Damnificados de El Progreso Seguros esperan respuestas
La compañía notificó al productor sobre la decisión, luego de anular más de 100 pólizas que presentaban cuotas impagas de al menos los últimos tres meses. Una gran cantidad de damnificados contaron su historia a La Opinión. Hay casos que se remontan a años anteriores y a otras compañías con las que Rodríguez trabajaba. Esperan que cumpla el compromiso de devolución y no descartan ir la Justicia.
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La semana pasada, La Opinión reveló el caso del productor asesor de seguros Jorge Rodríguez, señalado por una gran cantidad de asegurados que descubrieron que se habían quedado sin cobertura porque sus pagos nunca fueron depositados en la compañía El Progreso Seguros S. A., a la que representaba el sampedrino.
Este semanario recibió decenas de casos, entre los que hay relatos de problemas con la falta de cobertura que se remontan a años anteriores, cuando Rodríguez, que tiene sus oficinas en Libertad 85, trabajaba con otras compañías.
El viernes pasado, la empresa, que tiene su casa matriz en Pigüé, donde nació desde la cooperativa agrícola El Progreso en el siglo XIX, envió desde la casa central en Capital Federal una carta documento en la que informó a Rodríguez la ruptura de la relación comercial.
En diálogo con este medio, la subgerenta Silvana Luciano dijo ayer que el productor llamó a la central y dialogó con una de las empleadas, a la que sólo le refirió la situación relacionada con la publicación que este medio hizo la semana pasada en su versión online.
Más de 100 pólizas anuladas
“Este señor no dijo ‘bueno voy a rendir lo cobrado’, no. No nos dijo absolutamente nada”, señaló Luciano, quien aseguró que Rodríguez no quiso entablar conversación telefónica con ella, tal como sucedió en los últimos meses.
La casa central recibió múltiples llamadas de damnificados por la situación, a quienes les explicaron que “el productor no es del Progreso, es independiente y trabaja para esta compañía como para otras” y que al no haber recibido el dinero por parte de Rodríguez, tuvieron que dar de baja las coberturas por falta de pago.
“El viernes salió una tanda de anulaciones, con cuotas impagas. Enviamos a los domicilios la notificación. Son alrededor de 100 pólizas con deuda las que están anuladas, y deben quedar otras tantas”, informó Luciano.
En El Progreso la situación los tomó por sorpresa. Aunque, según precisó la subgerenta de la compañía, durante toda la relación comercial tuvieron que llamarle la atención varias veces a Jorge Rodríguez para que rinda el dinero de los asegurados. “Teníamos que andar atrás para que nos pague”, dijo y agregó: “Era una persona que siempre se manejó bien con nosotros, muy respetuosa. Nos costaba que sea prolijo, pero nunca pensamos que podía hacer una cosa de estas”.
Como los propios asegurados, no lo esperaban. Habían construido una relación de confianza, que se rompió. “Cortamos toda relación comercial con él, porque no podemos seguir trabajando con una persona que ha hecho esto que ha hecho”, sostuvo Luciano, y advirtió: “Lo que puede pasar ahora es que haya que ir a la Justicia penal, a la Superintendencia (de Seguros de la Nación, organismo que controla esta actividad), pero son decisiones que tomará el Directorio con los abogados”.
Historias de asegurados
Ana estuvo tres meses sin seguro. Iba a pagar a la oficina de Libertad 85 pero nunca le llegaba la póliza. Cuando llegó, tenía fecha actual, por lo que la cobertura empezaba a correr recién ahí. “Lo mas lindo es que quería que le diese los recibos de esos meses y le dije que no. Son la prueba de que pagué un seguro que aún no tenía”, contó.
A Melisa le quisieron robar la camioneta y luego tuvo un siniestro en la ruta. “‘Yo te mando todo’, me dijo; cuando empecé a averiguar nunca hizo nada”, recordó.
Una familia tenía asegurados varios autos, camionetas y hasta un camión. Por lo menos desde abril pasado no tenían cobertura. En algunos vehículos, desde noviembre. “Un día se rompió el auto en Buenos Aires y la compañía nos dijo que no había ningún auto asegurado a ese nombre. El productor local nos mandó a otro auxilio, uno local, que pagó él”, relataron y agregaron: “Es una persona conocida, en la que confiamos por eso.
