El crecimiento de San Pedro al compás de Expoagro
Desde la primera presentación de la megamuestra en 2004 y la necesidad de tener plazas hoteleras para hospedar a los cientos de turistas que pasaron por la ciudad, San Pedro triplicó los albergues hasta la última presentación en marzo pasado. Ahora se abrió la gran incógnita: cuánto pierde la ciudad desde el anuncio del traspaso de la feria a Junín.
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La llegada de la exposición que organizaron Clarín y La Nación en 2004, cuando la megamuestra se emplazó en el kilómetro 115 de la Ruta 9 a la altura de Alsina, provocó que el crecimiento turístico que la ciudad atravesaba, impulsado por el gobierno de Barbieri, se incremente con notoriedad y en consecuencia la necesidad de los operadores hoteleros de aumentar sus plazas y hasta de despertar en los vecinos de la ciudad el apuro por la creación y el reacondicionamiento de habitaciones para alquilarlas a turistas.
En 2004 estaban disponibles 650 plazas, entre hoteles, bungalows, campings y casas de familias; 400 menos que en 2005, cuando la feria se corrió unos kilómetros para el lado de San Pedro y se instaló definitivamente en “La Flamenca”, sobre el kilómetro 121, campo que fue alquilado por los organizadores por diez años. En esa oportunidad también se multiplicaron los improvisados almacenes y kioscos, que multiplicaron sus ventas entre el 3 y 6 de marzo. Esta modalidad ya se había presentado cuando tuvo lugar el “San Pedro Rock” o cuando alguna banda importante se presentaba en la ciudad y por pocos días el número de personas que recorría las calles se multiplicaba exponencialmente.
Luego de una larga ausencia Expoagro volvió a “La Flamenca” en 2010. Para ese año el número de plazas superaba ampliamente las 1.900 unidades y remarcaba un importante aumento en las tarifas que, aunque a muchos les cueste afirmar, se acrecentaban durante el desarrollo de Expoagro.
Este año se volvió a presentar en el mismo campo con un marco importante de público que se notó durante las noches en los bares céntricos, los locales de diversión nocturna y, claro está, en los sitios disponibles para el alojamiento.
Calcular la ocupación y compararla entre los años en que la feria pasó por la ciudad resulta relativo ya que por ejemplo en 2008, año en que no se desarrolló Expoagro, con 1.580 plazas disponibles los turistas que visitaron la ciudad ocuparon el 60 por ciento de la capacidad durante el primer fin de semana, convirtiendo al segundo lapso en el más visitado, con el 66 por ciento.
En tanto en 2009, a un año de la vuelta de la megamuestra al corredor Baradero – San Pedro, con 250 nuevas plazas de alojamiento disponibles, la ciudad superó las visitas del año anterior y marcó el 75 por ciento en el primer período de marzo y el 66 en el segundo, llegando al último fin de semana a un 81 por ciento estableciéndose como el más visitado.
En 2010, con la feria montada nuevamente en el predio de “La Flamenca”, el porcentaje de ocupación en San Pedro el fin de semana previo al inicio de Expoagro fue de 68 y de 70 por ciento luego del cierre. En 2010 el número de plazas hoteleras disponibles era de 1.960, 130 más que el año anterior y más del triple desde la primera edición en “Don Antonio”.
Gastos
“Durante Expoagro los precios se potencian”, aseguraron desde la Dirección de Turismo de la ciudad. Algo que se percibe en todos los ámbitos relacionados con el área. Se nota en los precios de los hoteles, de los restaurantes y hasta de los tragos en los boliches, que aumentan la venta de bebidas de mayores importes durante el desarrollo de la feria.
Desde el área que conduce Fabián Bianchi informaron que “el gasto promedio de un turista en San Pedro durante un fin de semana común es de entre 350 y 400 pesos por día” a los que, para calcular cuánto erogan en la semana que se desarrolla Expoagro, hay que sumarle el improvisado incremento que puede ampliar esa suma hasta 500 ó 600 pesos diarios. Lo cierto es que, pese a quien le pese, con la partida de la feria organizada por Clarín y La Nación a Junín, la ciudad pierde una entrada importante que será difícil de suplir con otro fin de semana de similares características.
