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miércoles, junio 16, 2021
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Decepción para los nuevos operadores portuarios

El primer trasbordo desde barcazas dejó un sabor amargo. Las demoras en la carga, el paro de Aduana, las pérdidas de las empresas y las dudas respecto de operaciones que habían sido anticipadas. Los actores de la actividad portuaria, cada cual con sus responsabilidades. El sueño de mejores ingresos a la ciudad se puso en riesgo.

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El puerto público transitó semanas movidas. En pocos días, la visita del Gobernador Scioli para poner en marcha lo que fue denominado como un hecho histórico, la primera operatoria con barcazas, a mitad de semana fue un cúmulo de enojos y a hoy es un debut en la experiencia con más fallas y preocupaciones que motivos para celebrar.
Como cada vez que hay planes para el puerto, algo se pone en movimiento para que haya rispideces. Es un negocio difícil de entender para quienes no están en su cotidianeidad, por lo que la comunidad, expectante por los anuncios grandilocuentes, asiste impávida a estos vaivenes.
El buque Minanur Cebi debía zarpar el martes de la semana pasada, luego de que 15 mil toneladas de harina de soja provenientes de Paraguay en un convoy de doce barcazas fuera trasbordada, con destino final Argelia.
El retraso fue tal que recién partió del puerto local ayer, una semana después, es decir con 140 mil dólares –el cálculo de mantenimiento de un buque en viaje es de 20 mil dólares diarios– por encima de lo previsto.
Sindicalistas y Consorcio de Gestión reconocieron que hubo un problema relacionado con la falta de experiencia de los trabajadores. Esta fue la primera vez que hicieron esta tarea de trasbordo con ese tipo de carga. Al día que el barco debía irse no habían cargado ni la mitad. Ello se sumó un paro de Aduana jueves y viernes.
Los enojos fueron evidentes. Tanto en Loginter, la empresa de logística, como en ADM Paraguay, la dueña de la carga. Como si fuera poco, los empleados fueron 39 en lugar de los 28 pactados previo al comienzo de la operatoria. Aun así, no alcanzó.
Y generó además el enojo del representante de Dreyfus, que tenía un buque a la espera de ingresar en el espigón 1 para cargar arroz pero no podía amarrar hasta que no se fuera el Minanur Cebi.
La situación dispuso un alerta en lo que es considerado un puerto limpio, es decir un lugar donde los plazos de carga se cumplen con precisión, algo que las empresas tienen muy en cuenta por los costos que implica tener un buque en rada.
El Presidente del Consorcio de Gestión Mariano Veiga consideró que la inversión de Notsa “no está en riesgo”, pero reconoció que si bien esa empresa “tiene la voluntad de seguir trayendo carga” a San Pedo, hay que esperar que a ADM Paraguay “se le pase el mal gusto de esta extensión de tiempo”.
Aunque ninguno de los actores lo reconozca en voz alta, estas demoras ponen en peligro la continuidad de este tipo de operatorias. Por lo pronto, las cargas de cemento desde Loma Negra y Cemento Avellaneda con destino Paraguay que este semanario anticipó semanas atrás están en duda y hoy no hay quién las confirme.
Lo mismo sucede con los capitales españoles que se contactaron para trasbordar mercadería desde un buque a barcazas que, en convoy, llevarían la carga al país guaraní.
En el Consorcio la preocupación es que todas esas cargas sumarían para reunir el dinero necesario para dragar y mantener el puerto operativo, aunque más no sea para ese 30 por ciento del uso anual que Veiga detalló ante el Gobernador, cuando dijo que con la inversión y el trasbordo en el espigón público alcanzarían el 70.
“Ante nuevos jugadores, el puerto pierde su equilibrio y hay que encontrárselo” es una frase que repiten varios de los que conocen el movimiento portuario. Quienes estaban solos ahora se sienten “invadidos”. Los recién llegados quisieran hacer todo “a su manera”.
Los vaivenes existen y el tiempo dirá si la propuesta tiene destino. Notsa aseguró que en septiembre quiere comenzar con las obras. Para ello hace falta la concesión por parte de la Provincia. Todavía restan trámites, acuerdos y otros vaivenes.
Mientras tanto, todos los actores portuarios deberán ponerse el sayo que les corresponde en lo que sucedió esta semana. Cada uno sabe los intereses que defiende y qué le conviene en este juego donde lo que se mueve es mucho dinero no sólo de ganancias para las empresas sino de salarios para los trabajadores.
No es la primera vez que el puerto de San Pedro está ante una “oportunidad histórica”. El escepticismo que se había disipado con la primera carga es otra vez un fantasma que recorre los análisis. La comunidad, en tanto, sigue su vida de espaldas a la actividad portuaria. Hay muchos que lo prefieren así e invariablemente vuelve a pregunta: ¿Cómo hubiese sido todo cediendo una parte del puerto a Arcor?.

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