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viernes, julio 30, 2021
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Dudas y descontento por la muerte de un joven

Las autoridades del Hospital sospechan que se trate de un caso de Hantavirus. Los familiares del joven fallecido dicen que no.

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Mientras se aguardan los resultados, enviados a analizar para determinar si el fallecimiento de Luis Oscar Sayal, de 27 años, fue a causa de la infección de Hantavirus, todo es incógnita.
Sus familiares mostraron su disconformidad con el trato recibido por algunos profesionales, y aseguraron que no murió de esa enfermedad.
Según lo informado por las autoridades del Hospital, Sayal presentaba todos los síntomas del Hantavirus o Leptospirosis. Además, trabajaba en la isla, una de las zonas que frecuentan los roedores que transmiten la infección. Fue por eso que al observar que el estado de salud del joven, desmejoraba, se decidió su traslado a un instituto de la ciudad de Pergamino. Lamentablemente, en el trayecto, a bordo de la ambulancia del Hospital, Sayal sufrió dos paros cardíacos y falleció antes de arribar a destino. También se informó, que se está realizando un relevamiento entre los familiares, para determinar si alguno de ellos ha contraído la infección.
El joven de 27 años, vivía en una casa del barrio 241, con su mujer María de 30 años, y sus pequeños hijos de 6 y 3 años.

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Versiones opuestas
El fallecimiento de Luis Sayal, se produjo en la tarde del jueves pasado mientras era trasladado a Pergamino. A pesar de lo adelantado por las autoridades del Hospital, los familiares del joven, se mostraron desilusionados por la atención recibida y las versiones sobre un supuesto caso de Hantavirus.
“Creemos que a Luis se le deberían haber hecho más estudios, para saber que tenía”, dijo uno de ellos. “Ni bien lo internaron, les dijimos como habían sido los últimos días suyos”. “Trabajaba en la isla, pescaba y cazaba”. “Nosotros creemos que él murió de otra cosa. En la isla vivió unos cuantos días alimentándose con una latita de paté, pan, salsa picante y agua”, relató el familiar. “A nosotros nos extraña que no le hayan hecho otros estudios para ver si tenía alguna lesión interna. El era jinete, y en la doma de hace tres semanas atrás, en Santa Lucía, se había golpeado en el mismo lugar en donde él decía que le dolía”. “Como tenía miedo, se demoró en ir al médico, aunque cuando fue por primera vez, le dieron unos remedios y lo mandaron de vuelta. Al día siguiente volvió porque estaba sufriendo mucho y lo dejaron internado”. “Nos extraña mucho que ahora digan que podría tratarse de un caso de Hantavirus. Con ninguno de nosotros tomaron medidas preventivas, siempre estuvo en una sala común, al lado de otros internados, y su velatorio se realizó a cajón abierto”.
Los familiares aseguraron que sólo sienten el dolor por la pérdida de un ser querido.
Pero que no tienen pensado iniciar ninguna demanda.

Para prevenir
Siempre es bueno, tener en claro qué es el Hantavirus, como medida de prevención. Se trata de una infección producida por un grupo de virus, transmitido por roedores cuyas consecuencias en el ser humano pueden ser fatales, especialmente si no se diagnostica tempranamente.
En el ser humano pueden observarse dos tipos de enfermedades originadas por la infección: A) El síndrome pulmonar: en el que se observa fiebre e inconvenientes respiratorios.
B) El síndrome renal: con fiebre y severa afección renal.
En el caso de Síndrome pulmonar se distinguen 2 etapas:
a) Período de incubación: la sintomatología inicial asemeja a un estado gripal, en el que se producen cefaleas, dolor abdominal difuso, dolores de los ojos, musculares, astenía, tos, vómitos. Las medicaciones aplicadas en este estado no mejoran el cuadro.
Esta sintomatología suele durar entre 20 y 40 días. La mejor medida a adoptar es la internación del paciente para efectuar el diagnóstico correcto de la enfermedad.
b) Segunda fase: Aparecen dificultades respiratorias una semana después, por lo que debe internarse el paciente en terapia intensiva dado que es un período crítico que puede costar la vida al paciente. La tasa de mortalidad en esta etapa oscila entre el 50% y 60%.
En cuanto a la transmisión hay que saber que los roedores, (en especial las ratas y ratones) deben considerarse potencialmente los transmisores del Hantavirus, con la característica que cada cepa del virus, es transmitida por una especie distinta de roedor.
El roedor convive con el virus sin contagiarse y lo elimina a través de la saliva y la orina. Las personas se contagian al tomar contacto con los virus por la boca, nariz, los ojos y heridas. El contagio particularmente se produce cuando el ser humano inhala las partículas provenientes de las excretas del ratón, en las que está presente el virus.
También, el contagio, puede producirse por mordeduras del roedor, o cuando heridas de la piel de las personas toman contacto con productos contaminados.

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