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Edición 1399
Publicado el: Miércoles, Enero 23, 2019 - 12:40

El exconcejal y exjefe de Bomberos Emilio Esteve fue denunciado por abuso sexual infantil

La joven, que convivía con el acusado porque él era pareja de su madre, denunció el hecho a fines del año pasado, casi diez años después de que ocurriera. En la presentación que hizo ante el fiscal Manso, relata pormenores de cómo sucedieron las situaciones a las que fue sometida. En su relato, asegura que cuando la  madre fue a increparlo, “él no negó las acusaciones” y dijo que “se había enamorado” de la adolescente.

El abogado, comerciante, exconcejal y exjefe de Bomberos Emilio Esteve fue denunciado por una joven que aseguró que en 2009, cuando él era pareja de su madre, abusó sexualmente de ella en reiteradas oportunidades, mientras vivían en la misma casa.

La denuncia fue presentada ante el fiscal Marcelo Manso en diciembre pasado y ratificada el martes en sede judicial por la joven, que ahora tiene 21 años. La Opinión accedió al relato que la chica dejó expresado en la denuncia, en la que narra cómo sucedieron los hechos.

Allí, la joven señala que ella y su hermana comenzaron a convivir con Emilio Esteve en 2009, cuando el abogado entabló una relación amorosa con su madre. En la casa donde vivían había dos habitaciones. En una dormía la pareja; en la otra, las dos chicas.

Las camas estaban dispuestas en forma de L y en la que daba a la ventana dormía la mayor de las adolescentes, que en ese entonces tenía 13 años. Esteve, según consta en la denuncia, solía quedarse sentado al lado de las camas hasta que se durmieran.

En una oportunidad, la joven dormía y sintió que la tocaban en sus genitales. No quiso abrir los ojos. Otra mano le tocaba la boca. Aseguró haber sentido “terror”. Sintió que se acercaban a su cara y que la besaron. Tosió, se movió y logró que él se apartara.

Ese fue el primero de varios episodios similares. No lo recuerda con exactitud, pero dejó asentado que fueron al menos cinco o seis. Quizás fueron más, pero no logra recuperar esos momentos.

“Emilio seguía en la casa, pero hacía como si no pasara nada, inmutable ante los otros, pero siempre tratando de complacerme, cambiándome el piso de un cuarto para que me fuera a dormir sola, y aunque en principio yo quería hacerlo, cuando empezó a pasar esto me negué rotundamente”, contó.

Para evitar las situaciones de abuso, comenzó a dormir con otra ropa. Como no funcionaba, llegó a trabar el picaporte con un lápiz, a poner un llamador de ángeles para que la despertara cuando intentaran ingresar a su cuarto y hasta tapaba la puerta con un mueble.

Al año siguiente, los abusos se interrumpieron. Esteve y la madre de la joven tuvieron conflictos de pareja y él se fue de la casa. Alguna vez ella le había preguntado qué hacía de madrugada en la habitación de las nenas. La respuesta era que había ido a fijarse que estuvieran bien tapadas y cosas por el estilo.

En 2011, el abogado volvió a vivir con ellas. La joven denunciante retomó sus prácticas para evitar que volviera a tocarla. “Jamás volví a descansar como cualquier nena y mis problemas comenzaron  crecer”, sostuvo en su denuncia.

Los recaudos que tomaba llamaron la atención de su madre y de la empleada doméstica. Ello provocó, aseguró la joven, que los abusos, al fin, cesaran. Dos años después, tras regresar del viaje de 15 años a Disney, la chica ya no soportaba la presencia de su abusador en la casa.

Su malhumor provocaba conflictos familiares. En Semana Santa, tras una pelea con su madre, él la abordó y le pidió “perdón por las cosas que han pasado”. La chica contó que le pidió que lo abrace, y que ella accedió “para poder vivir en paz”.

Un año más tarde, en 2014, le contó lo que había sucedido a su novio, en medio de una discusión de pareja. Esa misma semana, le relató los hechos a su psicólogo, que citó a su madre para ponerla al tanto de lo que la joven había contado.

Ese viernes, la madre de la chica le pidió a Esteve que no fuera a dormir a la casa. Al otro día fue a su estudio jurídico y lo increpó. “Él no negó las acusaciones y, muy por el contrario, dijo que ‘no sabía lo que le había pasado’, que ‘el diablo se había apoderado de su cuerpo’, que se había enamorado de mí y que yo me había enamorado de él”, relató en la denuncia.

Cuando su madre salió del estudio de Emilio Esteve, fue a ver a una amiga, que estaba con su marido, a quienes les cuenta lo sucedido. El hombre, días después, se encontró con el abogado y lo consultó por el tema. Según consta en la denuncia, Esteve “no niega ni reconoce los hechos, pero sí justifica manifestándoles que estaba o había estado enamorado” de la chica.

Su madre decidió separarse. Según pudo saber La Opinión, en ese momento no hubo denuncia penal porque la chica no se encontraba psíquicamente en condiciones de afrontar el proceso judicial al que ahora se somete bajo la asistencia del abogado Mauricio Gugger.

El representante legal de la joven consideró que la conducta de Esteve encaja en la calificación penal de “abuso sexual gravemente ultrajante” por resultar “un grave daño a la salud física y mental y por haber sido cometido contra una menor de 18 años, aprovechando la situación de convivencia”.

Para Gugger, hubo un “desprecio total por la dignidad sexual de la víctima”.

EDICION IMPRESA #1416
Jueves 23 Mayo 2019

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