Denuncian mala atención y abandono con un enfermo de SIDA
El paciente tenía 61 años y llevaba un largo tiempo padeciendo esta enfermedad. Estuvo internado más de una semana en el Hospital hasta el martes a la madrugada, cuando falleció. La hermana dice que no lo alimentaban y que ni siquiera limpiaban la habitación. También denuncia que le robaron la billetera con $ 540 y que el grupo HIVIDA no se ocupó de él.
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La muerte de un enfermo de HIV desencadenó ayer una serie de reclamos por parte de familiares que denunciaron falta de atención y abandono tanto de la institución en la que él vivía como del Hospital.
Mabel Aranda, una hermana del enfermo que tenía 61 años, Juan Carlos Vitonti, fue quien explicó que durante los días que permaneció internado en el nosocomio con un cuadro grave porque estaba afectado por Toxoplasmosis no recibió alimentación adecuada y ella misma debió limpiar la habitación porque las mucamas no concurrían a hacerlo. “Tuve que comprar lavandina porque no entraba nadie a limpiar”, explicó.
Dijo también que el lunes, al llegar al Hospital, descubrió a su hermano orinado y tirado en el piso porque se había caído de la cama, y que si bien pidió en variadas oportunidades hablar con el director del nosocomio, nunca fue atendida. “No le conozco la cara”, explicó.
El Dr. Sebastián Francisca respondió a las preguntas de La Opinión como en forma habitual lo hace, indicando que nunca le habían comunicado que Aranda deseaba hablar con él, y que no estaba al tanto de ninguna irregularidad porque al consultar al servicio tratante y la jefa supervisora le informaron que a este paciente se lo había atendido “dentro de los parámetros de atención de cualquier paciente”.
Confirmó que la enfermedad de Vitonti se había agravado tras una complicación respiratoria severa, algo que Aranda también refirió como uno de los motivos por los cuáles no se lo pudo trasladar a un centro de mayor complejidad.
Según dijo la mujer, su hermano había sido atendido anteriormente en el Hospital Muñiz de la Capital Federal que cuenta con un servicio especial para enfermos de HIV. Allí se le suministraba leche de soja con una sonda porque una de los problemas que acarrea la Toxoplasmosis es la imposibilidad de deglutir alimento. “Yo sé que mi hermano era sucio y un mal enfermo, pero gritaba de hambre porque acá le pasaban suero. Estuvo como 12 días sin comer”, dijo la mujer.
Vitonti era camionero y trabajó hasta hace poco tiempo porque se encontraba bien. Hacía más de 30 años que padecía la enfermedad y actualmente vivía en una habitación que le alquilaba la agrupación HIVIDA. Según Aranda, que es familiar del representante de esta asociación, tampoco en ese comedor se lo atendió debidamente y reclamó porque mientras estuvo en el Hospital no recibió colaboración para cuidarlo. “Estaba tirado, yo lo cuidé sola”, dijo.
Jorge Aranda de HIVIDA, dijo a La Opinión que en el lugar no cuentan con un centro de día y gente especialmente contratada para cuidar a los enfermos. “Lo llevamos a todos lados, hicimos lo que pudimos”, explicó agregando que efectivamente desde hacía años Vitonti concurría al comedor.
Robos preocupantes
Entre las denuncias de Aranda, una preocupa más porque aseguró que el primer día que llegó su hermano al Hospital fue víctima de un robo. Explicó que Vitonti había cobrado su pensión y por eso tenía en su billetera $ 540 además de documentación personal, pero esta cartera desapareció. Él habría referido que le pidió a un hombre que no pudo identificar que le comprara una gaseosa, y cuando su hermana llegó halló entre su cuerpo las monedas del vuelto pero nunca la billetera. Aranda no denunció en la policía el robo porque quiso evitar, según dijo, que por ese motivo atendieran mal a su hermano. Y que no sería el único robo que se registra dentro del nosocomio aunque tampoco otros casos son denunciados.
Ayer, con ayuda de la municipalidad, la mujer pudo inhumar los restos del familiar, después de una experiencia dolorosa y solitaria, plagada de complicaciones por la que hasta ahora nadie le brindó demasiadas explicaciones.
