Crece la expectativa de encontrar el velero del Pulga y el Mono
Tomnod, Facebook y Google Earth son algunas de las plataformas utilizadas por quienes colaboran a la distancia con la búsqueda del Tunante II. Familiares de los tripulantes de la embarcación argentina temen que las Fuerzas Armadas brasileñas abandonen los trabajos. Las esperanzas de encontrarlos se mantienen intactas.
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Los días pasan rápido para los familiares de los tripulantes del Tunante II, que por el momento no tienen novedades sobre el paradero de la embarcación argentina que zarpó el viernes 22 de agosto de San Fernando. Nada se sabe del velero ni de los sampedrinos Jorge “Pulga” Benozzi y Horacio “Mono” Morales, que navegaban junto al cardiólogo Alejandro Vernero y el joven Mauro Cappuccio, yerno del reconocido oftalmólogo.
Algunos instalados en Brasil y otros desde Argentina, los cercanos a los cuatro navegantes basan sus esperanzas en las capturas de pantalla realizadas por desconocidos que se sumaron a la búsqueda a través de las redes sociales y sitios web de imágenes satelitales que son enviadas directamente a la Fuerza Aérea brasileña y la Armada argentina, que las evalúan.
Las horas se suceden una tras otras y, pese a ello, las esperanzas de encontrar el velero están intactas. El hecho de no haber hallado restos del Tunante II hace suponer que la embarcación sigue navegando a la deriva o con un aparejo de fortuna que los propios tripulantes podrían haber construido con la estructura del mástil y velas de emergencia, aunque dan por tierra lo anunciado por las autoridades brasileñas, que suponían que el velero podría estar dirigiéndose al continente africano.
Hoy, a la búsqueda constante se suma la preocupación por la falta de provisiones, ya que superaron los quince días que se calculaba tenían cubiertos. Pese a ello los familiares consideran que, si supieron racionalizarlos, “tienen para 60 días de alimentos”.
Búsqueda en conjunto
El mismo día en que la embarcación se declaró en emergencia, Natalia Benozzi, hija de Jorge, creó un grupo cerrado de Facebook que denominaron “Novedades Búsqueda Tunante II”.
Allí familiares y amigos, a los que ahora se le sumaron desconocidos y amantes de la navegación en general, publican las últimas actualizaciones sobre los trabajos que realizan tanto la Fuerza Aérea brasileña (FAB) como la Armada argentina.
Al cierre de esta edición ese grupo contaba con la adhesión de más de 9600 personas. Los mensajes de aliento y esperanza hacia la familia de los navegantes son permanentes; a ellos se suman los comentarios de quienes se mostraron listos para “colaborar en lo que sea necesario”.
En ese grupo pudieron verse cientos de muestras de solidaridad. Desde el contacto con quienes tienen aviones privados que los ponen a disposición para sumarlos a la búsqueda, hasta argentinos que viven en Río Grande y han ofrecido sus hogares como asilo para quienes estén en Brasil trabajando junto a la FAB.
Navegantes que conocen la zona donde fue contactado por última vez el velero evalúan diariamente las condiciones climáticas, los vientos y el oleaje para determinar por dónde podrían estar navegando los sampedrinos y qué lugar debería ser sobrevolado para constatar la presencia o no del Tunante II.
En ese mismo Facebook aparecieron por primera vez las imágenes satelitales captadas en el Tomnod que al poco tiempo comenzaron a reproducirse y coincidir.
El viernes se vieron las fotografías más claras. Ignacio Álzaga, uno de los usuarios, publicó la imagen que sería del 2 de septiembre y que localizaría al velero en las siguientes coordenadas: lat/long: -31.345301, -44.567592 VM762:2.
Uno de los colaboradores se tomó el trabajo de montar dos imágenes y mostrar cómo se ve una embarcación de 12 metros a través del Google Earth y cómo en el Tomnod. Las imágenes, que sorprendieron y esperanzaron a los familiares, fueron remitidas a quienes encabezan el operativo de búsqueda, quienes enviaron aviones a la zona para visualizar el área y, en caso de detectar algo, darles aviso a las fragatas de rescate. El primer día, la espuma blanca de las olas impidió detectar la embarcación; en el segundo viaje, el sobrevuelo arrojó resultados negativos.
El temor de que abandonen la búsqueda
Este miércoles se cumplen 15 días de trabajos y rastrillajes. Con ellos, aumenta la preocupación de saber hasta cuándo continuarán con los operativos.
Luana Morales y Tomás Vernero, hijos de Horacio y Alejandro, dialogaron con La Opinión para pedir que los “trabajos sean llevados adelante con la misma intensidad” con la que comenzaron el 27 de agosto, cuando los primeros barcos rastrillaron por primar vez las costas de Río Grande do Sul.
“Cada vez el área de búsqueda se amplía más”, reconoció Tomás, quien detalló que los trabajos se dan en un “área muy grande” y que “es muy común en estos casos que se tarde mucho en encontrarlos”.
Pese a que conoce las dimensiones en las que por estos días trabajan más de 1000 personas de la Fuerza Aérea brasileña y de la Armada argentina, Vernero se mostró esperanzado: “Yo creo que van a volver, los van a encontrar, va a tener un buen final esto si ellos pudieron permanecer en el barco y no se hundió”.
El temor por el abandono de los trabajos surge producto de los comentarios sobre la cantidad de personas que se movilizan diariamente en cada uno de los operativos y el costo que demandan los trabajos.
