Dormir con el enemigo
Recuerdan el Plan de Modernización del País que en Parque Norte lanzó Raúl ALFONSIN en 1985? Incluía llevar la Capital Federal a la zona de VIEDMA y acercarnos así a esa región tan olvidada de la Argentina, la Patagonia. No tuvo “quorum” dentro de la sociedad, incluso en los intersticios de su propio gobierno y partido, muchos de los dirigentes vieron en esas ideas algo de trasnoche, otros vieron que de esa manera se posibilitaba un enorme negocio inmobiliario a favor de comilitones, y otros lo exorcizaron como una simple “cortina de humo” que no resolvía los problemas de fondo del país. Desde allí nació una suerte de boicot enmascarado, travestido, pero boicot al fin. Claro que la cuestión no era muy clara ni se la miraba desde el punto de vista de la realidad. En ese entonces había problemas de sueldos, existía inflación tapada por el Plan Austral, etc. y costaba hacerse a la idea que se iban a realizar obras faraónicas en un país lleno de pobres. ALFONSIN trató de “tontos” a quienes criticaban esa política y esa visión de futuro que había propuesto. Lo cierto es que el Plan de Modernización se ahogó en los mismos despachos oficiales a pesar (a pesar) que la hegemonía que detentaba el alfonsinismo en ese momento parecía un fenómeno casi invencible... El mayor enemigo estuvo entre los pliegues del poder. Es decir que dentro del mismo partido radical, muchos dirigentes se ocuparon de brindarle zancadillas al proyecto con la consigna, confesa que la “modernización del país” que planteaba partía aspectos meramente intuitivos, voluntaristas y moralistas, sin anclaje en la realidad. Como si fuera una Utopía o lo que era peor, un proyecto corrupto. Mientras si el peronismo muy golpeado, fragmentado y cuestionado, salió a repensarse en sí mismo a través del fenómeno que dio en llamarse “Renovación”. De mirar la política de ALFONSIN desde las vitrinas donde estaban condenados, caso Lorenzo Miguel, Italo Luder, Herminio Iglesias, otros, como fue en ese momento Cafiero, se “aggiornaron” y pudieron salir del mausoleo y volver al ejercicio de la política con raigambre popular, tal como lo tenía en su partida de nacimiento el justicialismo. El radicalismo no interpretó a su líder y conductor cabalmente y quizá Argentina dilapidó una oportunidad de salir creciendo y, en cambio, salió aplanado cada vez con mayor fuerza y terminó (lo recordamos), “tirándole el gobierno por la cabeza” a don Carlos Saúl I y, ay, todos recordamos no fue y como nos va aún !! ¿A que viene este recuerdo? Por dos cosas: primero creo que no ha existido una clara autocrítica dentro de los primos radicales de porque fueron desde el mismo seno del partido, desinteresándose de la política, quitándole el apoyo y la base de sustentación a sus propios gobiernos y segundo: si ese mismo fenómeno no lo está viviendo hoy el justicialismo, ya que todos están hablando que deben “alinear” detrás de figura del Presidente KIRCHNER y que éste debe conducir al peronismo. Pero, son confiables intendentes como MUSSI, ALVAREZ DE OLIVERA Y otros pesos pesados del conourbano que estuvieron hasta hace un rato adhiriendo a favor del duhaldismo y su política que se calificó de “mafiosa” ?? la historia sirve para no cometer los mismos errores, chocarse con las mismas piedras, pero el interrogante siempre está. por el Dr. Elvio Macchia

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