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San Pedro
jueves, julio 29, 2021
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Disculpe, ¿Sir Higgins? Lo buscan…

Estas serían las palabras que pronunciaría cualquier secretaria del jamaiquino. Es que a Max, se lo extraña muchísimo. Luego del episodio de violencia familiar, que lo alejó de ver a su hija Princesa, la Prefectura quedó apostada en las oficinas de Puerto Madero esperando que regrese. Allí también se dieron cita varios acreedores que quieren cobrar el dinero correspondiente a los Mercedes Benz y las limusinas. Y como si todo esto fuera poco y por el mismo precio, un grupo de inversores damnificados jamaiquinos emprendieron una búsqueda feroz por todo el mundo.

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La nostalgia suele no ser productiva cuando ataca fuertemente a un ser humano. Este periodista nostálgico recordó que antes de su larga estadía en San Pedro había visitado las oficinas del supuesto empresario jamaiquino en Puerto Madero. Quizá para evocar viejas épocas o para encontrar a aquel que fue entonces, es que caminó por la Avenida Alicia Moreau de Justo, unas 15 cuadras, hasta llegar a las oficinas de Higgins.

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¿Dónde está? ¡acá ta!
Una vez en la puerta de las oficinas anunció: “Estoy buscando al Señor Max Higgins” despertando gran sospecha, por parte de los guardias de seguridad. Pero esto no es todo. Dentro del edificio había dos custodios privados y dos de Prefectura, que estaban cómodamente sentados en unas sillas de cuero negro, situadas bastante más lejos de la puerta. Al escuchar aquellas palabras la comitiva, se puso en pie, como si una descarga eléctrica hubiese salido de sus asientos. Se acercaron a la puerta y miraron con desconfianza.
Cerca de 7 minutos llevó explicar la condición de periodista con la que el cronista llegaba hasta allí. Aclarada la situación me invitaron a pasar para entablar un diálogo, donde comenzó a relucir una cantidad de información harto interesante. El personal de Prefectura al notar que no tenía ninguna vinculación con el jamaiquino volvió a sentarse, dejándome con los guardias de seguridad. Estos explicaron que aquello era lo que se llama “Consigna de Prefectura” y consiste en hacer guardia permanente hasta que aparezca aquella persona que se está buscando. ¡Sí! Adivinó. La persona es: Max Higgins.
Resultaba divertido escuchar la percepción que tienen sobre la particular situación. Riéndose, comentaban que dudaban que fueran a encontrar al jamaiquino con esta guardia ya que hacía más de un mes que nadie de la oficina, ni él ni sus secretarias, andaban por allí.

Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío
Sir Max, con su ida (o deberíamos decir huída) dejó atrás varias deudas. Sus acreedores se acercan semana a semana al edificio para intentar cobrar. Los propietarios de los Mercedes Benz alquilados, fueron los últimos en aparecer por allí la semana pasada. Uno de los cobradores logró burlar la seguridad y llegar hasta el tercer piso, en busca de Higgins.
Esto irritó a los dueños de las oficinas que habían sido alquiladas por el excéntrico caribeño que tuvieron que explicar, la repentina y sorprendente desaparición. A raíz de esta situación y para evitarlo rotundamente enviaron a seguridad una disposición fechada el 6 de Marzo de este año que “prohibía la entrada a toda persona que esté relacionada de alguna manera a Max Higgins, bajo amenaza de apercibimiento laboral” lo cual hacía entendible el temor que los guardias mostraron en su rostro, al escuchar que de la boca de este periodista salía ese nombre.

