Qué muestra el video donde una joven golpea a otra dentro de la escuela
Las imágenes que se viralizaron la semana pasada reportan la feroz golpiza que una adolescente de 13 años le propinó a otra dentro de la escuela N° 1. Los agravios previos, el aliento de los curiosos, los golpes y la ausencia de profesores y directivos se observan en los 2.00 minutos de la grabación. El hecho se transformó en noticia tras la reacción del padre de una de las alumnas.
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Durante la semana pasada la violencia en las escuelas volvió a ganar espacio en las noticias cuando difundieron a través de las redes sociales un video en donde podía verse a dos adolescentes dentro de un establecimiento escolar a golpes y cachetazos. La grabación circuló a través de WhatsApp y de Facebook pero no fue publicada por los medios de comunicación porque su contenido excede la responsabilidad sobre los menores participantes y la necesidad de trascendencia de situaciones sumamente peligrosas para los niños y adolescentes.
En los dos minutos que dura la grabación se observan varias situaciones diferentes. Dos jóvenes de 13 años, una frente a la otra. Una de ellas, morocha, cabizbaja, con miedo y temor. La otra, rubia, liderando la situación y siendo la que va “al frente”. Los demás compañeros, expectantes, incitantes y alentando a los gritos con la consigna: “Pleito, pleito”.
Una niña que estaba dentro del público de la incipiente pelea, se acercó y le dijo: “Es ahora, pégale”. Ningún directivo cerca, ningún docente presente, ningún adulto que pudiera aportar cordura a la situación.
Una de las jóvenes retrocede, uno, dos, cinco pasos, hasta quedar de espaldas a una pared provocando el avance la otra adolescente que rápidamente se saca la mochila para ponerse en guardia y comenzar la pelea.
Forcejeos previos, manotazos. Una se defiende y la otra ataca. Varios golpes en el rostro, tirones de pelo, rodillazo en el abdomen y empujón para caer al piso. Cuando ambas adolecentes estaban en el piso, tomadas del pelo y a los gritos, los compañeros de las chicas intervinieron para separar. Ya era tarde.
Todo se filmó desde los teléfonos celulares de los presentes que utilizaron el video para reírse, burlarse, demostrar supuesta valentía o cobardía, sin saber que exponer a las jóvenes a eso, es humillarlas aún más.
La reyerta terminó momentos después, sin que medien hasta el presente comentarios que vayan más allá del hecho que verdaderamente generó la polémica. La presencia del padre de una de las niñas que llegó al establecimiento y protagonizó un violento hecho.
