Dos niños sobrevivieron al abandono
La vida les dio una oportunidad cuando un policía en un allanamiento ordenado en la zona de El Espinillo descubrió a una beba con principio de desnutrición y a un niño con una infección que horadaba su cabeza. La mamá de ambos tiene 17 años y carga con problemas psiquiátricos. La Justicia debe decidir el destino de los menores.
Buscaban una moto; encontraron dos bebés que ahora tienen una oportunidad de un destino diferente, siempre y cuando los agentes de minoridad encuentren en la Justicia el respaldo que necesitan para buscar soluciones para una madre adolescente y sus hijos.
Los policías tenían que cumplir con la misión de un allanamiento en un campo camino a El Espinillo para esclarecer un hecho en el que un hombre había resultado herido. Al ingresar al lugar, los efectivos, advirtieron que la indigencia extrema de la choza albergaba tres vidas marcadas por la marginalidad y la desidia.
“Confundió al nene con un muñeco de esos que son muy parecidos”, sostuvo el Comisario Dante Paolini cuando relató el momento en que uno de sus agentes consideró que el corazón que apenas palpitaba era un juguete de plástico o simplemente un niño muerto.
Lo mismo dijo el Secretario de Desarrollo Humano Dalmy Butti cuando tuvo que dar cuentas de la intervención de su área en el caso que la semana pasada conmovió a la sociedad.
Una beba llamada Alma
En ese precario refugio de campo estaban Alma, una beba de poco más de un mes, junto a su hermanito de dos años que tenía una importante infección en la cabeza producto de la acción de la picadura de piojos. Los dos vivían bajo el cuidado de su madre; una adolescente de 17 años.
Tenía 15 cuando parió a su primer hijo y casi 17 cuando llegó Alma. La progenitora padece problemas psiquiátricos, estuvo en Grávida pero desde hacía tiempo no recibía su medicación. A su corta edad enfrentó la cruel realidad de transformar su cuerpo en adulto y su mente en niña.
Aunque los niños recibieron atención inmediata en el sector de pediatría del Hospital, la marca social queda impresa hasta tanto los mecanismos judiciales se pongan en marcha porque tanto su padre como su madre biológica tienen derecho a la restitución inmediata de las dos criaturas.
Sin leche materna: desnutrición
La beba presentaba un principio de desnutrición ya que “la madre no la estaba alimentando como corresponde”, relató Dalmy Butti y agregó “a raíz de los problemas económicos que acarrean”, la adolescente la alimentaba con leche de sachet sin saber que no podía suplir los nutrientes y la protección que ofrece la leche materna o “la cajita de maternizada”.
El niño de casi dos años, fue entregado a su abuela materna a las pocas horas de ser atendido. “Evitamos que se los lleve el padrastro”, señaló Butti quien además aseguró que esta familia se encontraba en ese lugar para intentar ocultarse del padre biológico de las criaturas.
La historia indica que la joven acudía a Grávida para recibir ayuda, intentaba ser tratada por los problemas psiquiátricos que padece. Grávida, como su nombre lo indica, trabaja a favor de defender la vida desde la concepción alentando a las madres a recibir a sus hijos en cualquier situación. Como si fuese poco, cuando esta mujer estaba embarazada de Alma debió ser trasladada a Junín para que su niña nazca en esa ciudad prematuramente porque no pudo cumplir los nueve meses de gestación.
Decidir y no abortar
En tiempos donde rige una ley de reproducción y educación sexual, que una madre menor de edad pase dos veces por la misma situación y con poco tiempo de diferencia para cada embarazo, es el reconocimiento de un inconcebible fracaso en la prevención.
“Educación sexual para decidir, anticonceptivos gratuitos para no abortar, aborto seguro y gratuito para no morir” es la idea fuerza que sostienen quienes trabajan activamente para evitar que las mujeres en situación de vulnerabilidad social protagonicen casos como el que estamos relatando.
Puede que haya quienes no estén de acuerdo con la última oración, pero en pleno siglo XXI las otras dos son inexorables y representan un derecho inalienable de las mujeres.
La Opinión tiene un vasto archivo de situaciones en las que la defensa de los menores ha ido más allá de las páginas policiales y el escándalo barato. La publicación siempre obedece al compromiso de alertar, comprometer, trabajar, concientizar y ejecutar planes que realmente protejan a los niños y a las madres que deben dejar su niñez en una sala de partos.
Qué será de sus vidas
Mientras los médicos se ocupan de la recuperación de Alma, desde Desarrollo Humano intensifican los trabajos para “que tengan la mejor salida posible”, no será fácil por las características de padres: mamá menor con problemas psiquiátricos, un padrastro que hasta este momento es su pareja, un padre biológico del que la adolescente escapa y una sociedad que prefiere juzgar y mirar para otro lado en lugar de colaborar para que este grupo familiar se reconstruya en función de los derechos de los bebés.
Dalmy Butti explicó que él y su grupo de trabajo intentan acciones para garantizar “el cumplimiento de los derechos del niño, la seguridad, la alimentación, la educación”. Sin embargo muchas veces chocan con los tiempos y las decisiones de una Justicia que a distancia no puede evaluar situaciones.
Los trabajadores sociales de la Secretaría de San Pedro cumplen guardias las 24 horas, trabajan permanentemente siguiendo los casos e intentan que los niños dejen de ser un número en una planilla para comenzar a tratar cada uno de los casos con el apoyo de los profesionales, mejorar el funcionamiento familiar, evitar la problemática e insertarlos en la sociedad.
La preocupación de la secretaría es que la población “deje de hacerse la distraída”, y comience a observar los casos. “La única forma de descubrirlos es que algún vecino que lo vea haga la denuncia”, expresó Butti y señaló que “si este allanamiento no hubiese existido quizá la beba fallecía”.
Las denuncias deben ser efectuadas por teléfono al 420430, 420000 o personalmente en la comisaría.
Brisa, Carolina, Damián…
Los nombres resultan emblemáticos en una ciudad de poco más de 60.000 habitantes. Carolina y Damián no sobrevivieron a los golpes de sus padres y esta semana una niña fue afortunadamente detectada por su maestra por las graves heridas que su madre había dejado en su cabeza tras azotarla con una manguera.
Brisa, “la mulita de la droga”, aún está en guarda y con sucesivas intervenciones quirúrgicas para reconstruir su vagina y su ano. Siempre pensamos que cada niño golpeado, vejado o desnutrido será el último, pero… no es así.

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