De Disney a Hollywood
Al salir de allí, la memoria despertó como un extraño deja vú que indicaba, que la última vez que este semanario estuvo en el lugar, se había dicho que se mudarían a Palermo Hollywood. Partí a la calle Carranza, en colectivo. La linea 111 pasa con su recorrido a pocas cuadras de la dirección impresa en los papeles donde figuraba como el domicilio particular de Irene Benedetti, supuesta vice-presidenta de Higgins Warner, una vez removida de su cargo su legítima esposa, Sandra Noemí Zapata de Higgins.
El lugar estaba herméticamente cerrado. Por fuera tiene una fachada similar a cualquier casa de época. Puertas de madera bien altas, ventanas haciendo juego. Al costado izquierdo de la entrada principal un garage pequeño con una ventana superior, todo muy tradicional. Al acercarse se vio entornada una de las ventanas con vitreaux que tiene la puerta. Por fuerza de la brisa, la ventana se abrió para dejar a la vista, al fondo, un parque con el pasto sin cortar marcando la ausencia de moradores. Más cerca de la puerta, luego de atravesar el largo pasillo, se podía ver un mostrador donde había apoyado un teléfono. Los rayos de sol que se filtraban dejaban expuestos los rastros de polvo que denotaban la falta de persona que pasara el plumero. Por último, apuntando la mirada a la parte inferior de la puerta, se vieron cantidad de volantes, promociones, carteles y boletas de luz, gas, agua y teléfono. Todo eso para deducir -porque no sonaba el timbre- que seguramente el servicio de energía estaba cortado por falta de pago. La atrapante historia que me llevó del Disney San Pedro a Palermo Hollywood parecía terminada y nada de lo que se había visto constituía mérito para abrir un nuevo capítulo.

Help, I need somebody help!
Una mañana de martes la investigación sobre Max Higgins volvió a tomar carrera, reavivando el fuego sagrado de la adrenalina periodística. Un mail procedente de Miami con el pedido de ayuda de una de las inversoras, apareció en la bandeja de entrada de La Opinión Semanario. La mujer que había confiado su dinero a las prometedoras rentas de Higgins, sin entender ni una palabra de español, pero viendo la cantidad de notas publicadas por este semanario, supuso que desde aquí podríamos tener alguna información sensible sobre el empresario.
Por fortuna se acercó a esta sencilla publicación, ya que sin manejar el idioma tranquilamente podría haberse acercado a otros medios que poco se preocuparon por demostrar el fraude de la magnánima operación, limitándose a la burla por el disparate de un Disney Mundo o publicando simples anécdotas relacionadas con la excéntrica vida del timador.
Kanewala Jayasekara lidera un grupo de 7 inversores que fueron estafados por Max Higgins en Jamaica. Pedía ayuda desesperadamente. Ella realizó su inversión en Noviembre de 2007. Recibió su primer renta en Diciembre y a partir de allí, dejó de percibir todo tipo de haberes. Allí fue cuando desesperada intentó comunicarse por teléfono, e-mail y correo con Higgins Warner Group S.A. En las oficinas argentinas le decían que aquí ya no estaba más el jamaiquino. Un día de esos en donde la desesperanza le ganaba la pelea al optimismo Kanewala recibió un mail firmado por el propio CEO de la empresa, Max Higgins. El mail explicaba “que no había nada de que preocuparse, que el dinero estaba asegurado por una Compañía de Seguros Argentina”, Conesa Seguros.

A seguro se lo llevaron preso
Avenida Corrientes, casi esquina Florida, pleno corazón porteño. En uno de los edificios de oficinas que se apostan en ese lugar, se encuentran las oficinas de Conesa Seguros. Precisamente allí en el 9º Piso, a la salida del ascensor un mostrador separa a los clientes de la enorme sonrisa de Guillermina, la recepcionista. Luego de pedir algo de comida para almorzar y de renegar porque en el restaurant no había ensalada de frutas levantó la cabeza y se percató de la presencia de este curioso periodista. “Ah, perdoná, lo que pasa es que me estoy cuidando y estos no tienen ensalada de frutas, ¿en que te puedo ayudar?”.
Su simpatía abrió las puertas para preguntar todo aquello que se venga en gana. Lo importante era encontrar la póliza que aseguraba el fondo de inversión de Higgins Warner. Guillermina buscó en el fichero principal. En la M de Max Higgins no encontró nada; en la E de Emile tampoco; en la H de Higgins seguro que iba a estar. No, tampoco. La sonrisa de Guillermina comenzaba a tomar una forma un poco rara y rápidamente, al notar que había algo extraño llamó a Roxanna, la asesora comercial de la empresa. Con la misma amabilidad que caracterizó a la recepcionista, la encargada del área comercial dijo no haber escuchado nunca el nombre de Max Higgins y que allí no había ningún fondo de inversión asegurado a ese nombre, ni a nombre de la empresa.

