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Existen situaciones donde la Justicia toma decisiones que provocan malestar e irritación, principalmente en quienes han sido víctimas. Durante el fin de semana se produjo un hecho que se parece a tantos otros que provocaron las mismas sensaciones. En algunos casos hasta provocando situaciones límites, con desenlaces trágicos.
Los beneficios con que se “premian” a los condenados resultan ser tan traumáticos como polémicos, debido a que no existen registros ni seguimiento alguno, sólo el amparo del Patronato de Liberados que sigue siendo una cartera en discusión, ya que no existe una difusión puntual hacía la policía ni a los familiares de las víctimas. Las cosas trascienden cuando en medio del beneficio, los que entran en el programa vuelven a delinquir y hasta matar.
El sábado, en pleno centro de la ciudad de San Nicolás, se produjo la detención de Ramón Alberto Monzón y José Cáceres, quienes momentos antes habían robado un comercio. Para sorpresa de los uniformados y más tarde de gran parte de la comunidad sampedrina, se estableció que Monzón es el mismo que se encuentra cumpliendo condena por el asesinato de Nicolás Sabanés, acontecido durante el año 2002 en Santa Lucía.
Este delincuente, al igual que Cáceres, había sido beneficiado con salidas transitorias y aprovecharon esa posibilidad para perpetrar el hecho antes de regresar a la Unidad Penal Nº 3 el día domingo.
El hecho en cuestión se produjo en un comercio de telefonía celular ubicado en Mitre al 376 de San Nicolás. Ambos sujetos, mediante intimidación verbal, comenzaron a cargar un bolso con aparatos mientras que afuera los esperaban los uniformados, quienes rápidamente lograron atraparlos. Ambos quedaron a disposición de la Justicia y regresaron a la cárcel. Se entiende que les quitarán el beneficio de salidas transitorias y deberán cumplir el resto de la condena en el penal.
Las mismas costumbres
Ramón Monzón y Mariano Falcón fueron los delincuentes a los que la Justicia halló culpables del asesinato de Nicolás Sabanés.
En la madrugada del lunes 9 de diciembre de 2002 aguardaron la llegada del personal del establecimiento Esperanza, y al arribo de estos terminaron cruzándose a los tiros e hiriendo de muerte al joven santalucense. Tanto Monzón como Falcón huyeron rápidamente pero en distintos tiempos fueron capturados. Falcón fue internado con una herida de bala en el Hospital San Felipe de San Nicolás aunque en un descuido de los policías que custodiaban la habitación se escapó y días después fue recapturado.
Finalmente en el 2006, Mariano Falcón y Ramón Monzón fueron condenados a 15 y 16 años y 6 meses de prisión.
Por esas cosas que tienen las leyes en nuestro país, Falcón había quedado libre tras cumplir la pena luego de contabilizarse que había superado en prisión preventiva la mitad de la condena que se le impuso. Hace pocos meses atrás, luego de participar del robo a un camión en cercanías de la localidad de Conesa, sufrió un grave accidente de tránsito mientras huía y tras permanecer internado en grave estado falleció.
Ahora Monzón, el mismo que había sido condenado a 15 años de prisión y que contaba desde este año con el beneficio, volvió a robar. Así se logró establecer que estaba libre y burlando el propio control del Patronato de Liberados.
