Distintos barrios, los mismos problemas
Dos sectores de la ciudad, lejos de ser los más conflictivos reclaman atención y seguridad.
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Que la inseguridad ya es un problema cotidiano no es una novedad, y que a esta altura de las circunstancias no caben argumentos ni medidas contundentes, tampoco.
Los inconvenientes son generalizados, cada vecino, cada barrio tiene su problema y cuando no son los robos, son los tiros o las peleas.
Dos sectores de la ciudad, lejos de los lugares con mayores inconvenientes, se han visto vulnerados e impotentes por los constantes episodios acontecidos ante la preocupante quietud de las autoridades y de los responsables directos. En algunos casos se aguardan decisiones, en otros, algunos vecinos decidieron “hacer la suya” y dirigirse a quien corresponda, con materiales de prueba y decididos a terminar con todo.
No tanta amistad
Los vecinos que rodean a la Plaza de la Amistad, ubicada sobre la avenida 11 de Septiembre, cuentan que se ha hecho imposible, a toda hora, circular por el lugar. A pesar de lo concurrido de la zona y de los arreglos que se han efectuado allí en las últimas semanas nada ha cambiado, aunque aspiran a que algo mejore. La plaza puntualmente dicha es guarida de jóvenes delincuentes que aprovechan las grandes plantas y poca iluminación para resguardarse y provocar toda clase de desmanes e ilícitos a vecinos y transeúntes.
“De la 11 de Septiembre en sentido a Combate de Obligado es imposible caminar de noche”, dijo un vecino. Lo que sí está claro es que ese sector es el camino de paso obligado de al menos dos de los barrios más conflictivos de la ciudad y aprovechan el lugar para esconderse o solamente permanecer. Allí, un flamante complejo turístico también corre sus riesgos y es necesario que se tomen medidas para evitar males mayores. Aseguran los vecinos que en diversas ocasiones se ha citado la presencia policial pero no hubo respuestas.
En el estadio
Otro de los sectores que expuso sus quejas es el comprendido en toda la circunferencia del Estadio Municipal. Las preocupaciones no son nuevas pero todo tiene un límite y la tolerancia se acabó para los vecinos de la calle Mitre, justamente los que habitan frente a las tribunas. En algún momento se expresaron por la suciedad de los locales que allí se encuentran, pero superado ese inconveniente ahora se suscita otro, mucho más delicado. Es el alto grado de violencia que se presenta cada vez que en el Estadio se desarrolla alguna actividad, ya sea deportiva o artística. Últimamente, cada reunión convoca a miles de personas y son los vecinos y transeúntes quienes padecen toda clase de agravios.
Se han escuchado quejas, pedradas a los autos que por allí circulan, parabrisas rotos, vidrieras destruidas, peatones agredidos y muchas situaciones que suman al conflicto. Todas ocasionadas desde la parte superior de la tribuna y en su mayoría protagonizadas por personas mayores o menores que concurren a cada espectáculo pero encuentran mejor alternativa la de arrojar toda clase de elementos hacia abajo.
Los vecinos exigen mayor control, que se construyan los correspondientes tapiales en el sector superior de la tribuna y se tomen medidas para con los responsables.
