión” y dijo que “el Gobierno quiere facilitar el ingreso de sus amigos” al mercado de medios, por eso mantiene una “ofensiva” contra los diarios dueños de Papel Prensa.
Los dos medios expusieron que no tienen privilegios en el precio, sino que reciben descuentos de acuerdo a una “política de precios clara y transparente” que otorga beneficios a sus clientes de acuerdo a “la magnitud de la compra”.
De las 170.000 toneladas que produce la planta, los diarios miembros de la sociedad comercial adquieren 140.000 y por ello serían beneficiarios de los importantes descuentos que obtienen y los posicionan en ventaja respecto de los otros clientes, por lo general pequeños medios del interior.
Los del medio, otra vez
En medio del fuego cruzado, otra vez, los trabajadores y los pequeños medios que dependen del papel para su funcionamiento normal encendieron la señal de alarma. Los camioneros preocupados por la incertidumbre que produjo el cese de envíos y los medios del interior que comenzaron a mirar su stock de papel pensando en lo que vendría. De la planta ubicada en la ribera del Paraná dependen 500 familias. El sueldo mínimo de un ingresante está establecido en 3.000 pesos. Los diarios regionales y locales sólo tienen papel suficiente para susbsitir semana a samana, no poseen grandes stocks y de repetirse una situación similar sería prudente contar con información oficial para despejar especulaciones.
