De la inseguridad nadie habla y no da tregua en todo el partido
Día a día se suman hechos de todo tipo. La ciudad se encuentra envuelta en una ola de delitos imparable, como hace tiempo no se veía. Las entidades y los vecinos se agrupan para reclamar y buscar soluciones, pero las respuestas no llegan. Denuncian inacción y zonas liberadas. Quiénes y para quiénes roban; cómo venden lo que roban y quiénes compran son las preguntas más frecuentes entre los damnificados.
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Una seguidilla de robos, asaltos y arrebatos en la vía púbica que vienen en aumento se suman a otros que no disminuyen, como los delitos en la zona rural, y que son los argumentos justos para que la ciudadanía plantee su preocupación a las autoridades.
Ante la escalada delictiva, los vecinos exigen controles y presencia en los barrios, sobre todo en una periferia no tan alejada del centro, donde el delito recrudeció.
La población en general y algunas entidades transmitieron su preocupación por la ola de inseguridad que se observa tanto en la ciudad como en el campo, y manifestaron su inquietud debido a que este problema tiene como correlato la impunidad con que se manejan los amigos de lo ajeno, todos o casi todos con antecedentes.
El peor momento
Cada gestión municipal tiene su etapa de crisis en inseguridad y la actual situación es considerada la peor desde que Cecilio Salazar y su equipo comandan los destinos de la comuna.
Aunque parezca contradictorio, en San Pedro la problemática se da quizás en el mejor momento institucional, si no en calidad al menos en cantidad, lo que evidentemente no garantiza los resultados esperados en relación al respaldo popular que recibió en octubre de 2017.
Como no sucedió en otras etapas, hoy la ciudad cuenta con una cantidad de personal superior a otras épocas, al igual que en materia de patrulleros, pero el vecino no lo percibe en resultados y eso es lo preocupante.
Este distrito cuenta con un secretario de Seguridad, el comisario inspector retirado Eduardo Roleri; un director de Coordinación Policial, el comisario inspector retirado Juan Carlos Agüero; y un director de
Seguridad, Tránsito y Nocturnidad, Ángel Burgos.
A ese personal político se le deben sumar el comisario Mayor Fabián Gallo como Jefe Distrital; el comisario Juan Ramón Catalano como titular de la comisaría; el subcomisario Daniel Villanueva en la DDI; el subcomisario Daniel Corsa en el Comando de Prevención Rural; el Comisario Carlos Calderón, quien acaba de ser confirmado en el cargo de jefe de la Policía Local; el GAD y la DDA (drogas), que si bien no cuentan con un jefe destinado a San Pedro, sí tiene su sede y efectivos en la ciudad.
En cuanto al personal, hoy son cerca de 120 los efectivos policiales que están a disposición de la ciudadanía. La Comisaría cuenta con unos 80 policías en total, aunque por las vacaciones y carpetas médicas son unos 30 los que están disponibles, y habrá que esperar que se sume el grupo recientemente graduado, que fue destinado al Operativo Sol.
Por su parte, la Policía Local aporta unos 80 efectivos de los casi 86 que se recibieron hace poco más de un año, aunque su operatividad está limitada por las disposiciones ministeriales y los recortes presupuestarios.
También hay un buen número de patrulleros, pero sólo los de la Comisaría y de la Jefatura Distrital están “dispuestos a todo”, ya que los de la Policía Local no pueden ser utilizados como tales porque no están homologados por el Ministerio de Seguridad al carecer del equipamiento que establece la normativa vigente, por lo que su utilidad está condicionada.
De punta a punta
Los delincuentes no tienen ningún tipo de reparos y está claro que la inseguridad no afecta a una zona puntual sino que la problemática envuelve a todo el partido. Basta con repasar los hechos registrados en los últimos días para corroborarlo.
Entre las denuncias realizadas aparecen varios ilícitos cometidos en inmediaciones del puerto local. Primero les tocó a unos pescadores que fueron sorprendidos por varios delincuentes que les llevaron las pertenencias y días después fueron dos jóvenes las víctimas, a quienes les robaron la moto mientras pescaban en el sector opuesto al muelle cabecera y donde mucha gente elije ir a pasar el día.
Otro sector dedicado a albergar visitantes también se ve afectado por este flagelo. En el último fin de semana una pareja de turistas fue víctima de un grave episodio cuando fueron sorprendidos por dos delincuentes armados que los asaltaron cuando arribaban a la cabañas en las que se hospedaban, en cercanías de la zona conocida como callejón “Coronatto” o “Los Dos Pinos”.
Vecinos de la zona norte aseguran que los hechos son muy frecuentes, que la ausencia policial por allí es notoria y que la mayoría de los casos no son denunciados porque temen que los visitantes no vuelvan más.
