El cartero no llamó, tenía el teléfono cortado
Se suman los reclamos por las falencias en el sistema de reparto de facturas. Los usuarios se quejan por tener que pagar recargos por retrasos involuntarios. Coronan la situación quienes sufren cortes de servicio. La solución no es imposible, bastaría con lograr que las boletas lleguen en tiempo y forma a domicilio.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/07/12722581721856.jpg)
Un hombre vestido elegantemente con una gorra que invoca presencia se acerca por la calle en su bicicleta. Al costado de su cuerpo lleva un bolso provisto de sobres y papeles. Para los más jóvenes, esta descripción puede parecer robada de una película de época pero los más grandes saben que esta era la sensación que se veía día a día, tarde a tarde por las calles de los barrios en otras décadas. Esos tiempos donde no existía ni la computadora ni el email, y donde la escritura en papel y las cartas eran prolíferas.
La figura del cartero casi desapareció en su concepto original. Hoy la carta se usa poco y la mayoría de las veces para cuestiones legales que tienen que ver con cartas documento, telegramas o boletas para pagar.
He aquí el meollo de la cuestión. Justamente en el tema de las facturas. La mayoría de las facturas impositivas o de servicios tienen un sistema de correo tercerizado. Esto implica que una agencia de correo ajena a la empresa es la encargada de distribuir las boletas necesarias para abonar mensualmente el costo del servicio. Hasta aquí no hay problema aparente ya que poco importa quién es el responsable de entregar las facturas siempre y cuando lleguen a destino con tiempo suficiente como para pagarlas.
Sin embargo, esto no parece ser el caso en lo que respecta a la empresa Telecom. Según cuentan los vecinos de la ciudad, en los últimos tres o cuatro meses las boletas de la empresa de telefonía no están llegando correctamente. Algunos aducen que, cuando tienen suerte, las encuentran tiradas por ahí, otros dicen que llegan tarde cuando el vencimiento ya pasó y otros sencillamente afirman que nunca le llegan.
Desde Telecom intentaron dar una solución de características demasiado provisorias. El Ing. Ricardo Scaglione, encargado del área de Prensa de la Empresa, explicó que frente a este hecho hay que hacer el reclamo al 112. Se sabe lo que esto implica, muchísimo tiempo sentado frente al teléfono escuchando una música que luego de algunos minutos comienza a hacerse cada vez más desagradable. Los reclamos por esta vía no surten efecto. Una vecina del Barrio Los Aromitos, contó que luego de varios llamados la situación no se solucionó.
Otra estrategia que provino del Sr. Scaglione fue la de ir con una boleta anterior a un servicio de pago rápido ya que estas entidades pueden tomar el pago a partir de la presentación de una boleta vieja, y entregar el recibo correspondiente. Esta salida tiene un color algo más claro y parece ser más viable. Es evidente, en cambio, que la solución final sería asegurarse que el repartidor responsable de entregar las boletas de teléfono lo efectúe como corresponde, en tiempo y forma.
Es irónico que aquel libro y su adaptación a la pantalla grande se llame “El Cartero siempre llama dos veces”. Aquí, justamente porque no llamó a la puerta, le cortaron el teléfono. Desde San Pedro se prefiere la figura del cartero que con calidez y cariño le llevaba las cartas a Pablo Neruda en una interacción afectuosa. Y si no es esto, por lo menos que se acerque y pase las facturas por abajo de la puerta.
