Dólar, especulación y aumentos, un cóctel que impacta en el bolsillo
El Gobierno reglamentó la contención sobre el dólar, que llegó a los 8 pesos de cotización oficial, y reconoció un 33,5 por ciento de devaluación en dos meses. Los comerciantes se quejaron del incremento de precios por parte de los proveedores, señalaron que hay maniobras especulativas y reclamaron control y sanciones. Negocios cerrados, cartelización en diversos rubros, falta de mercadería, suspensión de operaciones y los vivos de siempre que remarcaron más allá de lo esperable.
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El Gobierno nacional operó una depreciación de moneda en el marco de la fluctuación de la cotización del dólar, que el jueves cerró arriba de los 8 pesos y obligó no sólo a reconocer que en dos meses devaluaron alrededor del 33,5 por ciento, sino además a tomar medidas como la liberación parcial de la restricción impuesta a la compra de esa moneda extranjera, que ahora tiene un mecanismo férreo pero más flexible para varios sectres que pugnan por el billete verde.
Ello provocó movimientos en los formadores de precios, comerciantes e intermediarios de productos e insumos, por lo que la advertencia respecto de un incremento comenzó a tomar forma y hay preocupación entre los pequeños comercios y los consumidores.
A remarcar
que se acaba el mundo
Uno de los primeros en poner el grito en el cielo fue el Director Ejecutivo de la Federación de Supermercados Chinos, Miguel Calvete, quien manifestó su enojo por la remarcación de precios por parte de comerciantes e intermediarios y ejemplificó: “Una oscilación del 20 por ciento en el dólar puede incidir entre un 0,7 y 2 por ciento en el precio final del producto y eso se puede reflejar en la góndola en tal vez un punto más”.
Sin embargo, advirtió: “Lamentablemente encontramos comerciantes e intermediarios que están remarcando los productos entre un 5 y un 10 por ciento”, conducta que calificó de “irresponsable”.
De la misma manera opinó el Presidente del Centro de Comercio Esteban Greco. Consultado por La Opinión, el empresario titular de una empresa distribuidora que representa a una importante marca señaló su preocupación y habló de un grado de “incertidumbre” e “inestabilidad” que calificó de “terrible”.
“Las empresas han dispuesto aumentos de entre el 15 y el 27 por ciento”, graficó y señaló: “El consumidor paga las consecuencias porque no hay bolsillo que aguante”.
Especulación y oligopolio
“Todo el mundo se quiere salvar y no se salva nadie, en mi empresa se han manejado aumentos exorbitantes que no guardan relación con el dólar”, aseguró Esteban Greco y se quejó de quienes “están aprovechando la oportunidad, desgraciadamente”.
En ese sentido, opinó que la estabilidad en 8 pesos del precio del dólar obliga a pensar “qué van a hacer los que aumentaron tanto cuando todo se estabilice, hay que ver si van a volver atrás con los precios”. Por ello, apuntó a “las empresas grandes” que manejan la conformación de precios.
El Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria (Ciges) publicó un informe en que da cuenta de que el incremento de precios “se ha intensificado en estos días”, relacionado con “el abuso de posición dominante” de “una estructura productiva altamente concentrada y extranjerizada”. El famoso “oligopolio” al que el Gobierno nacional no ha enfrentado con mucho énfasis.
Ese informe da algunos ejemplos del rubro alimentos: “En el mercado del pan elaborado, una sola firma concentra el 80 por ciento de la producción; las cervezas son producidas en un 82 por ciento por dos empresas, las galletitas son fabricadas en un 78 por ciento por tres empresas”.
“Dos empresas copan el 79 por ciento de la elaboración de fertilizantes, el 93 por ciento de la producción de etileno está en manos de una sola firma, el 85 por ciento del mercado del acero lo concentra una firma y el aluminio está monopolizado en un ciento por ciento por una sola empresa”, detalla.
Controlar los precios
En el rubro alimentos no hay faltante de mercaderías o problemas de abastecimiento. Sí se registran en otros con alto componente de insumos importados, como las ferreterías o las casas de artículos electrodomésticos. Algunas cadenas que suelen tener amplia gama de productos elaborados en Tierra del Fuego han llegado a negarse a vender para esperar qué sucederá con los precios.
Pasó hasta en los kioscos y tiendas de ropa, que en San Pedro parecen haber decidido tomarse vacaciones en conjunto, de acuerdo a lo que puede verse con una simple recorrida por el centro.
