El 85 % de los recursos municipales se va en sueldos
Del análisis del ejercicio 2017 se desprende que de cada 100 pesos disponibles el municipio gasta 85 en salarios, por lo que le quedan apenas 15 para hacer frente a todos los otros gastos. Además, ingresaron 209 millones de fondos afectados, de los cuales el gobierno tuvo que usar más de 80 para afrontar los compromisos salariales. El denominado “festival de horas extras y bonificaciones” sigue su curso a pesar de los anuncios de austeridad.
La Rendición de Cuentas del ejercicio 2017 de la gestión del intendente Cecilio Salazar y el secretario de Economía Mario Sánchez Negrete no sólo arrojó el peor déficit de la historia de la ciudad, superando el triple de los años de Guacone y Giovanettoni. Además profundizó el déficit estructural que se arrastraba por la masa salarial, que creció exponencialmente, al punto de que, por segundo año consecutivo, superaron ampliamente al jefe comunal que “fundió el pueblo” en el porcentaje de dinero destinado a pagar sueldos. No es un mérito para el antecesor sino una materia reprobada para el actual.
Los indicadores son todos graves: ingreso de personal a planta temporaria, pases a planta permanente, nuevos funcionarios, aumentos de sueldo que fueron a parar a todos los bolsillos políticos, profundización de lo que se conoció como “festival de horas extras y bonificaciones”, entre otros tantos puntos que dan cuentas de que en el año electoral el gobierno no se privó de nada.
Incluso profundizó el uso indiscriminado de fondos afectados para pagar sueldos, sin que nadie del ultraoficialista Consejo Escolar levantara la voz para advertir ese desvío de recursos o al menos para señalar que el Fondo Educativo tuvo una subejecución mayor al 50 % del total que envió Provincia en ambos ejercicios.
Hasta en el descubierto bancario batieron el récord durante 2017.
El gasto en personal que explica el déficit
En 2017, el gobierno utilizó más de 505 millones de pesos para pagar todo aquello que implica la masa laboral: básicos, antigüedades, bonificaciones, horas extras, guardias médicas, dietas de los concejales, salarios políticos, refrigerio, aguinaldos, IOMA, IPS, ART, asignaciones familiares y anticipos jubilatorios.
Esos más de 505 millones representan casi el 85 por ciento de los 597,5 millones de recursos de libre disponibilidad. El promedio mensual de la masa laboral, dividiendo el total insumido en sueldos por 13, es decir los 12 meses más el sueldo anual complementario, fue de casi 39 millones de pesos.
La cifra arroja una alarmante conclusión: al igual que en 2016, cada 100 pesos que entran al municipio, 85 son para pagar sueldos y 15 para el resto de los compromisos. El San Pedro que Salazar y Sánchez Negrete celebraron superavitario, volvió a ser al año siguiente un Estado inviable.
Como con el 15 por ciento de los recursos difícilmente se pueda hacer frente a los gastos corrientes que implican el funcionamiento de la ciudad más allá de pagarle a los empleados –desde combustible, indumentaria, hojas y lapiceras a café, yerba, tinta, mobiliario y un largo etcétera–, para cumplir deben tomar dinero de otro lado.
Los fondos afectados
Ese otro lado son los recursos con afectación especial, los famosos “fondos afectados” que, de origen municipal, provincial o nacional, ingresan al Estado con un uso especificado sin que se pueda modificar su destino, aunque siempre hay un decreto que avale el desvío.
El uso de fondos afectados para gastos corrientes está justificado en los decretos a través de la cita a una ordenanza que ya no está vigente: la que declaró la “emergencia económica” por seis meses en 2016 y que no tuvo prórroga.
Desde ese año, cada mes sucede lo mismo: toman recursos afectados para pagar sueldos, autorizan esa transferencia vía decreto del intendente y ponen en los considerandos que “por indicación expresa del intendente municipal se está realizando un estricto control de las erogaciones, privilegiando el pago de salarios y la prestación de servicios” y que la ordenanza de “emergencia económica” les “permite” hacerlo.
La “emergencia económica” perdió vigencia en julio de 2016, el mismo mes en el que el intendente autorizó un aumento y otorgamiento de bonificaciones para los funcionarios del gabinete, que les duplicó los sueldos, decreto que no fue publicado hasta que La Opinión reveló su existencia. La semana pasada habían rehabilitado el acceso a las liquidaciones. Por las dudas, lo dieron de baja otra vez.