¿Y usted no creía en los fantasmas?
Desaparecido. Esa es la palabra que define hoy por hoy a aquel empresario que con helicópteros, limusinas, Mercedes Benz, árabes truchos y una puesta en escena digna de películas clase B oriundas del cine under, deslumbró a toda una ciudad. Aquí no hay que ser hipócritas. Todos quisieron creer lo increible, que alguien se había fijado en San Pedro para un emprendimiento extraordinario. No se sienta mal si le creyó. Desde el poder político la cosa es aún peor, no sólo se le creyó sino que no se reparó en averiguar nada sobre este enigmático individuo con una idea tan extraña.
Aquí está hoy el desenlace de una historia con final anticipado. Llegó a Argentina con una denuncia en su valija que traía de Jamaica. Aquí cosechó más denuncias. Una por violencia familiar, otra por el uso indebido de marcas registradas y varias deudas que seguramente se transformarán en denuncias en lo sucesivo. Ahora, el viaje continúa hacia otra parte del mundo, donde el idioma no les sea familiar y quizá con algo de suerte, encuentre también un país con periodistas menos obstinados por alcanzar la verdad y por evitar que se tome por tonta a toda una población que como cualquiera quiere lo mejor para un territorio que crece y no para de crecer, sobre todo en los precios de las operaciones inmobiliarias.

Querido Max:
Higgins Warner Group S.A of Argentina has full Insurance by Cosena Seguros S.A. of Argentina, Ave. Corrientes 538, 9th floor, Buenos AIres, Argentina Tel/fax 00(54) 5238-5000 e-mail [email protected]
Higgins Music and Entertainment Limited trading as Higgins Warner Music and Entertainment Limited of Jamaica and Higgins Warner Group S.A of Argentina are seperate however owned by the same person being myslef Emile Maxim St. Patrick Higgins therefore your Investment is with Higgins Warner Group S.A of Argentina and not Higgins Warner of Jamaica.
I Emile Maxim St. Patrick Higgins as President, CEO, and Chairman of my company Higgins Warner Group S.A of Argentina has Insurance for up to $ 25 Million U.S dollars and no Jamaica Insurance company can do that therefore Cash Plus or Olint cannot obtain the type of Insurance I have unless they were to set up offices in Argentina and Incorporate in Argentina seperately as well as Jamaica.

Sincerely
Higgins Warner Group S.A
World Football Idol “Ídolo Mundial de Fútbol”
World H.Q. Alicia Moreau de Justo
1150, 3rd Floor, Suite B301
Buenos Aires, Argentina. Tel. (54)11-5278-6350
Emile Maxim St. Patrick Higgins
President/CEO/Chairman
Faxes. (54)11-4032-0171 or 5032-1003

Traducción
Higgins Warner Group S.A. de Argentina esta completamente asegurada por Cosena Seguros S.A. situada en Avenida Corrientes 538, 9º Piso, Buenos Aires, Argentina. Tel/Fax 00(54) 5238-5000 E-mail: [email protected]
Higgins Music and Entertainment Limited funcionando como Higgins Warner Music and Entertainment Limited of Jamaica and Higgins Warner Group S.A. de Argentina son dos empresas separadas, sin embargo su dueño es la misma persona, Emile Maxim St. Patrick Higgins por esto su inversión es con Higgins Warner Group S.A. de Argentina y no con Higgins Warner de Jamaica.
Yo, Emile Maxim St. Patrick Higgins como Presidente, Jefe Ejecutivo y Gerente General de mi compañía Higgins Warner Group S.A. de Argentina he asegurado por 25 millones de dólares americanos y ninguna compañía de seguros jamaiquina puede hacer eso, por esto Cash Plus o Olint no pueden obtener este tipo de seguro que yo tengo a no ser que fueran a asentar oficinas en Argentina o incorporar oficinas separadas en Jamaica y Argentina.