Venía a comer asado con nosotros como si nada; ahora tenemos ganas de hacerle la denuncia”.
Otro damnificado relató que hace un tiempo chocó con un reconocido contador público sampedrino en la esquina de la parroquia del Sagrado Corazón. Rodríguez empezó a dar vueltas con la cobertura y llamaron a la central, donde les informaron que su póliza estaba dada de baja. Con abogado de por medio, logró que el productor le pagara una importante suma de dinero para cubrir los gastos de la reparación del auto del contador, que los había amenazado con ir a la Justicia y hasta con embargos. En ese momento era representante de Antártida seguros.
Otro vecino al que nunca le entregó la última póliza tenía asegurados los vehículos de su familia desde hace alrededor de 10 años. “Estuve dos meses sin seguro, viajando a Buenos Aires, todo. Mi hijo es viajante y andaba hace cinco meses sin seguro”, contó y agregó: “Lo encontré y le dije de todo, no sabía dónde disparar”. Como otros, confirmó una modalidad que aunque les llamaba la atención nunca los hizo sospechar:
“Cambiaba de compañía cada tanto. Se vencía y aparecía con otra nueva”. Como el resto, confiaba.
Otra familia empezó a sospechar porque el último mes no se lo querían cobrar. Llamó a la casa matriz y se encontró con que hacía seis meses que no tenía seguro. Su nuera se preocupó y también llamó. Estaba sin cobertura desde hacía ocho meses.
Nancy contó que “hace unos años” chocó con el auto y se enteró que “el señor pagaba una póliza sí y otra no”, y que la respuesta de Rodríguez “fue que había tenido una equivocación. Parece que se equivoca bastante seguido”.
A Rodolfo y su hijo les pasó lo mismo. No les llegaba la póliza y llamaron a la casa central. “Estábamos como morosos. Eso sí, fuimos y lo apuramos y nos devolvió la plata”, contó.
Defensa del Consumidor y Justicia
El gerente de asuntos jurídicos de la Superintendencia de Seguros de la Nación, Diego Ranguni, dijo en un seminario sobre la protección jurídica del asegurado y la aplicación de la ley de Defensa del Consumidor que “el mercado de seguros tiene uno de sus pilares en la confianza. El contrato de seguros es una relación en la cual una parte pone dinero y la otra pone una promesa”.
La Oficina de Defensa del Consumidor que funciona en el Concejo Deliberante es una opción para formalizar el reclamo para que se restituya el dinero pagado a Jorge Rodríguez, generalmente en su oficina pero también vía sistemas de pago rápido.
La otra es la Justicia y hay antecedentes de denuncias de apropiación indebida y/o estafa. En Río Negro, por ejemplo, un productor asesor de seguros fue detenido y sus oficinas allanadas por la división de Delitos Económicos de la policía luego de que lo denunciaran por no rendir a la casa central el dinero que les cobraba a los asegurados
Expicaciones a los clientes
Desde El Progreso informaron que seguirán trabajando en la ciudad y que estaban en tratativas para obtener “otro canal” para continuar en la zona. “Ojalá que la gente pueda recuperar el dinero. Le puede haber pasado algo, como a todas las personas. Pero lo desconocemos. Esperemos que pueda solucionarle el tema a los asegurados”, dijo la subgerente Silvana Luciano.
La Opinión consultó a Jorge Rodríguez, quien dijo que no iba a dar declaraciones públicas sobre el tema y que las explicaciones de cada caso se las daría a los damnificados, de acuerdo a la situación de cada uno.
Los afectados reclaman que el productor les devuelva el dinero que pagaron. Para ello, cuentan con los recibos que dan cuentas de que abonaron la cuota y, desde el viernes con la notificación que hizo El Progreso de la baja de sus pólizas.
Más de 100 coberturas representan mucho dinero. Si se toma un promedio de 300 pesos por cada una, son 30 mil pesos por mes. Hay asegurados que pagaron entre seis y ocho meses que nunca fueron rendidos.
Algunos recibieron la promesa de que en el transcurso de esta semana recibirían parte de lo que depositaron en su momento. Hasta el cierre de esta edición, ninguno de los que contaron a este semanario la situación pudieron dar con Rodríguez. En las oficinas ya no hay nadie. Apenas si unos cartelitos de “ya vuelvo”, según contaron los que van una y otra vez.
