El desocupado
Hay veces que me hace pensar Que las mentiras son del bien hablado Más si lo sabré yo que soy un desocupado Cómo sé respetar ¡Ni me gasto el caso nombrar! Con esto de andar peregrinando detrás de los señores Que no conocen el hambre ¡ ni otras cosas! Ni andar guitarreando las pobres penas Amén de tenerlos empachados con nuestros olores. Aprenda hombre que el hambre es bien decente No roba, no mata, no engrupe, no miente. Así en la cosa, desocupado hasta bajo las cobijas. Nelda Castro Novo.

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