El colaborador de fútbol denunciado por abuso tiene múltiples causas
Abuso sexual con acceso carnal, corrupción de menores, tenencia ilegal de armas y amenazas forman parte de las cuentas que tendrá que rendir a la Justicia Claudio Martín Tonssoratti, acusado de violar a un chico de 13 años. El imputado era colaborador en el club Independencia. Podría haber más denuncias en su contra.
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El lunes al mediodía, dos efectivos del grupo operativo de la Dirección Departamental de Investigaciones de San Nicolás que conduce el Comisario Raúl Hevia –quien fuera segundo de Dante Paolini hasta su partida a Mar del Plata– se presentaron en la casa de Claudio Martín Tonssoratti, de 44 años, ubicada en Saavedra al 1300, para hacer efectiva una orden de detención por una causa de abuso sexual infantil.
Tonssoratti está acusado de violar a un chico de 13 años al que abordó mientras era colaborador del fútbol de divisiones inferiores del club Independencia, tareas de las que fue desafectado tras la denuncia, presentada por la madre de la víctima durante los primeros días de agosto.
Aunque la Fiscal Viviana Ramos había solicitado su detención de inmediato, los vaivenes del expediente, que sufrió dilaciones a raíz de presentaciones de la defensa particular del acusado, hicieron que pasaran alrededor de dos meses.
Al fin, detenido
Claudio Martín Tonssoratti no opuso resistencia. Los efectivos lo trasladaron a la sede de la Sub DDI San Pedro–Baradero hasta que Fiscalía lo requiriera en esa sede judicial, donde hizo uso de su derecho a no prestar declaración indagatoria, tras lo que fue alojado en una celda.
“Sí, por fin”, dijo Ramos cuando este semanario la consultó sobre la detención. Es que el abogado de Tonssoratti había pedido una eximición de prisión antes de que ordenen la detención, por las dudas.
Cuando el Juez de Garantías Ricardo Pratti la denegó, apelaron, lo que demoró todo.
Sobre el imputado pesan acusaciones por abuso sexual con acceso carnal, corrupción de menores, tenencia ilegal de armas – que encontraron cuando se produjo el allanamiento en su domicilio – y amenazas coactivas, ya que mientras estuvo en libertad hostigó a la víctima y a su familia, al punto de enviarle mensajes de texto intimidatorios al adolescente para amedrentarlo, en procura de evitar que
declara en su contra.
Sin embargo, el chico no dudó en su relato. Tanto en las cinco pericias psicológicas previas como en su declaración testimonial bajo el sistema de cámara Gesell, fue preciso respecto de los sometimientos sostenidos que padeció.
Las pericias médicas habían sido concluyentes: las lesiones que presentaba eran compatibles con el abuso sexual e incluso de larga data. En su declaración, el niño contó además cómo era la casa del abusador y dónde escondía los trapos con los que se limpiaba, los que fueron hallados, con restos de sangre y semen que fueron sometidos a análisis de ADN.
Otras sospechas
El día del allanamiento del 4 de agosto permitió además el secuestro de computadoras, celulares y pendrives del acusado, que abrieron el camino a la sospecha de que el niño que se animó a contar lo que sucedía no haya sido el único sometido, investigación que está en marcha.
Las madres de los chicos con los que tenían contacto se alarmaron ante la noticia, ya que el entrenador solía invitarlos a comer e incluso a dormir en su casa, donde les hacía masajes y hasta “a algunos les daba vino y los tapaba”, según contó una madre cuyo hijo no sufrió abusos pero tenía sospechas acerca de cómo Tonssoratti trataba a algunos de sus compañeros.
En Independencia actuaron rápido y desvincularon de sus tareas al acusado, aunque en la Justicia hay sospechas de que quizás no haya actuado solo, por lo que la investigación procura establecer nexos, lazos y posibles complicidades.