En 2017 unos 82,8 millones de fondos afectados fueron transferidos a la cuenta de recursos ordinarios para pagar sueldos. Es un promedio de 6,4 millones al mes, contando el sueldo extra correspondiente al medio aguinaldo de junio y diciembre.
Además, para cumplir con el pago de salarios en tiempo y forma, el gobierno tomó al menos tres descubiertos en el banco Provincia: 17 millones en octubre, 16,4 en noviembre y 17 en diciembre. En total suman 50,4 millones que hubo que pedir prestado para abonar al personal.
Es decir que en todo 2017, para hacer frente al costo laboral total, el gobierno tomó 133.200.000 pesos, un promedio de casi
$ 10.250.000 por encima de lo que tenía cada mes, lo que, en buena parte, explica el déficit con el que cerró el peor año económico de la historia de la ciudad.
La interminable fiesta
Durante la era Guacone, el costo laboral fue una de las críticas más feroces por parte de la oposición que ahora está en el gobierno, sobre todo del secretario de Economía, Mario Sánchez Negrete, y del concejal y titular de la UCR Martín Pando, que como presidente de la comisión de Presupuesto será el encargado de defender la gestión de Salazar cuando llegue la sesión para tratar la Rendición de Cuentas.
Aunque desde que asumieron hablaron de austeridad y de ponerle fin a la fiesta, desde el segundo semestre de 2016 todo fue creciendo: la planta de personal, las recategorizaciones, los pases a planta permanente de empleados nuevos con vínculos políticos, la “militancia rentada” que accedió a un puesto de trabajo o a un “decreto de ayuda social con contraprestación de tareas”, las bonificaciones que el famoso decreto 0389 sacó y se
fueron reponiendo de a poco más las que se otorgaron luego, el inmenso caudal de horas extras y guardias médicas, con el agravante de que la mayoría de los profesionales son contratados como “guardia de reemplazo”, con
un altísimo costo para el erario.
Las horas extras sumaron en 2017 casi 28 millones, un promedio superior a los 2 millones por mes. Se distribuyeron de a siguiente manera: Salud, 33,3 por ciento (más de 9 millones); Gobierno, 32,9 % (más de 9 millones); Servicios Públicos, 26 % (más de 7,3 millones); Desarrollo Humano, 4,87 % (1,3 millones); Economía, Seguridad, Legal y Técnica y Conducción Superior, alrededor de 1 % cada una; las que menos insumieron fueron Juzgado de Faltas (0,46 %, 130 mil pesos) y Desarrollo Económico, que incluye a Turismo (0,12 %, 32.500 pesos).
Las bonificaciones, en total, sumaron casi 146 millones, un promedio superior a los 12 millones mensuales. Allí hay casi 700 mil pesos por mes en bonificaciones políticas y casi un millón al mes en “bonificación por conducción”. Como en la era Guacone, todos manejan: hasta aquel al que Pando criticó por cobrar ese premio y trabajar en un archivo siguió cobrando hasta el día de su jubilación, como si nadie se hubiese percatado.
Salazar está en EE. UU. y en San Pedro gobierna Garavaglia
El intendente Cecilio Salazar y otros ocho intendentes de ciudades con perfil agroindustrial fueron seleccionados por ONG R.I.L. (Red de Innovación Local) y el Movimiento CREA para un viaje por Estados Unidos cuyo objetivo es el intercambio de conocimientos relacionados con la producción.
Está previsto que recorran la región de Saint Louis, Missouri y la ciudad de Chicago, en Illinois, con encuentros con los Alcaldes de Chesterfield, Creve Coeur, Bloomington y Chicago, y visitas a centros de investigación relacionados a la agrotecnología, empresas, productores e innovación agropecuaria.
El financiamiento de las actividades corre por cuenta de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola, informaron, por lo que no implica gastos para la comuna.
El lunes Salazar estaba en el Donald Danforth Plant Science Center, cuyo foco es la investigación científica para el nexo entre alimentos, energía y ambiente, en procura de la mejora de la productividad y sustentabilidad de la
agricultura.
El Jefe Comunal pidió licencia en el Concejo Deliberante y el concejal de Cambiemos Juan Luis Garavaglia, primero en la línea sucesoria, asumió como intendente interino por segunda vez desde las elecciones de 2015, tal como hizo en febrero ante las vacaciones del primer mandatario.

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