El discurso de Guacone Entre pocos anuncios y la defensa política del Gobierno
El Intendente dejó inaugurado el período ordinario de sesiones del Concejo Deliberante con un mensaje anual de dos horas de duración en las que cuestionó a los ediles que le retiraron el apoyo, a los consejeros escolares que reclaman el Fondo Educativo y a los médicos, cuyas medidas de fuerza relacionó con los anuncios que Sualdea hizo semanas atrás. Convocó a la oposición a trabajar en conjunto, con mención especial para Barbieri. Las medidas que dependen de Borgo y Cheyllada tuvieron el mayor protagonismo entre los proyectos anunciados.
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Pablo Guacone brindó su quinto mensaje anual en la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante. Lo hizo el martes, ante los 18 ediles de los cuales sólo uno le responde, y sentado al lado de Mario Barbieri como Presidente del Concejo Deliberante. Como en cada uno de sus discursos para esta ocasión, la impronta del Secretario de Gobierno de turno estuvo presente. Esta vez, y ante el déficit estructural que el propio Intendente reconoció en su alocución, fueron las voces de Raúl Cheyllada y Roberto Borgo las que predominaron.
Además del consabido repaso de la gestión del año anterior, en las que fueron destacados sobre todo algunas tareas de repavimentación de calles y los masivos espectáculos públicos, el Jefe Comunal dispuso una serie de proyectos para 2014, algunos con plazos mayores que otros.
Una mirada política
Buena parte del discurso estuvo relacionado con la defensa de su Gobierno frente a lo que llamó un “debate político solo circunscripto a declaraciones pretendiendo desestabilizar nuestro modelo”. En ese marco, repitió lo que alguna vez le dijo a Sergio Rosa durante una interpelación: que él estaba trabajando y que esa “es la gran diferencia entre los que sólo hablan y los que realmente hacemos”.
Tuvo, a su vez, palabras para los concejales del Frente para la Victoria que anunciaron hace diez días el retiro de su apoyo a la gestión Guacone. “La incondicionalidad significa estar, más allá de las condiciones”, dijo y apuntó directo.
“No ser correspondido por quienes dudaron y se alejaron en momentos donde la sociedad más nos necesitaba unidos, puso en evidencia a quienes privilegian el individualismo y los intereses particulares, por sobre los de la comunidad a la que representamos estando en la función pública”, les espetó, aunque sin nombrarlos ni mirarlos mientras pronunciaba esas palabras.
Dalmy Butti, desde la banca, recibió halagos del Jefe Comunal, que destacó la implementación de programas y leyes provinciales y lo felicitó por la creación de la panadería Envión, momento en que detuvo su lectura para hablar fuera de lo previsto en el discurso.
Sobre el final, volvió a interrumpir la lectura –algo que hizo varias veces, una para informar sobre el pedido al Gobierno nacional de la repavimentación de la ruta 1001 desde Río Tala a Vuelta de Obligado– pero esta vez para dirigirse directamente a Barbieri. Ya había elogiado su experiencia en más de una oportunidad. Lo convocó a trabajar en conjunto y a superar las diferencias para pensar “en el vecino”.
Al terminar la sesión, el Presidente del Concejo Deliberante dijo a La Opinión: “Estoy aquí para recoger el guante, para colaborar y para construir”. Cuestionó que la exposición sobre 2013 haya sido “con retaceo de información” y manifestó su satisfacción con el reconocimiento de la crisis por parte del Intendente.
Borgo y Cheyllada
Como se dijo, las voces de los secretarios de Economía y Gobierno fueron las que más aparecieron en el discurso respecto de los proyectos. Las palabras del segundo fueron fáciles de reconocer: asociatividad, previsibilidad, refuncionalización, competitividad, proceso para mejorar la calidad de la gestión, entre otras. En algunas, el Intendente trastabilló en su lectura.
Respecto a las tareas del primero, habló de la necesidad de “replantear” las “decisiones políticas” que han llevado al municipio a una situación de “crisis estructural”. En ese marco, reconoció como “justo” el “reclamo de ser eficientes con la aplicación de los recursos” y pidió colaboración.
Si bien no definió medidas económicas explícitas para atacar la problemática deficitaria, anunció la moratoria, el reempadronamiento de contribuyentes y la necesidad de lograr “un sistema tributario más progresivo”, con la creación de un área de recaudación en la que ya trabajan Borgo y Rial (ver página 4).
El escalafonamiento de personal es uno de los desafíos para Cheyllada en Gobierno. En el apartado correspondiente a su área hubo una mención a la problemática de inseguridad, con el Polo de Seguridad anunciado en 2012 como proyecto a implementar.
