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domingo, junio 13, 2021
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Dos sampedrinos sintieron a pocos kilómetros el temblor del terremoto que azotó a Nepal

Jeremías Ruibal Gowland y Gabriel Andreu estaban a 200 kilómetros del epicentro del sismo que tuvo lugar el sábado en el país asiático. En plan de recorrida por el famoso circuito de trekking de Annapurna, se comunicaron con sus familiares el domingo a la madrugada. Sus nombres forman parte de los cerca de 70 argentinos que reportó la Embajada nacional. Se encontraban en perfecto estado, “salvos y atentos” y seguían viaje en la aventura que emprendieron.

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Más de 70 argentinos estaban presentes en Nepal cuando el sábado se produjo el terremoto de mayor intensidad de las últimas ocho décadas en ese país asiático. Entre ellos, los sampedrinos Gabriel Andreu y Jeremías Ruibal Gowland, quienes sintieron el impacto de sismo en la zona de Braka, un pueblito que se encuentra en el famoso circuito de trekking de Annapura, a unos 200 kilómetros de distancia de Katmandú, capital nepalí donde tuvo epicentro el sismo de 7,8 puntos en la escala de Richter.

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El sábado por la noche, una publicación en el muro de Facebook de Himalayan Enchanter Treks & Expedition Pvt. Ltd. alertó sobre la búsqueda de los sampedrinos, cuya última comunicación con amigos había sido el jueves por la mañana, hora argentina, cuando se dirigían desde Tachi Bagarchhap con destino a la base del macizo Annapurna.

En ese trayecto estaban Jeremías y Gabriel cuando se produjo el movimiento telúrico que desplazó a la ciudad de Katmandú unos siete metros hacia el sur. “Sentimos el terremoto y hemos presenciado derrumbes de rocas en las montañas y avalanchas pero no demasiado cerca”, informaron los sampedrinos a sus familiares el domingo alrededor de las 2.30 de la mañana, cuando por fin se comunicaron.

Para ese entonces, al menos desde la familia Andreu habían tomado contacto con la Embajada argentina en Nueva Delhi, India, que tiene jurisdicción en Nepal, y con el titular de Red Solidaria Juan Carr para que los ayude en procura de averiguar si los chicos estaban bien.

El embajador argentino en la India Raúl Guastavino comenzó a informar a las familias argentinas del contacto con los compatriotas que estaban en Nepal por turismo, trabajo o de residencia permanente el mismo sábado del temblor. De los 72 presentes en Nepal, para ayer habían establecido mediación con 70. “Sabemos que están bien”, tranquilizó el diplomático.

Un lugar maravilloso pero arriesgado
“Viajar a Nepal es arriesgado. Es un país en el que se hace senderismo de alta montaña y es para gente muy preparada”, advirtió Gustavino en los contactos que tuvo con la prensa argentina en los últimos días.

Quienes van por turismo a ese país buscan, en general, tomar contacto con la cultura milenaria nepalí y con la maravilla del Himalaya, un conjunto de cuatro cadenas montañosas que tiene en el Everest, el pico más alto del mundo, y el macizo de Annapurna sus atractivos principales.

En la zona del segundo estaban los sampedrinos, que habían caminado 86 kilómetros durante cuatro días en los que ascendieron más de 2500 metros en su recorrida por uno de los circuitos de trekking más famosos del mundo.

“Estamos fuera de peligro en esta zona y ahora estamos varados aquí junto a mucha gente agradable”, escribió el domingo Jeremías, quien fue desde Braka hasta Manang, una ciudad más grande desde donde pudo acceder a internet e informar a sus familiares que estaban en perfectas condiciones.

El Thorong la Pass estaba cerrado y, ante la expectativa por una tormenta de nieve, decidieron esperar allí. A las 8.00 de la mañana del domingo, familiares de Gabriel Andreu le informaron a La Opinión que tras el contacto, Jeremías Ruibal Gowland volvía a Braka a buscar a su amigo, que aguardaba junto a dos españoles y otra chica con quienes viajan desde que iniciaron la aventura nepalí.

“Hemos hecho un gran equipo, estamos sanos y salvos, fuertes y atentos”, tranquilizó el sampedrino.
Si el Everest es famoso por su condición de pico más alto sobre la tierra, el Annapurna I, de 8091 metros, es uno de los paisajes más bellos del planeta. La más sobrecogedora composición paisajística de nieves milenarias es también la montaña de ascensión más arriesgada.

