El control y descontrol del tránsito, en debate y de campaña
Los siete muertos en diez días por accidentes de tránsito pusieron nuevamente el tema en debate. La oposición presentó un proyecto para declarar la emergencia vial y el Gobierno intensificó los operativos. Sin embargo, a la hora de abordar la problemática falla todo, ya que tanto los procedimientos represivos como los pretendidamente educativos no dan resultados.
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Como un mensaje esperanzador, Dalmy Butti supo decir en un acto de campaña que antes la gente tenía problemas para comer y que ahora los debates pasan por otro lado, como por el tránsito, ya que el crecimiento del parque de autos y motos sería producto de la “década ganada”.
Lo cierto es que las calles de la ciudad son un caos. Direcciones unívocas que no se respetan; líneas amarillas con autos estacionados; vehículos que se asoman a la bocacalle mientras el otro cruza, sin reconocer espacios donde deberían estar las sendas peatonales; y la consabida situación con las motos: falta de casco, documentación, escapes libres, y la “moto-colectivo” con familias enteras a bordo.
En ese marco, el debate se metió de lleno en la campaña rumbo a las elecciones de octubre, puesto que los concejales y candidatos del Frente Progresista Cívico y Social elevaron un proyecto para declarar la emergencia vial, que puso el eje en la necesaria discusión sobre las políticas públicas a implementar para abordar la problemática.
Tiempo de emergencia
El proyecto prevé que el Ejecutivo asigne “todos los recursos humanos y materiales a los efectos de implementar las medidas” y que convoque “a las autoridades competentes de la provincia de Buenos Aires para coordinar y combinar la implementación de programas sustentables en el tiempo”.
Establece además que presente “un programa de acciones tendientes a operativizar los alcances de dicha emergencia, contemplando un plan integral para motos” y que si se necesitan partidas presupuestarias adicionales, sean aprobadas por el Concejo Deliberante.
“Para garantizar el éxito de un programa de educación vial se requiere imprescindiblemente claridad de conceptos, ejercicio pleno de la autoridad y sus facultades; orden metódico en el área afectada, objetivos definidos con mediciones periódicas de los resultados obtenidos, esencialmente continuidad en el tiempo y trabajar en la conciencia colectiva de este tema en la comunidad”, señalan los ediles en los considerandos del proyecto.
Además, plantearon una propuesta de Escuela de Educación Vial en el Paseo Público 2, donde emplazarían un circuito vial. “Está faltando un trabajo coordinado y abarcativo de todas las instituciones del distrito, articulados y coordinados con el Municipio”, señalaron.
Para Sergio Rosa, “mucho tiene que ver la ausencia del Municipio” en materia de tránsito, y enumeró: “accidentes, calles rotas, accesos en mal estado, venta de alcohol, consumo de drogas, falta de controles, la inexistencia de un mapa y de estadísticas”. Habló además de “la poca conciencia colectiva” y de la “ausencia de una autoridad definida en el área”.
Muchos recordaron un proyecto del exconcejal Benito Larraburo que aconsejaba tomar medidas precisas para afrontar la problemática; o el proyecto que Manchone elaboró y dejó en su despacho tras no tener respuestas dentro del propio Gobierno para llevar a cabo sus propuestas; o las que elevó Leonardo Mórtola cuando hizo uso de la banca abierta (ver página 27), tal como hizo Alejandro García.
54 motos en un fin de semana
El Secretario de Gobierno Javier Silva dijo que la propuesta opositora le pareció correcta: “Me parece bien que se preocupen”, sostuvo y aseguró: “Hace más de un año que estamos tratando el tema”.
“Me parece más que bien que un grupo tan importante nos acompañe desde su peso en el Concejo Deliberante”, señaló y chicaneó: “Cuando yo entré en la Secretaría de Gobierno presenté un proyecto para adherirnos a la ley nacional de tránsito y muchos de los que hoy están presentando esta alternativa tardaron seis meses en adherirnos”.
El fin de semana, los controles se intensificaron. El personal de la Subsecretaría de Protección Ciudadana, que sigue sin conducción precisa, contó con apoyo de la Policía y efectivos de Gendarmería, apostados en diversos puntos de la ciudad.
Secuestraron 54 motocicletas que circulaban sin la documentación necesaria. Hubo además 15 infracciones por transitar sin el casco obligatorio, seis actas por control de alcoholemia positivo, de los cuales cuatro fueron con secuestro de vehículos por falta de documentación.
