Dudas sobre el futuro del Parque Industrial
Luego de que el Concejo Deliberante modificara el proyecto de ordenanza para el convenio entre el Municipio y la empresa en cuyos terrenos se planificó el complejo industrial mixto, las idas y vueltas continúan. Desde Depot aseguran que “no hay novedades” de ningún tipo y los pequeños empresarios se muestran desganados. Mientras el nuevo Secretario de Producción intenta contener la situación, la propuesta parece desvanecerse una vez más.
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El Parque Industrial sampedrino proyectado en la ex Tupperware por un grupo de pequeños empresarios que soñaron con reunir en un solo lugar sus esfuerzos para ampliar producción, mano de obra y evitar molestias a los vecinos sigue en veremos y el desgano puebla las reflexiones de quienes con entusiasmo trabajan desde hace más de tres años en esta posibilidad.
El convenio entre la empresa Depot S. A., dueña de los terrenos donde está proyectado emplazar el complejo industrial mixto de San Pedro, y la Municipalidad ingresó al Concejo Deliberante en abril pasado y ahora retornó al Ejecutivo para que lo modifique y lo vuelva a presentar.
En una reunión convocada por la Comisión que lo evaluaba modificaron diversos puntos que consideraban necesarios rever. Eso fue antes de las elecciones primarias y por iniciativa de los concejales Pando y Casini, luego de que el bloque Justicialista que preside Daniel Monfasani manifestara públicamente sus dudas al respecto y señalara la necesidad de esperar a que la ciudad eligiera nuevas autoridades.
Las modificaciones planteadas surgieron luego de ese encuentro, que tuvo lugar tras otro similar con autoridades del área a nivel provincial.
El texto elevado por la Comisión al Ejecutivo plantea la necesidad incorporar la palabra “mixto” cada vez que el convenio se refiera a Sector Industrial Planificado; acreditar la titularidad del predio que se propone destinar al proyecto y especificar la superficie real del inmueble.
Además, señala la necesidad de “definir a cargo de qué parte se encuentran la gestión y costos derivados de la confección de la documentación exigida”, uno de los puntos más controvertidos por el gasto que podría generar al Estado local el informe de impacto ambiental, el proyecto hidráulico y el de geodesia, que las autoridades provinciales habían señalado como a cargo de la Provincia.
De la misma manera, pidieron que antes de que se firme el convenio quede acreditada la factibilidad municipal y que se estimen los gastos que correrán por cuenta del Municipio.
El porcentaje destinado al Estado local también es una exigencia que pidieron los concejales para incluir en el expediente así como la necesidad de establecer un plazo más extenso para obtener la aprobación del proyecto por parte de la autoridad de aplicación, ya que la empresa Depot puso como tal unos seis meses, que los ediles consideraron exiguo.
Así las cosas, el expediente retornó al Ejecutivo, que ahora analiza cómo implementar esas exigencias. En ese sentido, el nuevo Secretario de Producción Jorge Ponzio señaló que “hay una serie de observaciones” soobre las que están trabajando en conjunto con Depot. “Sigue en análisis, yo creo que siempre hay una solución”, dijo el funcionario y agregó: “Faltan resolver algunas cosas para poder cerrar el tema. Me parece una excelente idea y lo seguimos impulsando”.
Desde la empresa, su titular Martín Lara dijo ante la consulta de La Opinión: “No hay novedades, ni positivas ni negativas, sigue todo igual”, lo que genera cierta preocupación entre los pequeños empresarios que impulsan el proyecto desde 2008.
Sinuoso camino de promesas
Lo que en 2009 era una promesa de “veremos qué podemos hacer” por parte del Estado local se encontraba en esa época, además, con la traba de la especulación inmobiliaria que imposibilitaba la compra de un terreno porque en cuanto se enteraban de qué se trataba, los campos viables aumentaban automáticamente de precio.
Hace un año atrás llegó a las manos de los impulsores la propuesta de la empresa Depot S. A., que funciona en los terrenos de la ex Tupperware, con una importante cantidad de hectáreas disponibles para hacer realidad el proyecto a precios razonables y con beneficioso intercambio no sólo para ambas partes, sino también con la posibilidad de participación activa de la Municipalidad.
La presencia de un sampedrino en la Dirección provincia de Industrias también comenzó a delinear un horizonte de realidad posible que entusiasmó a todos. Raúl Cheyllada había estado en San Pedro para ponerse al tanto de la propuesta de sus coterráneos y ofrecer toda la ayuda posible de la Provincia.
En abril de este año, el convenio llegó al Concejo Deliberante, donde comenzó una peregrinación que sigue hasta la fecha y que torna cada vez más compleja una situación que parecía poder resolverse más o menos rápidamente, teniendo en cuenta que tras varios años de espera los astros comenzaban a alinearse para que la idea cobrar forma.
Por sí o por no
Todos los actores coinciden por separado en que el complejo industrial es una necesidad para la ciudad, puesto que implica la posibilidad de comenzar a planificar cuestiones que todavía aparecen dispersas.
De hecho, el Municipio fue invitado a participar de la feria industrial Epsam, una exposición de Pymes que realiza el gobierno de San Martín y la Cámara Económica de esa ciudad del norte del conurbano bonaerense, y que es de las más importantes del país. En el Municipio local quisieran ir con un parque industrial, pero no está.
En el Ejecutivo saben que el tiempo corre y el escepticismo gana a los titulares de Pymes involucrados en el proyecto, por lo que analizan diversas alternativas para el caso de que lo de Depot finalmente se caiga, aunque nadie se anima a adelantar nada al respecto.
Daniel Sánchez, uno de los impulsores de la idea original, manifestó que están a la espera, con cierto desgano por las demoras provocadas desde la política.
Otros sienten que ya está todo prácticamente perdido y que el camino del sueño se perdió en discusiones que calificaron de estériles. Los tiempos de la política parecen no ser los mismos que los de los pequeños empresarios y lo que parecía una solución a la problemática manifestada por ellos hoy les genera más dolores de cabeza que otra cosa.
