Devolver dinero: la honestidad le ganó al escepticismo
Graciela Albide perdió un sobre con más de 10.000 pesos, trabaja en el Hospital y vive en Río Tala. Beatriz Marich, una conocida santalucense, encontró el dinero en la calle, comenzó a buscarla y cuando intuyó que podía ser la misma mujer que pedía ayuda no vaciló en confiar y derrumbar el mito que indica: “Nadie te va a devolver dinero”.
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La pregunta suele ser tramposa: “¿Si encuentra dinero en la calle, con qué mano lo recogería?”, pregunta quien evalúa en una búsqueda laboral a sabiendas de que la respuesta adecuada es “con cualquiera para devolverla”.
El lunes por la tarde una catarata de comentarios acompañó a una empleada de la cocina del Hospital para que resigne su pretensión de recuperar el dinero que había perdido en un sobre al salir de un comercio céntrico en el que había adquirido unas “sandalias cómodas para mi trabajo, que siempre estoy parada”.
La cifra era más que tentadora, porque “nadie devuelve 10.000 pesos” y menos si no tienen nombre. Como en tantas otras oportunidades, la honestidad le ganó al pesimismo y la resignación para transformar en noticia aquello que debería ser habitual y no excepción.
Beatriz Marich caminaba por calle Pellegrini, casi llegando a Ruíz Moreno, cuando vio un sobre blanco en la vereda al que los transeúntes esquivaban. “El sobre estaba en el piso y la gente lo pateaba, nadie lo notaba. Lo levanté y tenía dinero”, dijo la conocida santalucense.
“Totó” relató que mientras volvía a su domicilio buscaba en el celular los datos que figuraban en un ticket interior, aún sin haber contado el dinero. No tuvo suerte, pero supuso que, por el saldo de apenas dos pesos que quedaba en la cuenta, “podía ser un jubilado, alguien que no tuviera otra cosa”.
“Vine todo el camino buscando con el teléfono. Vi una nota de La Opinión de 2009. Empecé a buscar en la guía y justo mi marido vio en La Opinión que una mujer estaba buscando la plata. Así que llamé para contactarme con esa persona”, agregó.
Así fue como llamó a la redacción de este medio y, aún sin saber qué monto había dentro del envoltorio con el logo del Banco Provincia, dijo que quería entregarlo de inmediato.
Tras tomar las precauciones del caso y pedirle a Graciela que ofreciera detalles para corroborar que esa suma le pertenecía, llegó la sorpresa de saber que dos personas que jamás cruzaron palabra ni mirada se transformarían en la noticia más leída y celebrada de la jornada.
Una mañana tremenda
Como cada mes, Albide llegó al banco Provincia para retirar el dinero del sueldo que le depositan en su cuenta. “Le pedí a la cajera que me pusiera 4.000 pesos separados para pagar unos gastos y el resto me lo dio en un sobre. Eran 10.000 pesos”, relató sumamente angustiada y arrepentida porque, por seguridad, había guardado en el bolsillo de su calza el importe tal como había sido entregado en la entidad bancaria.
“Me fui a comprar unas sandalias y me las probé, pero cuando fui a tomar el remis me di cuenta que había perdido todo. No creo que lo devuelva nadie”, sostuvo tras recibir la ayuda de una persona que se comunicó con este semanario para hacer pública la situación.
Cuando llegó al Hospital llorando, sus compañeros la contuvieron pese a que Graciela enumeraba todo lo que tenía que pagar con ese dinero: desde la cuenta del almacén a los servicios que posee en su casa se sumaron a una triste historia que la tuvo como protagonista de un accidente en Ruta 1001 en el que perdió la vida su hermana y otras personas resultaron heridas. Ella, tras recuperarse de sus lesiones desempeña tareas de cocina en el nosocomio y viaja todos los días hasta su casa de Río Tala.
Cuando recibió el llamado que la alertó sobre la santalucense que tenía en su poder el monto que iba a recuperar, la emoción y el llanto se transformaron en bendiciones para quien nunca evaluó tomar ese dinero como un golpe de suerte o una señal del destino.
“Yo quiero decir que la estuve buscando todo el tiempo, que nadie vaya a pensar que podía quedarme con ese dinero. Esa plata tenía dueño, le decía a mi marido y a mi hija, y por suerte era esta mujer”, respondió “Totó” Marich, la jefa de hogar de una emblemática familia con raíces santalucenses.
Graciela conocerá hoy a Beatriz
“Estoy muy feliz, pensé que ese dinero no lo iba a encontrar más, pero gracias a personas como Beatriz pude recuperarlo y voy a poder pagar mis cuentas. Ayer mi hija habló con ella, y yo le mandé la solicitud de amistad en Facebook, me aceptó enseguida. ¡Cómo no ser amiga de gente como ella, tan honesta, solidaria!”, dijo este martes Graciela Albide.
“Vi también la cantidad de mensajes que ponían en la página, y quiero agradecer a todos, a mis compañeros de trabajo que me contuvieron mucho”, agregó la empleada municipal a horas de encontrarse con Beatriz para recuperar su dinero.
Entre las decenas de agradecimientos escogimos el de Sandra, de la ciudad de La Plata. “Hola buenas noches. Soy la hermana de Graciela Albide y la verdad Beatriz Marich te agradezco con toda el alma el gran gesto que tuviste con mi hermana. Estamos muy agradecidos toda mi familia, mi hija, mi esposo, todos por tan noble gesto… ¡No te imaginás cuanto! Ojalá viviera cerca para poder darte las gracias personalmente, pero espero de corazón que llegue mi mensaje para vos. Te deseo muchas bendiciones hoy y siempre, y sos un gran ejemplo a seguir, como lo son muchos, ya que sé que aún queda gente muy valiosa y con gran corazón. Saludos enormemente. Sandra Albide”.
