El ancho y negro olvido del Ministerio de Seguridad
El Gobierno provincial anunció la descentralización de la Jefatura Depertamental de la Policía y la creación de una cabecera en Capitán Sarmiento para atender a esa ciudad, Arrecifes y San Pedro. Además envió ocho policías cuya llegada fue calificada de burla por autoridades políticas, policiales y de instituciones intermedias, tras lo que llegaron otros 21. Nace el Observatorio de Seguridad y el proyecto de cabecera judicial espera en la Legislatura. En medio de todo ello, los hechos se suceden y los debates políticos de la campaña repiten generalidades.
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El Ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, sheriff de Ezeiza Alejandro Granados, estuvo la semana pasada en Capitán Sarmiento para poner en marcha la Comisaría de la Mujer, Dirección Distrital de Investigación en Función Judicial y la Delegación Distrital Antinarcóticos, se reunió con la Policía Rural y visitó al Director de la Academia de Policía Gabriel Pacheco. No pasó por San Pedro ni pasará, por lo visto, al menos antes de las elecciones que tendrán lugar en 10 días. Como si no estuviera al tanto de la realidad de la región, sus anuncios causaron malestar en San Pedro.
En la ciudad que gobierna, Oscar “Chiquito” Ostoich, junto a Granados, anunció que Capitán Sarmiento es desde ahora cabecera de lo que el Ministerio de Seguridad provincial denominó y como nuevo invento “Coordinaciones” descentralizadas bajo cuya órbita quedarían las policías de prevención e investigación, en un nuevo mapa de la intervención estatal en la materia.
Sin demasiadas explicaciones ni un diagrama exhaustivo que detalle la conveniencia o beneficios de la nueva modalidad, la Policía Distrital, la DDI local, la inexistente DDA y el Comando de Prevención Rural sampedrinos dependerán junto a Arrecifes de la Coordinación Capitán Sarmiento.
En ese marco, lo que era la Jefatura Departamental de San Nicolás es una Coordinación que subsume a esa ciudad y a Ramallo. Baradero, por su parte, es cabecera, de acuerdo a una resolución firmada en marzo, y tendría bajo su órbita a Zárate. Tomando en cuenta población, dimensión e índices de delitos, un despropósito.
Así las cosas, el panorama indica que todo lo que San Pedro hacía en San Nicolás en relación a la dependencia de las autoridades policiales ahora deberá hacerse en Capitán Sarmiento. Es decir que en lugar de ir hacia el norte de la provincia vía ruta nacional Nº 9 y donde está el Departamento Judicial al que tributa la ciudad, ahora hay que ir hacia el centro provincial, por un camino intransitable como la ruta 191 con patrulleros que dan pena.
Las autoridades policiales no fueron notificadas oficialmente todavía, pero Granados tendría las resoluciones firmadas y listas para operativizar, con las elecciones del 25 de octubre como telón de fondo y la expectativa puesta en un eventual triunfo de Scioli en Nación y Aníbal Fernández en Provincia que dé luz verde a la idea.
Coordinación y descoordinación
Las coordinaciones de policía son la última gran idea del Gobierno provincial para mostrarse activo ante una de las mayores demandas de la comunidad. Esas dependencias descentralizadas tienen bajo su órbita el control operativo de las distintas policías: comunal, local vial, rural, las Comisarías de la Mujer y la Familia, las direcciones de Investigaciones y de Antinarcóticos. Para ello reemplazan a las actuales Jefaturas Departamentales.
Lejos de la gran reforma que se planteó el exministro León Arslanian, en el que se reconocía las dificultades institucionales de la policía bonaerense desde el plan Conintes en adelante, el proyecto de Scioli y Granados profundiza el control policial sobre la seguridad que fue marca del Gobernador que ahora aspira a la presidencia durante las gestiones del Fiscal Stornelli primero y del agente penitenciario Ricardo Casal después.
No es casualidad que las autoridades policiales repitan en diversos distritos del territorio provincial el mismo discurso respecto de lo bien que hacen su tarea de “atrapar a los chorros” para que luego el Poder Judicial “los largue”.
Que Grandos tenga su base de operaciones en la Departamental La Matanza y no en el histórico edificio de La Plata tampoco lo es, más allá de la proximidad con su distrito, Ezeiza, que implica estar en un enclave ubicado en la autopista Ricchieri que une Capital Federal con el municipio que el sheriff gobierna desde 1995.
La coordinación que pretende el Gobierno provincial con la policía hace lo contrario: descoordina las tareas y obliga a modificar un funcionamiento que si bien nunca fue del todo aceitado, tenía una modalidad que ahora hay que reconstruir. En términos más vulgares quien quiera hacerle un regalo a un policía deberá pensar en una buena brújula.
Las distancias hasta San Nicolás y Capitán Sarmiento no son muy disímiles. Pero la diferencia es ostensible y no sólo estriba en la señalada diferencia que implica viajar por la autopista en relación a la deteriorada 191, sino que además plantea otras dificultades.
