Crecen las dudas sobre la ubicación de la estación transformadora de Coopser
La Comisión de Planeamiento del Concejo Deliberante recibió a miembros del Colegio de Arquitectos para analizar la posibilidad de otorgarle una excepción a la cooperativa, que proyectó una estación transformadora con una inversión de más de 70 millones, cuyo objetivo es evitar el desabastecimiento energético. Hay muchas dudas respecto de los terrenos elegidos, ya que están fuera de la zona industrial y a metros de la residencial, que no para de crecer.
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El anticipo de La Opinión sobre la convocatoria al Colegio de Arquitectos para que dé su opinión al Concejo Deliberante sobre el proyecto de estación transformadora de Coopser lo fue hasta para los propios profesionales, que se enteraron por este medio de la problemática y de que los consultarían.
El lunes por la mañana, la comisión de Planeamiento que preside Martín Baraybar reunió a 13 ediles dispuestos a escuchar a los urbanistas Santiago Barceló y Ana Grande. El primero, representante local del Instituto de Estudios Urbanos. La segunda, además, una de las responsables de la ordenanza de uso y ocupación San Pedro 2.000, que cumple este año su tercera década y pide a gritos una actualización, para lo que la propia arquitecta ha trabajado mucho en los últimos años, aunque los tiempos políticos han impedido el debate.
Durante aproximadamente una hora, los profesionales dieron su visión del asunto, aunque prefirieron no dejarlo plasmado de manera oficial y se comprometieron a presentar un informe por escrito en el transcurso de la semana.
La Coopser, a través del Ejecutivo, pidió una excepción a la ordenanza para construir una estación transformadora de energía eléctrica. Se trata de una inversión de más de 70 millones de pesos cuya primera etapa es la compra de un campo, para lo que llamaron a licitación. El problema es que los dos elegidos están en zona de equipamiento, no industrial, por lo que necesitan la rezonificación.
La ley está para cumplirla
La Opinión dialogó con varios de los concejales que participaron de la reunión, quienes coincidieron en el relato sobre la exposición de Grande y Barceló, que prefirieron presentar por escrito el resultado de su análisis sobre el tema. Lo mismo que dijeron en la reunión interna del Colegio de Arquitectos antes de asistir a la Comisión lo repitieron allí: hay una norma vigente y está para cumplirla.
La ordenanza dice que no se puede y las excepciones no son del agrado de los urbanistas, que entienden que hay que establecer una modificación integral que actualice la existente.
De todas maneras, para ellos hay una cuestión básica que tal vez los concejales no habían tomado en cuenta al principio y es que una licitación de estas características debería haber señalado con precisión en su pliego cuáles eran las restricciones que impone la normativa.
Es decir que en el pliego de licitación de Coopser debería estar aclarado que necesitaban un terreno en zona industrial. Les llamó la atención a los arquitectos, además, que el proyecto presentado no tenga como paso previo, si posterior, el estudio de impacto ambiental (EIA). El análisis es simple: si después el EIA no da, para qué querría la cooperativa el predio.
Hay muchos concejales que se sienten presionados por la advertencia de Coopser acerca del riesgo para el abastecimiento de la población que implica la demora del proyecto. En diciembre pasado hubo colapso y diversos cortes, por lo que el año próximo la situación se agravará y la inversión es necesaria, aunque no a cualquier costo para la comunidad.
Pedido de informe
Tras reunirse con los urbanistas, la Comisión de Planeamiento decidió elevar un pedido de informe a Coopser, para que entregue a Mario Sánchez Negrete, representante del HCD en las reuniones de la comisión directiva, toda la documentación referida al proceso licitatorio: desde el llamado a licitación a los contratos, pasando por el pliego.
El concejal aseguró que luego de la reunión del lunes “cambió el panorama” ante el tema. Si bien recién el bloque Frente de Todos, que preside, se reunirá el miércoles a debatir en profundidad, Sánchez Negrete entiende que hay colegas suyos dentro y fuera del bloque que ahora evalúan rechazar el proyecto.
Señaló que los arquitectos se preguntaron por qué la cooperativa licitó en ese lugar sabiendo que no podía y aseguró: “Si ellos sabían que ahí no se podía hacer, es otro tema”.
Está claro que Coopser no es una empresa de improvisados. Es una de las más importantes de la ciudad y tiene a su cargo nada menos que el servicio de provisión de energía eléctrica. Por ello tiene personal muy bien pago y profesionales de diversas materias, que no podrían desconocer la normativa vigente.
Desde el Frente para la Victoria, el concejal que preside ese bloque y la comisión de Planeamiento, Martín Baraybar, dijo a La Opinión que el lunes próximo tal vez haya una postura definida en cada bloque. Aseguró que el suyo acompañaría el pedido de excepción en la medida en que se den los preceptos de “oportunidad, mérito y conveniencia de la rezonificación”.
“Estuvimos al borde de la capacidad de consumo y vamos a estar complicados el año que viene. Pedimos a la Coopser el pliego de licitación para ver si el pliego licitatorio está bien hecho o no”, señaló el edil.
Un mapita a mano alzada
En la Coopser hay preocupación porque aparentemente el pliego no demarcaría límites y restricciones. Eso implicaría que pierdan hasta el apoyo del bloque oficialista. El “error” provendría de un presunto mapa que habría entregado el exsecretario de Obras Públicas Pedro Restelli, algo que desde la cooperativa habrían dicho de manera informal pero nunca por escrito.
“Si el pliego no marca limitaciones, hay otro problema y es que ellos no la pusieron”, dicen en el oficialismo y aseguran que en ese caso “se tendrán que hacer cargo”.
Otro que manifestó su interés en el cumplimiento de la ley tal como está escrita fue el representante del Frente Renovador, Ariel Ramanzini, quien expresó su postura al respecto durante la reunión.
“Si ellos sabían que no podían comprar ahí no deberían haberlo hecho; la Coopser es una empresa que no puede decir que no sabía una cosa de estas”, es una frase compartida por muchos.
¿Y los vecinos, qué?
Existen muchos antecedentes en el país de oposición de vecinos a la instalación de estaciones transformadoras en áreas cercanas a barrios. Los terrenos sometidos a evaluación en este caso están uno a pocas cuadras del barrio Futuro, el barrio Arcor y de predios con proyección residencial; el otro, cerca de loteos y fideicomisos cuya demarcación también tiene que ver con la construcción de hogares de familia.
