Desalojos y otras yerbas
Corría el año l824 y el General SAN MARTIN había decidido irse del país, empujado por la falta de comprensión de sus coterráneos y, en especial del Gobierno de la entonces provincia de Buenos Aires que manejaba Bernardino RIVADAVIA. Parece ocioso explicar que vuelto de Perú había estado varios meses en su chacra de MENDOZA, encantado con su huerta y sus animales, viviendo una época de descanso y solaz luego de tantos años de fatigas a favor de la liberación de media AMÉRICA DEL SUR. Sin embargo, los intereses particulares de los facciosos, intentaban empujarlo en una u otra dirección y el Libertador había jurado “no desenvainar la espada en una lucha intestina”. ¡¡La marea de su tiempo estaba avanzando hacia su persona y debía enfrentar decisiones impostergables en uno u otro sentido, interviniendo donde él no quería!! Por supuesto que no era falta de valentía o de decisión en un hombre que, desde sus tiernos 12 años, se acostumbró a guerrear contra los más importantes ejércitos del mundo!! Resolvió entonces partir del país hacia FRANCIA y llevarse a su pequeña hija Merceditas. Menudo lío tuvo con su suegra ya que a la Señora de ESCALADA le parecía que un hombre viudo, solo, militar, que casi no había tratado a su hija y nieta, que ella misma había tratado poco, no podía hacer frente a la crianza y educación de una niña conforme las prácticas usuales de su época. SAN MARTIN demostró con los años que también estaba capacitado por el corazón para esa función… En esa misma época, en la zona de los campos de la Familia Obligado, habían ocupado varias parcelas numerosas familias. Y en estos mismos días de aquel año que el General discutía la tenencia de su hija con su suegra y preparaba todo para partir hacia Europa, los Obligado iniciaron un juicio acusando a los pobladores de ser no sólo “usurpadores”, sino “vagos y malentretenidos”, conforme la famosa definición con la que años después la Policía del régimen liberal, también persiguiera a Juan Moreyra y a tantos otros paisanos!! No sabemos cómo terminó este pleito, creemos seguramente a favor de la familia propietaria de la tierra, pero venía a cuento narrar que, ya en aquellos años, existían desclasados, personas pobres, vulnerables, desamparadas, que debieron utilizar el sistema de la “ocupación” irregular para hacerse de un techo o algo que se asemejara a ello. Desde ese entonces la generación de los “Gobernantes de Turno”, se han olvidado de los simples habitantes del país, desertando del imperativo que les ordena la misión de brindar un bien común. En general y como regla casi indiscutida, los Gobiernos o sus funcionarios han sido infieles porque han defraudado la voluntad histórica que el pueblo ha depositado sobre ellos. No quiero imaginarme qué hubiera opinado SAN MARTIN si hubiere sabido de aquel tema !! Recién en el Siglo XX y ya en la década del 40, una señora joven, actriz de cine y radioteatro, casada con un señor que le llevaba casi 30 años de edad, se conectó emocionalmente con los desclasados (“descamisados” los definió) y les permitió acceder a una vida mejor. Después de ella, otra vez el silencio y el olvido hasta hace pocos años que, desde distintos ámbitos de desarrollo social nacional, provincial o municipal, se pone a esta situación como una tarea indispensable que debe llevar adelante esta generación. No la que viene o cualquier otra futura. Esta. por el Dr. Elvio Macchia

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