Diariamente la Armada Argentina desembolsa 100.000 dólares para movilizar el avión desde Ezeiza a la zona de búsqueda, mantenerlo y cargar combustible. Pese al gran sacrificio económico que significa para el país, hay quienes aseguran que será mayor el costo si abandonan el operativo sin resultados, por lo que las tareas prometen continuar del mismo modo que hasta el momento.
Brasil es quien tendrá la última palabra. Será el Gobierno de Dilma Rouseff quien determinará hasta cuándo prolongarán los operativos para dar con la nave.
“Queremos que la búsqueda siga, que no disminuya la intensidad, porque no hay ningún indicio claro de que ese barco se haya hundido”, sostuvieron los hijos de Morales y Vernero, que confían en que pronto volverán a abrazar a sus padres.
Por jurisdicción, el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo (MRCC) de Brasil, oficina de Río Grande do Sul, es responsable de la conducción del caso de búsqueda y rescate.
Por su parte, el Ministro de Defensa de la Nación Agustín Rossi dispuso que la Agencia Nacional de Búsqueda y Rescate Marítimo, Fluvial y Lacustre de la Armada Argentina, con sede en el Comando de Adiestramiento y Alistamiento en Puerto Belgrano, esté abocada a las tareas.
¿Qué es Tomnod?
Se trata de una página web que surgió como un proyecto de investigación de la Universidad de California, San Diego en 2010. Tiempo después fue adquirida por la empresa Digital Globe.
El sitio web, que utiliza el sistema crowdsourcing –convocatoria abierta para externalizar tareas– para identificar objetos y lugares en imágenes de satélite, fue utilizado para localizar los campamentos de refugiados en Somalia en 2011 y buscar el avión del Malaysia Airlines.
Hasta ahora, 32.000 personas se sumaron a la campaña denominada “Save the Tunante II”.
Un relato esperanzador
Jorge Iriberri, el subcapitán de la denominada “expedición Atlantis”, una aventura en la que se embarcaron cinco argentinos en 1984 con el fin de cruzar el océano Atlántico en una balsa, dejó un mensaje a la familia de los tripulantes del Tunante II.
“Nosotros estuvimos 52 días a la deriva en el mar en una balsa el doble de grande que el Tunante, y cuando nos buscaban con radares y aviones llegando muy cerca de tierra, escuchábamos los motores pero no nos encontraban”, señaló.
“Es muy difícil ver un barquito desde el aire o aún pasándole cerca; pero no nos desesperemos, sigamos buscando con todos los medios, sigamos rezando, sigamos insistiendo”, les escribió Iriberri, esperanzador.
“Sepamos todos en el fondo de nuestro corazón que el Tunante va a aparecer con su gente a bordo y a salvo. El mar es muy grande, pero que no nos abrume el paso del tiempo”, dijo e indicó: “Seguro los vamos a encontrar, estaban todas las condiciones dadas para que se salven… En algún lado están, yo tengo toda la confianza que en cualquier momento llegará la gran noticia”.
En 1984, Jorge Iriberri junto a Alfredo Barragán, Horacio Giaccaglia, Daniel Sánchez Magariños y Félix Arrieta cruzaron el océano Atlántico en balsa, con el fin de probar que antes de que llegara Colón bien podrían haberlo hecho navegantes africanos conducidos por corrientes marinas específicas.
La denominada “expedición Atlantis” los tuvo 52 días en el mar tras zarpar del puerto de Tenerife en las islas Canarias, para llegar a La Guaira en Venezuela. La embarcación fue una balsa de 13,6 metros de largo por 5.8 metros de ancho construida con troncos, sin timón y con sólo una vela.
“No vamos a bajar los brazos”
Luana Morales, hija de “el Mono”, se encuentra en Brasil desde hace poco más de una semana para seguir de cerca los trabajos y movimientos de la Fuerza Aérea Brasilera y de la Armada Argentina. En diálogo con La Opinión contó cómo su padre, Jorge Benozzi, Alejandro Vernero y Mauro Cappuccio pensaron este viaje.
La joven, que debió pedir permiso en su trabajo en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para trasladarse al país vecino, está convencida de que se quedará en Brasil hasta que encuentren al Tunante II en el que navegaba el Mono junto a su amigo de toda la vida, el Pulga Benozzi.
“Papá no tenía mucha experiencia navegando, sí ha navegado en río, un montón; pero la tranquilidad que tengo, además de su tenacidad para el deporte, su personalidad tan tranquila y su experiencia en la clínica para soportar situaciones de crisis, es que ellos estaban planeando este viaje para febrero”, contó Luana.
Respecto de cómo habían sido estos últimos meses de cara a esta travesía, la sampedrina detalló que el grupo se preparó de la mejor manera: “Han entrenado como equipo, navegando en el Río de la Plata, hicieron un viaje a Mar del Plata que se frustró por una tormenta, una sudestada que los agarró en el Río de la Plata”.
Antes de zarpar de San Fernando el martes 22 de agosto, los cuatro tripulantes habían acondicionado el barco “a nuevo” por lo que los familiares están tranquilos de que la embarcación podría encontrarse en perfecto estado con los cuatro argentinos a bordo.
Mientras continúa la búsqueda en Brasil, aquí en el Hospital Pirovano donde Alejandro Vernero ejercía como cardiólogo realizan periódicamente cadenas de oración para que el Tunante II pueda ser hallado con los cuatro tripulantes a bordo.
Lo mismo sucede en San Pedro donde familiares y amigos esperan volver a cruzarse al Mono en algún partido de básquet del club Náutico o al Pulga caminando entre las dársenas de la institución.
“Tenemos que sostener la búsqueda porque ellos lo van a hacer y no hay que bajar los brazos”, sostuvo la hija del Mono.
