El 17 de agosto comenzará el juicio por abuso contra Pablo Pérez
El joven de 30 años está acusado de abusar de dos mujeres menores de edad, el 1º de enero de 2009. Además está imputado en otras causas que maneja otra Fiscalía relacionadas con el mismo delito, lo que podría convertirlo en “violador serial”.
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El 1º de enero de 2009 la ciudad amaneció con la noticia de uno de los hechos más aberrantes que se recuerde. Dos menores de 13 y 14 años denunciaron haber sido abusadas sexualmente en plena vía pública por una persona que las sometió violentamente.
La causa transitó por sus carriles normales más allá de los cuestionamientos de una de las partes y de la diversas opiniones que desencadenó en la comunidad sobre la culpabilidad de ambas y acerca de cómo habían sucedido los acontecimientos.
De todos modos, la Justicia trabajó con firmeza y con el paso de los días se fueron sumando pruebas y datos precisos que prácticamente no dejaron dudas para acusar y llevar a juicio a quien fue señalado como el autor de los hechos.
Pablo Pérez, un chofer de 30 años que se desempeñaba en una conocida empresa de transporte de la ciudad, está acusado de ser el principal protagonista de lo denunciado por las menores y es quien estará sentado en el banquillo de los acusados.
El próximo martes 17 de agosto dará inicio el juicio oral y público en el que la Justicia buscará condenar a quien desde un primer momento fue el único imputado. El Tribunal comenzará a sesionar a las 08.00 en una de las salas del Tribunal Criminal Nº 1 de San Nicolás.
Según se pudo saber, la situación del imputado es mucho más delicada de lo que parece. Esta será la primera parte de este largo proceso, ya que Pérez podría ser sometido a otro juicio oral y público, puesto que otro caso de abuso registrado en la vía pública lo implica seriamente.
Como lo confirmó uno de los fiscales intervinientes, uno de los ADN efectuados dio positivo, lo que establece que sería el autor de un tercer caso acontecido, y no habría que descartar su participación en al menos dos casos más de los que se aguardan los resultados de las pericias para establecerlo.
Todo ello convertiría al acusado en “violador serial”, figura determinada para aquellos implicados en más de dos casos. A pesar de ello, la comunidad continúa dividida y hay quienes sostienen que el joven “no tiene nada que ver”.
Una mañana
inolvidable
Desde el mismo día en que se produjo el hecho, Pablo Pérez quedó a disposición de la Justicia. Al parecer, desde hacía un tiempo los investigadores estaban tras sus pasos pero no había demasiadas pruebas para atraparlo.
Si bien no se puede culpar al imputado en todos los casos, durante un período de dos años, se produjeron al menos doce con las mismas características, un número inquietante para quienes trabajan para brindar seguridad a la comunidad.
“Cuando se enteren de quién se trata se van a querer morir”, dijo una fuente calificada a La Opinión en aquel momento. La mayoría de los casos hablaban de una persona bien vestida, perfumada, fuerte, robusta y de manos blancas.
El acusado fue detenido en horas del mediodía luego de que se conocieran detalles del aberrante hecho acontecido alrededor de las 07.00 de la mañana. Las dos menores regresaban del baile del 31 que se realiza tradicionalmente en el Club Náutico, cuando en la esquina de Padre Santana y 3 de Febrero fueron interceptadas por el sujeto. Como se relatan los pormenores, el autor del hecho habría estado atento del camino emprendido por las mujeres desde varias cuadras antes, ya que en su declaración las víctimas aseguraron haber visto la misma camioneta en los momentos previos.
Las jóvenes caminaban por Padre Santana y cruzaron 3 de Febrero en sentido a Honorio Pueyrredón. El chofer había detenido la combi a unos metros de la esquina sobre la misma calle por la que transitaban las mujeres y en un determinado momento, cuando habían sobrepasado la línea del vehículo, fueron tomadas violentamente de atrás e introducidas sobre el ingreso de un galpón ubicado en el lugar.
Resguardándose entre una pared y la propia camioneta que fue estratégicamente estacionada en el lugar, el sujeto sometió una y otra vez a las jóvenes a quienes amenazó y golpeó para que no gritaran ni huyeran. Momentos después, con el acto ya cometido, obligó a las jóvenes a seguir camino sin mirarlo a la cara. A partir de allí comenzó este verdadero calvario para las jóvenes y sus familias.
Horas después de registrado el doble abuso, la policía interceptó la combi con Pérez al volante y sin resistirse se entregó a las fuerzas policiales. A los pocos días fue trasladado a la Unidad Penal Nº 3, lugar donde permanece alojado hasta estos días y aguarda la decisión que tomará la Justicia.
