Cultura con casa propia
El Centro Cultural Aníbal de Antón inauguró su sede en el Club Independencia, tras cinco años de condición itinerante. Hubo exposición de obras, música, brindis y la emoción de unir dos instituciones tan importantes para la ciudad.
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En las recién pintadas salas del piso superior del club Independencia, los rostros sonrientes se multiplicaban. Más de ochenta personas se dieron cita para presenciar el lanzamiento oficial de la sede del Centro Cultural Aníbal de Antón (CCADA), un proyecto que nació hace cinco años y que ahora adquirió el tan anhelado espacio propio para continuar desarrollando la invalorable tarea cultural que realizan sus miembros.
La sede del Centro Cultural Aníbal de Antón está en la planta alta del club Independencia, en la esquina de Ayacucho y Combate de Obligado. Cuenta con capacidad para más de cincuenta sillas y en su interior, recién pintado a la manera del viejo Aníbal, alberga cuadros, fotos, poemas, una máquina de escribir, dibujos y otras tantas cosas alusivas al poeta de “Gorriones de humo” y “Del barro a la luna”, así como recuerdos de estos cinco años de vida dedicada a la realización de proyectos culturales, sociales y educativos del Centro Cultural.
La inauguración estaba planeada para las 21.00, pero arrancó con más de una hora de retraso. Los que tenían que ofrecer los discursos de apertura habían estado trabajando hasta muy tarde en la puesta a punto de todos los detalles.
Las primeras palabras fueron de Leonardo Marochi, presidente de la entidad deportiva, quien mostró su alegría por sumar una actividad tan importante como la del Centro Cultural a la institución que dirige, más aún en tiempos como los que corren y con la situación que atraviesa el club, condenado a pagar más de 700.000 pesos por un apuñalado en un baile.
Después de Marochi, apareció la voz de uno de los padrinos del Aníbal de Antón, el escritor e historiador Mareclo Valko, autor de “Los indios invisibles del malón de la paz”, que visitó San Pedro en diversas oportunidades, invitado por los miembros del CCADA. En sus palabras, el importante intelectual argentino destacó la labor que realizan a lo largo y ancho del país organizaciones como esta y tuvo palabras de elogio para su presidente, Carlos Blanco, a quien dedicó el poema de Bertolt Brecht que habla sobre los “hombres imprescindibles”.
Después de tamaño elogio, le tocó el turno a Blanco, quien, visiblemente emocionado por las palabras de Valko y, claro, por ver su sueño hecho realidad, destacó el profundo compromiso que el CCADA deberá asumir de ahora en más: “Siempre dijimos que cuando tuviéramos sede íbamos a hacer un montón de cosas. Ahora la tenemos, nos toca una gran responsabilidad para con la comunidad”. Agradeció a las autoridades del club, recordó a algunos miembros fundadores del Centro Cultural que ya no viven en San Pedro y dejó la palabra a Ricardo Montalvo, miembro del CCADA y ex Presidente de Independencia, que nombró uno por uno a todos los que a diario trabajan por el Centro.
En el salón, estaban expuestas obras de artistas sampedrinos que han acompañado siempre la labor del Aníbal de Antón: Juanjo D’estéfano, Coqui López, Alberto Aguilar, Yayo Altolaguirre y Claudio Hernández. El grupo de documentalistas Nuestra América Profunda, especializado en retratar de manera audiovisual la diversidad cultural americana y que visitan San Pedro cada vez que pueden, trayendo como en esta oportunidad sus documentales para compartir. Luego tocaron los músicos locales de Vocal Amanecer, Rubén Maseroni y Fabián Sosa, mientras el público brindaba.
En la sede del Centro Cultural Aníbal de Antón hay una foto del día en que los fundadores presentaron el proyecto al Intendente Barbieri, en 2004. En la inauguración no hubo presencia oficial.