Por ello, muchos de los visitantes hacen el camino que eligieron los sampedrinos, el circuito de trekking, que es de mediana dificultad  y recorre la base de la montaña.

Dependiendo del punto de partida, la travesía puede insumir entre 14 y 25 días.
El recorrido clásico es de tres semanas, saliendo desde Besisahar para llegar al Thorong La Pass, a 5.416 metros de altura, alrededor del día diez al once, y finalizar al otro lado del paso en Tatopani. La popularidad que cobró en los últimos años el circuito hizo aparecer servicios de jeeps que permiten acortar los recorridos.

La aventura implica cruzar ríos a través de puentes suspendidos, en medio de cascadas, lagos, aguas termales y algún glaciar, rodeado de la imponente vista de las montañas más altas del mundo

Argentinos en alerta
“Las consultas son continuas desde Buenos Aires y también la ubicación de esos turistas”, explicaron desde la Embajada en Nueva Dheli, cuya intención era “tratar de sacar a los compatriotas de Katmandú”. Informaron que “entre los argentinos no hay víctimas fatales”.

En Mar del Plata hubo preocupación por tres jóvenes que estaban de vacaciones en Katmandú, quienes tras varias horas sin contacto se comunicaron con sus familiares.”Vivimos momentos de desesperación. Nunca vimos algo así”, aseguraron a los medios marplatenses Nicolás Cassulo, Esteban Fraternali y Marcos Miraglia.

“Estábamos caminando por una importante avenida de la capital cuando empezamos a sentir que todo nuestro alrededor temblaba. Todo se movía. Fue como saltar en una cama elástica e intentar hacer equilibrio”, relató Cassulo.

Dos jóvenes porteños que estaban entre Pokhara y Katmandú, a 100 kilómetros del epicentro del sismo y con el  mismo destino que los sampedrinos, contaron su experiencia al diario La Nación: Paramos en un restaurante a comer y de repente empezamos a sentir un temblor fuerte en las columnas, en la mesa, en las sillas, nos miramos todos sin entender nada hasta que el dueño del lugar nos hizo señas para que salgamos corriendo urgente”.

Al igual que Jeremías y Gabriel, ellos decidieron continuar su viaje ya que los riesgos de un nuevo temblor eran bajos y alejados de donde se encontraban. El domingo hubo una réplica en Katmandú que se hizo notar.

En la zona donde el movimiento telúrico causó el desastre se registraban hasta ayer alrededor de 4100 muertos, de los cuales habían identificado a unos 1300, y esperaban que la cifra creciera a medida que pasen los días y pudieran llegar a lugares afectados que estaban aislados.

El terremoto provocó una avalancha en el Everest que afectó a la zona del campamento base, donde hallaron decenas de cuerpos de montañistas que quedaron sepultados por la nieve.

Cascos Blancos de Argentina envió a la zona 50 carpas con capacidad para albergar a 25 personas cada una, 40 cajas de pastillas potabilizadoras de agua para purificar 8 millones de litros de agua y medicamentos de atención primaria. Se trata de suministros humanitarios solicitados por el país afectado, en función del escenario de emergencia que desató el terremoto.

Algunas horas de preocupación
La Opinión difundió la noticia de la averiguación del paradero de los dos sampedrinos alrededor de las 22.00 del sábado, luego de que la búsqueda comenzara en distintos foros de Facebook, especialmente en aquellos relacionados con el turismo en el Everest. Por ello en principio se relacionó esa montaña con el destino del viaje de Jeremías y Gabriel.

Luego la familia aclaró detalles sobre su ubicación en los límites del circuito de Annapurna, lo que tranquilizó a todos, ya que la influencia del sismo hacia esa zona había sido menor al que relataban las agencias de noticias de todo el mundo respecto el epicentro del terremoto.

Hasta que los chicos se comunicaron vía Facebook con sus familiares, la tensión ganó a parientes, amigos y a la comunidad en general, que se hizo eco de las noticias que publicaron este y otro medio con esa única intención: compartir la preocupación, amplificar la búsqueda para que ellos mismos sepan que hay quienes necesitan saber cómo y dónde están, y permanecer en alerta a la espera de novedades.

Sus amigos, algunos de los que fueron compañeros de Jeremías y Gabriel cuando en un viaje al sur del país comenzaron a soñar con el trekking en medio de las montañas más altas del mundo, pidieron rezar por ellos durante esas horas en las que nada se sabía. Poco después llegó el alivio para todos, incluidos los periodistas que hasta las 4 de la madrugada del domingo intentaban chequear cada publicación y colaborar en la difusión.

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