De la misma manera, se refirió a “medidas correctivas” para Inspección y a la rezonificación de boliches como metas para Protección Ciudadana. Un “programa de Desarrollo de la Industria Agroalimentaria para San Pedro y el Partido” y el tantas veces mentado Parque Industrial fueron parte de lo anunciado, en articulación con Desarrollo Económico, que conduce Pablo Ojea.
Un palito para los médicos
Como dijo Sualdea cuando anunció el fin de las guardias pasivas, Guacone sostuvo que “el modelo de salud pública local” está “agotado”. En ese sentido, se refirió a un “modo de trabajo donde algunos trabajaban un rato y se pagaba como un todo” y en el que “el trabajo en el sector público servía para algunos como una beca”.
Siendo el intendente al que mayor cantidad de veces le hicieron un paro los profesionales de la salud –fueron 29, uno de ellos de 33 días, recordó–, aseguró que detrás del “planteo de deficiencias edilicias y falta de insumos se esconde lo que no quieren decir a la comunidad”.
Si reconoció los problemas económicos que afectan a toda la población y, claro, al Hospital, cargó las tintas sobre la falta de Presupuesto y de aprobación de aumento de tasas y pidió acompañamiento, aunque en plan de advertencia.
“A aquellos que no estén de acuerdo, les pido que dejen su lugar; seguramente encontraremos profesionales que sigan los ideales del Dr, Ramón Carrillo y no el del egoísmo y propio bienestar”, les disparó en medio del discurso. Enumeró equipamiento y vehículos adquiridos para el sistema de salud, y aseguró que durante su gestión se invirtió “más que en la última década” en la materia.
Entre los anuncios, destacan el llamado a licitación para la provisión de oxígeno y del servicio de retiro de residuos patogénicos –dos proyectos que La Opinión anticipó meses atrás– y la puesta en funcionamiento del “Servicio de Turnos Telefónicos mediante la Línea 0800 – 888 – 5151 para la atención de servicios de consultorios externos del Hospital”.
El único anuncio importante, además de la moratoria y la Agencia de Recaudación (ver página 4) fue el que apuntó a la digitalización de los trámites municipales, algo difícil de pensar a corto plazo si se toma en cuenta que ni la página web de la comuna está actualizada y funcionando.
Días, el que se fue
El Secretario de Obras Públicas Hugo Días renunció el viernes de la semana pasada. Tras varios días complicados en su salud, un pico de presión del jueves lo obligó a ir al médico, quien le prescribió reposo y alejarse de situaciones de stress.
Por lo pronto, Adolfo Fito Benincasa está interinamente a cargo del área y le toca preparar una serie de requerimientos vinculados al Fondo Educativo que solicitaron desde el Tribunal de Cuentas, desde donde visitaron la dependencia la semana pasada.
Sobre el Fondo Educativo también habló Guacone. En tono más alto que el estaba usando, recordó que la decisión en torno a la aplicación de ese dinero es potestad exclusiva suya, se quejó de la denuncia penal de los consejeros opositores –a los que acusó de trabajar sólo movidos por su “visión política” – y enumeró obras “significativas”, ante un movimiento de cabeza que decía “no” por parte de Liloff, D’Andrea y Cajide.
Otra vez el sueldo, que supera los 100 mil
No estaba previsto en el discurso, pero Guacone quiso hablar de ello. Recordó que durante 2012 y 2013 donó 30.288 y 41.368, respectivamente, de su salario a instituciones. Dijo que para cuestionar su sueldo hay que “tener estatura moral”.
La Opinión ha informado en cada gestión gubernamental cuánto le cuesta al pueblo sampedrino sostener a sus funcionarios, sobre todo al Intendente, que es el mejor pago. Así lo ha hecho con Guacone en sus últimas dos ediciones.
Ante el incremento de salario que obtuvieron los empleados municipales, corresponde informar que a lo los 71.777,07 de básico que percibe se le sumarán hacia julio unos 15.79,95. Ello llevará el básico a 87.568,0254; los gastos de representación a 8.756,80254; y la antigüedad a 5.254,081524.
En total, con el 22 por ciento de aumento que debe computársele por ley, el Intendente Guacone tendrá un salario bruto de 101.578,91. Una vez que hayan sido calculados los descuentos, de acuerdo a lo que reciba de bolsillo, podrá donar todo lo que quiera. De todas maneras, esa suma es la que las arcas del Estado local deberán erogar en la liquidación.
