Las dietas, según el el Diccionario de la RAE, son: Retribución o indemnización fijada para los representantes en Cortes o Cámaras legislativas. ¿Indemnizar? Resarcir de un daño o perjuicio. (según el mismo diccionario). Consecuentemente, se trata de establecer un valor para que, quien dejare el laburo diario de donde tira su sustento por la función legislativa, pueda sobrevivir dignamente. Por lo tanto, el parámetro no puede ser la mayor o menor dedicación de los ediles, porque quien fue votado por la gente tiene la obligación moral de dar lo mejor de sí, y lo contrario sería una traición a sus electores. El valor de esa indemnización debe ser determinado por un promedio razonable de los niveles salariales que hay en la comunidad, ya que se presupone que la indemnización es por lo que dejaría de ganar para dedicarse a la función pública. Pero no puede existir el concepto de “lucro”, válido en el ámbito empresarial, pero degradante en la función pública. Porque en este segundo caso, se lucraría con el sacrificio de los más humildes, que también pagan impuestos cuando van al supermercado o abonan la cuenta de agua o luz. Por eso, el salario de un Director de Escuela, u otro cargo parecido, me parecería lo más justo.
En estas épocas de guitarreo electoral, con tantas apelaciones para creer en cuentos de hadas o mesías salvadores, sería muy bueno que la sociedad avanzara un paso, exigiendo a quienes se candidatan, que sean más claros, específicos y sinceros. Menos “lata” y menos “maquillaje”. La sociedad agradecida.
Eduardo Juan Flores – LE. 4. 685.785.
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