“Me dejaron la mercadería sin listado de precios, me dieron una planilla hecha a mano porque dicen que no saben qué pasará la semana que viene”, dijo un kiosquero. Un comerciante de artículos importados dijo que no remarcó nada, ya que los precios los tiene en dólares. Eso sí, la cotización para él es un punto intermedio entre el oficial y el ilegal denominado “blue”.
“Como nadie controla, cualquiera aumenta, no hay un control de precios que permita ver la cadena de incrementos”, señaló Esteban Greco, quien se quejó de que “los famosos controles de precios nunca cruzan la General Paz”.
“Hay una firme decisión de defender el acuerdo de precios, el Gobierno no va a aceptar modificaciones de los precios acordados “, dijo el Ministro de Economía Axel Kicillof, antes de cuestionar al empresariado dominante: “Tienen una conducta que está directamente asociada con la especulación y al egoísmo, que no les interesa en absoluto ni los consumidores ni los trabajadores”.
“No vamos a permitir que se desencadene una puja distributiva entre los mismos empresarios que, de modo preventivo, deciden aumentar para no perder o para apropiarse de una renta más grande”, dijo el funcionario y pidió: “Tranquilicemos la aguas y no generemos nosotros una psicosis en los precios que derive en un contexto de recesión, al que creo que ninguno de ustedes les interesaría llegar porque forzosamente también deberán bajar los precios si es que quieren vender”.
Un problema de salarios
Una de las preocupaciones mayores tras la devaluación es lo que pueda suceder en torno a las relaciones paritarias entre gremios y cámaras empresarias, sobre todo porque a la hora de debatir incrementos salariales estarán presentes los números de la inflación 2013, las proyecciones 2014 y este 33,5 por ciento de devaluación operado en los últimos dos meses.
“Cuando vengan las paritarias va a haber problemas, los porcentajes van a cambiar”, analizó Greco. El Secretario General del Sindicato de Comercio, Marcelo Mosteiro, analizó para La Opinión que la situación “tendrá un alto impacto en el bolsillo de los trabajadores”.
La discusión paritaria de su gremio, uno de los más representativos de la ciudad, comenzará en abril. “El 33,5 por ciento de devaluación es un piso sobre el que hay que trabajar; el 24 por ciento de aumento del año pasado se ha licuado porque las cosas han aumentado sobre todo las de consumo y de primera necesidad”, explicó.
La paritaria de Comercio es una de las más importantes, no sólo por el grado de representantividad sino porque el incremento de salarios en este sector impacta en el precio final que los consumidores pagan en productos y servicios.
Echarle nafta al fuego
“El precio de los combustibles fue impresionante”, reclamó Esteban Greco desde el Centro de Comercio y aseguró que en ese rubro también “debería haber un control”, ya que empresas como la suya deberán sumar ese costo y trasladarlo al consumidor.
El incremento en San Pedro fue exactamente igual en todas y cada una de las estaciones de servicio de la ciudad, que registraban ayer estos precios: Gasoil común, $ 10.62, nafta súper, $ 12,21; gasoil Euro, 12,43; nafta Premium, 15.45.
A muchos consumidores les llamó la atención la coincidencia, puesto que en otras bocas de expendio a lo largo de la Ruta 9 entre Buenos Aires y Rosario pueden encontrarse precios disímiles y, por supuesto, más barato que en San Pedro.
Un propietario de estaciones de servicio del radio urbano local dijo a La Opinión que el incremento que dispuso en sus surtidores es “el mismo” que sus proveedores le remarcaron a él. “Es como comprar golosinas, si me aumentan un 25 por ciento, yo aumento el 25 por ciento”, explicó.
Una de las cosas que más llamó la atención fue la diferencia importante que en esas bocas de expendio locales hay con respecto a la estación de servicio del ACA-YPF ubicada en la intersección de las rutas 1001 y 9, en Río Tala.
Allí, el diesel común cuesta 8,26; la nafta súper, 9,47; el diesel euro, 9,91; y la nafta Premium, 10,49. Es, por supuesto, el mismo precio que en todos los surtidores de esa marca.
Si bien en ese comercio tienen ciertas ventajas sobre otros respecto de la posibilidad de pago a contraboleta, la diferencia que apareció es de tal magnitud que abrió nuevamente el debate en torno a la cartelización de este producto en la ciudad.
