Dos años después, no hay fecha para el juicio del caso Reyna
La suspendida Fiscala Ates había elevado el expediente en enero pasado pero el Poder Judicial no dispuso aún cuándo será el debate oral y público. El asesinato del policía Juan Gabriel Reyna consternó a la ciudad, ya que fue ejecutado a sangre fría en una joyería en pleno centro a las cuatro de la tarde de un martes. Hay tres imputados que enfrentarán al Tribunal. El policía en disponibilidad Manuel Frías fue desvinculado del caso.
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El sábado pasado se cumplieron dos años del intento de robo a la joyería Taibo en el que fue asesinado el policía Juan Gabriel Reyna. Todavía, la familia, la comunidad policial y la ciudad toda aguardan que la Justicia disponga fecha para el juicio oral y público que condene a los autores del hecho.
En enero pasado, la Fiscala Gabriela Ates, ahora suspendida de sus funciones, había elevado el expediente tras dar por finalizada la instrucción, con tres imputados que deberán someterse al Tribunal: Facundo Díaz, Mario Dominé y Lucas Balcaza, todos oriundos de Arrecifes.
En el expediente, de más de 1400 páginas, obran más de 30 testimonios y una gran cantidad de datos y pericias, la mayoría a cargo de Gendarmería Nacional.
El único de los acusados que permanecía en libertad, el policía sampedrino Manuel Frías, fue desvinculado de la causa.
Para la Justicia, Frías no participó
La novedad más importante alrededor del caso es la desvinculación total vía sobreseimiento para el también policía Manuel Frías, quien estuvo acusado de proveer la logística para el robo, algo que no pudo comprobarse.
El Juzgado firmó su sobreseimiento al no hallar elementos que pudieran vincular las armas que encontraron en su casa en un allanamiento con el intento de robo que le costó la vida a su colega.
Frías continúa imputado en una causa por tenencia ilegal de armas y la Justicia investiga la vinculación de lo secuestrado en su casa con un robo cometido en la estancia Estrella Federal, en el partido de Ramallo.
Escopetas 12/70 de varias marcas, rifles tipo Winchester, carabinas, revólveres, alrededor de 300 municiones de diverso calibre, todos sin autorización legal, forman parte de lo incautado.
Esa imputación lo mantiene en estado de disponibilidad en la Policía Bonaerense –no fue exonerado, como consignó por error este semanario– y en los últimos meses transformaron esa condición a “sin goce de haberes” por lo que ya no cobra el sueldo básico, como hizo desde el primer día en que su nombre estuvo relacionado con causas judiciales.
Bajo el patrocinio del reconocido penalista nicoleño Gotardo Migliaro, Frías logró sacarse el peso de ser policía y estar acusado nada menos que de haber colaborado con delincuentes para un robo que terminó con el asesinato de un colega suyo. Dentro de la Fuerza, aun así, hay quienes no le perdonan el mero hecho de haber sido sospechoso, a pesar de haber quedado desvinculado.
Dos años de un hecho confuso
El martes 26 de noviembre, alrededor de las 16.30, la policía llegó a la joyería Taibo, ubicada en Mitre al 900, advertida por un robo. Al ingresar, los efectivos se enfrentaron a tiros con dos delincuentes. Allí fue baleado Juan Gabriel Reyna, quien murió a los pocos minutos en el Hospital, producto de los disparos que recibió en el abdomen y la cabeza. Además, otros dos agentes, uno de ellos mujer, fueron heridos.
Los delincuentes escaparon del lugar, mientras otros policías llegaban como refuerzo y se sumaban a la persecución, a pie, por calle Ruíz Moreno. Al llegar a Pellegrini, Facundo Díaz, el autor del disparo que mató a Reyna, dobló por esa arteria en dirección al río y se metió en la zapatería Kako’s, a través del blindex de la vidriera. Allí fue apresado. El otro, Mario Rubén Dominé Siebenes, corrió una cuadra más e ingresó en el edificio del Club Mitre, donde un despliegue de policías logró detenerlo.
Al otro día fue detenido en Arrecifes Lucas Balcazza, acusado de ser quien conducía el Volkswagen Gol con el que llegaron al comercio de Taibo, vehículo que fue secuestrado. “Yo no sé manejar”, dijo en su defensa el acusado de integrar esta banda. Los tres residían en Arrecifes.
Ese día, mientras los delincuentes llegaban a la joyería, un grupo de policías participaba en Fiscalía de una rueda de reconocimiento en el marco de un caso muy grave de robo a mano armada cometido por efectivos vestidos con su uniforme y movilizados en patrullero en la zona rural de Río Tala, caso por el que los policías Facundo Actis, Germán Olivera y Fernando Valle esperan el juicio oral.
Ese dato siempre generó sospechas de que el robo habría tenido connivencias locales para que un importante hecho de inseguridad resonara en la ciudad en plena crisis de la conducción del exjefe distrital Dante Paolini, uno de los comisarios que más personal propio removió o denunció por vínculos con delincuentes. Para quienes sostienen esta hipótesis, la triste jornada del 26 de noviembre se fue de las manos. Matar a un efectivo policial no estaba en los planes de nadie. Tener que llorarlo junto a su familia, tampoco.
