Crece la campaña contra la pirotecnia
La Juventud Socialista y Apama lanzaron una campaña que se suma a otras que se desarrollan en todo el país para prevenir accidentes en humanos y daños a las mascotas. En otros municipios y provincias hubo prohibiciones que se discuten en la Justicia. En San Pedro, una ordenanza controla el depósito, la venta y una regulación que establece que hay sólo 15 días para comercializarlos con fuertes controles e inspección.
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Llegan las fiestas y el uso extendido de la pirotecnia vuelve al debate. En todo el país, las campañas para la toma de conciencia sobre las consecuencias que provoca crecen y, con ellas, la reducción de lesiones, quemaduras, malestar de niños y mascotas.
Mientras en diversos municipios del país ya existen ordenanzas que prohíben la venta, como en el controvertido caso de Neuquén, donde hay debate judicial por la constitucionalidad de las normas municipales y provinciales, las campañas reaparecen ante la proximidad de las fechas en las que más aparecen las explosiones como modo de divertimento.
En San Pedro existe una ordenanza de 1995 que es bastante restrictiva respecto de la venta. Por ejemplo, establece apenas 15 días para ello: del 20 de diciembre al 6 de enero. Sin embargo, el cumplimiento y el control no existen, como en tantos otros temas.
Durante el fin de semana largo pudo verse en la Peatonal y el Paseo Público a jóvenes y no tanto con volantes en mano, en el marco de una campaña denominada “Pirotecnia Cero”, que se suma a otras del país y que tiene como objetivo no sólo concientizar sino lograr adeptos para profundizar la legislación local y proteger a las mascotas.
Unos se divierten, otros sufren
La idea surgió de la Juventud Socialista y sumó el esfuerzo de Apama, la protectora de animales local. La semana pasada se reunieron y diagramaron el plan de acción para trabajar de manera activa durante diciembre.
Tomás Trotta, uno de los jóvenes que integra el Partido Socialista, señaló a La Opinión que la propuesta surgió con el fin de reducir la pirotecnia “por el cuidado de animales, el daño al mediambiente, los niños y los ancianos”.
Entre los que se sumaron al grupo está el papá de un niño autista, que sufre cada vez que escucha una explosión. El año pasado, el padre de un chico de la misma condición logró más de 80 mil adeptos.
“Por cada cañita voladora o petardo que se tira, veo a mi hijo con cara de horror, tapándose las orejas y buscando, inútilmente, un lugar donde estar tranquilo. Realmente no lo puedo ver así, y ya probamos todo: tapones auditivos, auriculares. ¡Nada funciona! Cada vez que escucha una explosión su cara de pánico me parte el alma”, contó.
En busca de nueva legislación
Durante la volanteada, los jóvenes socialistas dispusieron planillas para levantar firmas con el objetivo de presentar el año próximo un proyecto que tienda a profundizar la ordenanza que existe para regular la venta de pirotecnia.
El plan es que el concejal suplente Fernando Nouet lo presente ante una licencia que lo lleve al recinto o bien hacerlo a través de la Banca Ciudadana.
“Estuvimos viendo algunos proyectos de otros municipios. Hay diversos proyectos con diversos objetivos, la idea es consultar a quienes firmen las planillas qué tipo de regulación quieren, si la prohibición completa, la restricción, el uso sólo en eventos sociales ubicados en lugares alejados”, explicó Trotta.
En San Pedro la ordenanza que regula la venta de pirotecnia data de 1995. Establece que los comercios minoristas que sumen ese tipo de productos a su actividad deben comunicarlo al municipio, que entregará un listado con marcas y tipos de “cohetes” autorizados para la comercialización.
Quien venda pirotecnia no puede tener exhibidos más de 15 elementos por clase y si supera ese número debe tener un depósito sin ventanas, separado del local de venta, con temperatura no mayor a los 25 grados, señalización y extintor.
La venta está prohibida a los menores de edad y “el uso será responsabilidad de aquellos mayores que adquieran los elementos y las consecuencias que se produjeran”.
Como se dijo, sólo puede venderse del 20 de diciembre al 6 de enero, y fuera de esa fecha debe haber autorización municipal, que se otorgará “en caso de fiestas o festivales únicamente”.
“Clausura inmediata y aplicación de multas y/o decomisación de los productos” son las sanciones.
Debate instalado
El año pasado, desde del Hospital del Quemado aseguraron que las campañas de concientización tuvieron incidencia directa en la disminución de la cantidad de heridos por pirotecnia: de 126 heridos en 2013 pasaron a 71 en 2014.
La tendencia es la reducción del uso, la búsqueda de otras formas de festejo para las fiestas y, en muchos casos, la restricción alcanza la prohibición directa en la venta.
En ese sentido, la Cámara Argentina de Empresas de Fuegos Artificiales (CAEFA), reclamó la inconstitucionalidad de leyes y ordenanzas prohibitivas, al considerar que había un exceso sobre sus derechos a la comercialización.
Un fallo judicial les dio la razón, aunque fue apelado. La Justicia neuquina consideró que “el objeto propio de esa actividad son bienes que no se encuentran fuera del comercio sino regulados en diversos aspectos por el RENAR”, por lo que “el poder de policía habilita a la reglamentación de ese derecho, pero se excede si se llega a su directa prohibición”.
