El consorcio impidió a una escuela colocar un termógrafo en el puerto
El proyecto es del curso del profesor Enrique Hopman. El aparato permite medir los cambios de temperatura y la semana pasada habían llegado buzos del Servicio de Hidrografía Naval de la Armada, para colocarlo pero el presidente del consorcio de gestión del puerto intervino porque no tenían autorización. El organismo dice que “estaban ocupando una propiedad del consorcio” y que el malentendido fue un error de organización del establecimiento.
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Un proyecto escolar quedó trunco la semana pasada cuando los alumnos de la Escuela Normal y del curso del Profesor Enrique Hopman se enfrentaron con los responsables del Consorcio de Gestión del puerto.
La tarea que los chicos y el docente habían iniciado, era la instalación de un termógrafo, un aparato que permite medir los cambios de temperatura en el agua. En este proyecto colaboraba el Servicio de Hidrografía Naval de la Armada y por eso, para la colocación habían llegado dos buzos profesionales.
El lugar elegido era el puerto de San Pedro porque además de estar en un lugar accesible, estaría resguardado por la presencia de la Prefectura Naval. Por eso se le solicitó a esta fuerza el permiso para hacerlo. Pero cuando comenzaron a trabajar para instalar el aparato, se interpuso el presidente del Consorcio de Gestión del puerto, Carlos Corleto, solicitando la debida autorización porque estaban ocupando “ propiedad privada del consorcio”.
Después de idas y vueltas, y hasta la intervención de la abogada del consorcio, Dra. Victoria Vitale, el proyecto quedó frustrado hasta nuevo aviso. Los buzos tuvieron que marcharse confirmando que hasta el próximo año no podrán volver y con decepción, el profesor Enrique Hopman dijo que la única opción es buscar otro lugar en la costa pero será difícil que reúna las condiciones necesarias.
“Fue un error de organización”
Carlos Corleto dijo a La Opinión que evidentemente la situación que se desencadenó la semana pasada se debió a un “error de organización” de la Escuela Normal porque se dio por supuesto, que podrían instalar un equipo en una zona que es restringida por cuestiones de seguridad.
“Nosotros hablamos con la Prefectura San Pedro y nos dijeron que no habían dado autorización, les habían dicho que en todo caso podrían instalarlo en la zona de embarque de ellos pero no en el lugar que lo estaban haciendo”, dijo.
Más allá de la forma en que se expresó frente a los alumnos y el docente, Corleto aclaró que la intención no era impedir el proyecto del termógrafo sino cumplir con las normas internacionales de seguridad. Y en este caso la responsabilidad es del Consorcio.
“Estaban ocupando una propiedad del Consorcio pero además el lugar donde lo estaban poniendo es peligroso, porque atraca el camión de riego del municipio. Si me hubieran avisado, buscábamos otro sitio… “Igual tratamos de encontrar la solución, por eso les propusimos con la Dra. Vitale que firmen una declaración jurada para que se hagan responsables por si pasa algo, porque es una zona de protección portuaria. Pero no quisieron firmar y se fueron”, explicó el presidente del Consorcio.
La Dra. Vitale dijo por su parte que todo lo ocurrido es “mínimamente desprolijo y extraño” porque la intención del Consorcio no fue negarse al proyecto. “Después de la caída de las torres gemelas en Estados Unidos, se creó un plan de protección de instalaciones portuarias, es una medida internacional, específica para cada puerto. Una de las consignas es identificarse, pero estos buzos hasta eran remisos a entregarnos su carnet. Esta gente tampoco tenía seguro, nada. Cuando preparo todo para que firmen, no lo quieren hacer y se retiran”, dijo la abogada.
Ante semejante revuelo y el carácter público que tomó la situación, los responsables del Consorcio decidieron enviarle una carta a la Escuela Normal y a la Prefectura. “Me he puesto a disposición de la directora de la Escuela Normal, para ponernos al servicio de lo que haga falta. Pero también le pedimos a la Prefectura que aclare qué autorizaron ellos. Porque hasta ahora todo los que nos dijeron fue verbal”, dijo Corleto.
“Me llama la atención que un profesor no sepa cuáles son las reglas que debe cumplir saliendo con alumnos a la calle. Esto es una propiedad privada. Si se ahoga un buzo o un chico, quién se hace responsable?”, recalcó el presidente del organismo portuario.
Estudios Vs. Burocracia
Apenas conocida la noticia, un particular que posee un complejo turístico en la zona de islas, se ofreció para colaborar con el proyecto del Profesor Hopman. La experiencia realizada por los alumnos del Normal, se enmarca en un programa diseñado por organismos internacionales que estudian el “calentamiento global” y en este caso en particular, el Estuario Del Plata. En fin, una buena intención pedagógica que choca con la burocracia en un puerto que ha sido defendido como “público” y hoy es bien “privado”.