Por otra parte, la situación en la zona rural no es nueva y a pesar de los reclamos constantes y las reuniones permanentes, la solución no llega y los hechos se suceden. Tanto quienes habitan sobre la Ruta 1001 como los que se ubican sobre la 9 y la 191 son víctimas constantes de todo tipo de hechos.
En algunos establecimientos frutícolas tomaron medidas tan tristes como drásticas, al punto de llegar a retirar una variedad puntual para acabar con el robo de producciones enteras y esperar dos años a que vuelva a dar sus frutos.
“Nos tienen locos, es zona liberada”
En la zona rural ya no saben qué hacer para contrarrestar los constantes hechos de los que son víctimas. Uno de los tantos casos fue relatado por el propio damnificado, el productor Sergio Marelli, quien posee un establecimiento en el paraje La Serena y directamente denunció que esa es una zona liberada.
“Por acá hay vecinos a quienes les robaron nueve veces en un año”, dijo. “Nos tienen locos, acá es zona liberada. Nos roban los animales, gallinas y chanchos, vacas ya no me quedan, me las robaron a todas”, agregó. “Nadie te da una solución”, se quejó.
“Si te roban 180 gallinas, está claro que no es para comer, es para vender. Hay un lugar puntual adónde van a parar y todo el mundo lo sabe, todo va al mismo lado”, aseguró Marelli.
“Uno paga los impuestos para que me protejan, pero no tengo derecho a reclamar nada. Al que labura le roban todo”, se lamentó el productor.
Otro vecino afectado por los robos en la zona rural es Fernando Corti, quien posee su establecimiento sobre la Ruta 1001 y como en otras tantas oportunidades sufrió el robo de animales.
“Entraron a mi establecimiento y se llevaron 15 lechones”, señaló. “Hacen un trabajito de hormiga, te esperan, te controlan, tienen todo el tiempo del mundo. En este caso cruzaron el campo a caballo y así se los llevaron los lechones, después los venden”, denunció. Hechos como los consignados abundan en todo el partido.
Las víctimas de siempre
Viviendas desvalijadas, robos de motos y animales, arrebatos y asaltos a toda hora del día son las modalidades más frecuentes que padecen los ciudadanos.
Los robos de rodados son constantes y no disminuyen, mientras que el robo a viviendas es otra de las problemáticas más preocupantes y que claramente van en aumento.
En las últimas semanas recrudecieron las sustracciones de vehículos y las elegidas son las motos 110, lo que a la vez pone de manifiesto que sigue siendo uno de los delitos más beneficiosos para los delincuentes en cuanto a los valores que se manejan en el mercado negro, donde, dependiendo del modelo, se comercializan enteras o desarmadas, tanto en nuestra ciudad como en las localidades del partido y ciudades de la zona como Baradero y Ramallo.
El robo a viviendas, con o sin ocupantes, es otra de las modalidades que crece semana a semana. Ya son varios los casos que se han dado, como el de una familia que perdió todo a mano de los delincuentes cuando se ausentaron por unas horas: al regresar les habían sustraído distintas pertenencias de valor.
Otro hecho significativo sucedió durante el fin de semana y la víctima fue la familia del recordado y querido músico Roberto Delucca, quien brilló durante los años 70 y 80 con el grupo local Los Príncipes.
El sábado, un grupo de delincuentes, conocedores de la zona y de los movimientos del lugar, ingresó a la propiedad donde vive su señora y se llevaron diversos elementos de valor, entre ellos las guitarras que utilizó el músico y que son modelos que, por sus características, serían muy fáciles de reconocer. Los malvivientes, en su huida, dejaron abandonados algunas pertenencias de las víctimas en un descampado lindero con la casa. La Policía Rural persiguió y recuperó una moto sustraída en ese hecho, pero no pudo dar con el conductor quien huyó de a pie y se perdió de vista.
Lo preocupante es que en muchos de los casos los delitos no son casuales: existe una tarea previa, al menos mínima, pero que alcanza para cometer el hecho.
“No son más de cien”
El factor común en cada delito es el índice de reincidencia que presentan aquellos que son apresados una y otra vez porque pertenecen al grupo de los que roban para vender, traficar o comprar droga, no se organizan ni perpetran grandes asaltos. Son merodeadores que en muchos casos no tienen nada que perder y munidos de un arma blanca resultan más peligrosos que los asaltantes. Son los cientos de delincuentes a los que la justicia libera sin conocerles la cara hasta que un día caen por un hecho más importante y con consecuencias graves para las víctimas. Como sostienen los vecinos “no son más de cien”, pero “siguen siendo siempre cien” en la calle.