En San Nicolás funcionan el Poder Judicial y el Sistema Penitenciario. Por lo que muchas veces la policía “aprovechaba” el viaje para hacer otras diligencias relacionadas con esos ámbitos. Ahora, lo que podía hacerse con un patrullero insumirá al menos dos, con efectivos incluidos.
La decisión todavía no fue explicitada en términos operativos y hay algunas versiones encontradas respecto de su funcionamiento. Para graficar lo que sucederá, un conocedor de los pasillos ministeriales que supo asesorar a funcionarios en decisiones relacionadas con el ordenamiento del territorio dijo sin ambages: “Va a ser un despelote”.
La cabecera Capitán Sarmiento debe contar con Infantería, Policía Científica y Grupo de Apoyo Departamental, lo que implica una movilización de recursos que en el nuevo ordenamiento provocaría merma de personal de esos grupos especiales en otras jurisdicciones.
Quejas generalizadas
En las instituciones intermedias que trabajan en seguridad el anuncio de Ostoich y Granados no cayó bien. En principio porque consideran que la cantidad de habitantes de Capitán Sarmiento, un tercio de la de San Pedro, debería haberse tenido en cuenta para la decisión.
Por supuesto que en materia de números hay más: esta es la ciudad con mayor índice delictivo del Departamento Judicial de San Nicolás.
En el Gobierno, la novedad tampoco cayó bien. Giovanettoni no quiso emitir opiniones al respecto, ante la falta de oficialización del asunto, pero anunció que se reunirá con jefes comunales de otros distritos para dialogar sobre el tema.
En su gabinete consideran que la descentralización es positiva pero que la designación de Capitán Sarmiento es incomprensible. “Arrecifes, todavía, que está en la Ruta 8; pero igual, no se entiende”.
Manchone fue el más encendido y repitió ante quien se lo preguntara que, con el respeto que le merecen Ostoich y los sarmientinos, no deberían haber relegado a San Pedro. En ese marco, se quejó de que la nuestra es una ciudad en la que el relegamiento provincial es mucho y en diversos ámbitos.
Otro problema puede surgir si la Policía de Invesigaciones tiene otra modalidad de jurisdicción, lo que implicaría que quienes desarrollan esa tarea podrían tener injerencia en dos o tres Departamentales de Seguridad, y la convivencia entre ambos, en general en la Provincia, no es del todo armoniosa con la estructura actual.
Desde la Jefatura Distrital, Fabián Gallo indicó que todavía no fue notificado al respecto y evitó dar opiniones. Sólo dijo que una reformulación de esas características insumirá un tiempo de reacomodamiento.
En caso de haber un nuevo Jefe a cargo de los distritos, cada autoridad policial de las ciudades involucradas podrían ser relevadas, lo que comenzaría un nuevo proceso para San Pedro, donde Gallo fue ascendido merced a la insistencia de las organizaciones y la Municipalidad.
Más efectivos tras muchos reclamos
Fernando Jantus, conocido en San Pedro como “Chantus” por sus reiteradas promesas incumpidas, debe haber sonreído cuando la semana pasada esta ciudad fue dotada de 29 efectivos policiales
El incremento de agentes para la seguridad local tuvo una llamativa modalidad. El miércoles, no sin cierta amargura, el comisario Juan Ramón Catalano anunció que San Pedro había recibido ocho efectivos: uno para la Jefatura Distrital, tres para la Comisaría de la Mujer y cuatro para la dependencia principal de la tarea preventiva.
El sábado, cuando se dirigían a San Nicolás para reforzar esa ciudad, los reclamos del Gobierno que fueron expresados en las duras declaraciones de Raúl Manchone sobre el “abandono” fueron atendidos y 19 efectivos hicieron escala en la ciudad.
Se trata de 12 policías para ser destinados a la Comisaría, siete a la Patrulla Rural y otros dos para la Dirección Antinarcóticos (DDA).
Giovanettoni celebró el cumplimiento de la promesa de más policías que le hicieron diversos funcionaros provinciales en distintas reuniones y anunció que espera móviles que también le prometieron. En es marco, destacó la necesidad de que las localidades del partido cuenten con más efectivos.
Manchone había considerado públicamente que el envío de apenas ocho policías era un signo de que desde Provincia “nos siguen tomando el pelo” y que la situación del miércoles había caído “muy mal” en el Gobierno local.
“No sé si hacen anvioncitos con las notas o no sé qué, porque la verdad que la última reunión que tuvo el intendente en Provincia llevó un informe pormenorizado de la situación de efectivos que teníamos en San Pedro y no nos ha llegado nada, solamente estos ocho policías sobre cuatro mil que egresaron en la última camada”, se había quejado Manchone en FM Génesis.
El sábado estuvo presente para recibir a los efectivos que llegaron y tenía mejor semblante. Si se hace efectivo el cambio de jurisdicción, quienes asuman en diciembre volverán al gesto sombrío, sobre todo porque los policías que llegaron estaban destinados a San Nicolás y allí podrían recalar cuando se produzca el desdoblamiento.
