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Los títulos son la versión de la realidad que aporta ese periscopio que asoma a la superficie. Depende de su enfoque explorar en todas las direcciones posibles aquello que la tripulación tomará como referencia. Para el resto están las máquinas y la brújula que, a ciegas, hacen navegar esa enorme cápsula que bajo la enorme presión del agua buscará alguna costa donde amarrarse.
Acaso esa forma de periodismo periscópico al que nos estamos acostumbrando o ante el que nos estemos rindiendo por no hacer el esfuerzo de salir a mirar, nadar y tragar agua hasta ahogarse para perder la vida si es necesario en la búsqueda del contraste de la percepción con los hechos, de la observación completa y criteriosa que hace falta como profundo compromiso con la profesión hace posible.
Mirar, tocar, oír, oler y paladear es una antigüedad. La era digital no contempla el uso de los sentidos y hasta a veces reemplaza el ejercicio del razonamiento y la deducción.
La que pasó ha sido, sin dudas, una semana más de navegar sin mover el periscopio. Aquí, encapsulados en la nave, sólo se reciben informes lineales, operaciones, instrucciones para determinado tipo de conclusiones y hasta sugerencias para mantener silencio. Aquí, en el océano profundo de la ingenuidad o la ignorancia, sólo se nos permite aceptar lo que nos explican y, fundamentalmente, creerlo.
Probemos. Tema listas: unas son las de los honestos, las otras las de los corruptos. Unas son democráticas, las otras autoritarias. Unas responden a un proyecto de país, las otras a la decadencia de la patria. Unas buscan la unidad de todos, las otras son un rejunte. Es menester, entonces, atravesar la escotilla para respirar aire puro y probar de qué lado está cada uno. Pese a que elija lo que elija, todos o, casi todos, son del mismo palo y origen. Tome nota y analice las nóminas de legisladores provinciales de las principales fuerzas políticas y fíjese quiénes son, de dónde salieron y a quién representaron. Suficiente. Diríjase al orden local y razone correctamente: coteje si quien se propone para ocupar la jefatura comunal ha tenido afinidad suficiente como para entregarle los votos que recoja a su candidato a gobernador o presidente. Listo.
Probemos ahora con algo más. Temas recientes: chofer municipal pirata del asfalto, por ejemplo. El periscopio justo apuntó a la vinculación política que terminó en un pedido de interpelación en el Concejo Deliberante. Aquí abajo, mientras mantenemos las instalaciones de la nave, racionamos la comida, hacemos el uso justo del combustible disponible y la energía lo que se percibe es la oscuridad. Si no buceamos esta misma noche para descubrir la fauna que puebla estas aguas turbulentas no podremos curiosear sobre preguntas tan sencillas como estas: desde cuándo opera la banda de piratas de asfalto, en qué lugar se refugia, a quién le vende la mercadería robada, cómo elige la carga que va a robar, quiénes son sus integrantes, quiénes planifican y elaboran la logística, con qué datos cuentan, quién se los proporciona, dónde se refugian y a quién tributan sus esfuerzos. A esas básicas podemos agregarle: por qué usaron como lugar de descarga una “fábrica recuperada” y por qué ese detalle no forma parte del interés de las autoridades políticas y judiciales responsables de haber dispuesto el uso de un bien inmueble que le pertenece a un empresario que la construyó desde el primer ladrillo, generó puestos de trabajo y se fundió trabajando, no se destina a un fin productivo o solidario. Si seguimos buceando, en la primera línea de peces estarán los de colores, que tienen cara de concejales interpeladores o interpelados interesados en sacar tajada de la circunstancia; detrás, los depredadores, sean estos del servicio penitenciario, policías, abogados, empresarios, comerciantes, supermercadistas, funcionarios sin cuya colaboración no podrían perpetrarse tamañas tropelías como las que acometerá el tiburón blanco o negro que mantiene el océano en orden y proporciona la logística para que ningún imprevisto le arrebate el próximo bocado. Aquí los buzos aventureros acaban de divisar a la ballena que se interpone y les proporciona el salvoconducto para regresar a la nave.
Tras quitarse la escafandra, advierten que se ha desatado una verdadera batalla entre la tripulación que quedó a bordo. Una parte expone que la Justicia está para garantizar el cumplimiento de la ley, la otra dice que es para respetar las garantías de quienes la violan. Aunque están cansados de tanto nadar contra la corriente, los buzos tácticos entienden que hay que volver a elevar el periscopio para ampliar una imagen que muestra un camino de barro cercano a la costa por el que transitan cuatro vacas, dos terneros, un novillo, un toro y un caballo. Siguen a tres personas que a caballo guían a parte del ganado hasta un corral mientras al resto lo desplazan hacia la costa para cruzarlos hasta la isla más cercana. “Son cuatreros”, dicen desde el sector de los camarotes; “tienen hambre”, responden desde la sala de máquinas, mientras miran con desconfianza a sus propios compañeros de viaje. El submarino está llegando a la costa y ya puede captar señales de todo tipo. Ahora el debate se desata por el periodista o servicio informativo que van a leer o escuchar. Según sea el periscopio, surgirán los títulos de la aldea en la que pisarán tierra firme.