Sinceramente
Higgins Warner Group S.A
World Football Idol “Ídolo Mundial de Fútbol”
World H.Q. Alicia Moreau de Justo
1150, 3rd Floor, Suite B301
Buenos Aires, Argentina. Tel. (54)11-5278-6350
Emile Maxim St. Patrick Higgins
President/CEO/Chairman
Faxes. (54)11-4032-0171 or 5032-1003

PUBLICACION SOLICITADA
Al cierre de esta edición más correos electrónicos llegaron a la redacción provenientes de inversores extranjeros. Omar Palmer y Joan Smith manifiestan haber sido engañados por el personaje en cuestión en Jamaica y Estados Unidos respectivamente.
En relación a esto la directora del improvisado grupo de inversores que emprendió esta exhaustiva búsqueda de justicia pidió sea publicada una solicitada escrita por ella instando a la población a proporcionarles, a ella y a su grupo, todo tipo de información sobre Max Higgins. A continuación se leerá la solicitada tal como fue escrita en su idioma original y la consecuente traducción.

My name is Kanewala Jayasekara and i have been deceived by a company name higgins warner group sa who claims himself to be a multimillionaire and when i heard about this company from my friends i thought since i am interested in doing further studies this investment will help me. Hence i sold my car and what all i could afford and i email the hw company that i am interested in their company to invest some money and immediately max higgins sends me a eamil talking about how big is his company and saying that the money is fully insured and all other lies.
Hence i invested 22,500 us dollar with him in november with an agreement in the contract paper that every month he will pay me 20% for six months and there after he will pay the principal hence i was happy and resigned my job and came to usa and my miserable days started when i was waiting for my first interest payment it did not come through and i started getting worried and gave them several emails and phones and at last after 25days my first interest payment arrived and thats it till now i have written 100s of email and call them several times waisting so much money in the international calls but no use.max higgins and his staff are missing.they have closed the company argentina.
I appeal to every one who reads this message to give me any any information if they have anything regarding max higgins then please email me [email protected]
Please it is my hard earned money and i have nothing left with me i have a small child and i have nowhere to go to seek help. Please help me to come out of this hard situations.i am even asking help from hw company members who do not want to be a part of this fraud to come and email me something.please help me i need my money.

Mi nombre es Kanewala Jayasekara y fuí traicionada por una compañía llamada Higgins Warner Group S.A. cuyo dueño clama ser multimillonario y cuando escuché sobre su empresa por parte de mis amigos pensé que como yo estoy interesada en continuar mis estudios, la inversión podría ayudarme. Entonces vendí mi auto y todo lo que tenía y me comuniqué vía email con Higgins Warner Company mostrando mi interés en invertir mi dinero. Inmediatamente después Max Higgins me envía un email hablando sobre lo grande que era su compañía, diciendo también que el dinero estaba completamente cubierto y muchas más mentiras.
A raíz de esto invertí U$S 22.500 en él en Noviembre con un acuerdo por contrato que cada mes él me pagaría 20% por seis meses y de ahí en adelante pagaría todo el dinero junto. Estaba feliz, renuncié a mi trabajo y me mudé a Estados Unidos donde mis días miserables comenzaron. Cuando estaba esperando por mi primer pago de intereses y éste no llegaba comencé a preocuparme, le mandé muchísimos mails y lo llamé numerosas veces. Después de 25 días de insistencia mi primer pago llegó.
Eso es todo por ahora, he escrito cientos de correos electrónicos y he llamado muchísimas veces gastando una cantidad increible de dinero en llamadas internacionales para nada. Max Higgins y su staff esta desaparecido. Cerraron las oficinas en Argentina.
Le pido a todos los que lean este aviso que tenga alguna información sobre Max Higgins, por favor envíenme un correo a [email protected]
Por favor, es dinero que me gané trabajando duro y no tengo nada más. Conmigo vive un chico y no tengo ningún lugar adonde ir para buscar ayuda. Por favor ayúdenme a salir de esta difícil situación que me toca vivir. Incluso estoy pidiendo ayuda por parte de ex miembros de Higgins Warner que no quieren ser parte de este fraude. Por favor, contáctense conmigo, necesito mi dinero.

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