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jueves, julio 29, 2021
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Crónica de un clientelismo anunciado

Esta semana comenzó el pago de los $ 200 extra no remunerativos a los jubilados de todo el país. Esta suma de dinero se entrega por única vez al 50% de los beneficiarios. Este cruce de cifras escalofriantes sumada a las interminables colas en los bancos realmente llaman a la reflexión. En San Pedro hubo que cortar la calle Pellegrini y llevar sillas. La semana que viene cobrarán el aguinaldo.

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El clientelismo se define como la práctica por la cual una agrupación política o una figura política intenta “comprar” la adherencia a él, ella o su partido, a través de determinadas dádivas que suelen ser acordes a la población que se quiere comprar. Así pues, para llevar adelante esta práctica política en un lugar de clase media o media-alta se debe disponer de mayores recursos que en zonas de clase baja donde basta con algunas chapas, ladrillos y bolsones de comida. Otra característica principal del clientelismo es que, por lo general, se hace en las sombras, se intenta ocultar ya que no está bien visto por la sociedad en su conjunto; se supone que en una democracia los ciudadanos deben elegir libremente, sin ser influenciados por ningún agente externo.
Este plus extra de $ 200 para los jubilados y pensionados de nuestro país fue anunciado desde un atril en la Quinta de Olivos frente a todas las cámaras de televisión, aplaudido por muchos y presentado como un PREMIO o lo que es peor, un OBSEQUIO. Mirando las colas en las puertas de los bancos se podía ver las espaldas cansadas tratando de enderezarse ante el cansancio de horas de espera. Manos ajadas de años de trabajo sosteniendo débilmente la libreta de enrolamiento de tapa dura color bordó. ¿A esta gente le estamos dando un “obsequio”?
La forma de presentar esta alícuota, por sí sola, constituyó una ofensa para nuestros mayores y la suma de dinero es una bofetada sin pudor, al corazón de aquellos que trabajaron toda su vida luchando para que el país sea grande mientras otros se empeñaban en hacer fuerza para lograr lo contrario. Cabe plantearse aquí la crisis que sufre el sistema jubilatorio en la República Argentina para que esta suma represente mas de un 30% de aumento para la mitad de los jubilados y pensionados. Sin ir más lejos cualquiera sabe que en un supermercado $ 200 nos alcanzan para recorrer las góndolas deseando mucho más de lo que podemos cargar en nuestros changuitos.
Planteado el cuadro de situación es menester realizarse una última pregunta: ¿Con que objeto se llevó a cabo esta vergonzosa maniobra por parte del poder central?. Una posible respuesta sería aquella que encierra la propia definición de clientelismo; el desesperado intento de encontrar adherencia a una causa que de un tiempo a esta parte viene desfigurándose. Ahora bien, ¿Por qué hacerlo en cadena nacional sin ningún tipo de pudor? Resulta obvia la caída de imagen que ha sufrido este gobierno en su primer año de gestión y los ideólogos de estas medidas parecen creer que un simple maquillaje de forma, mejorará la imagen sin tener en cuenta que aunque la mona se vista de seda, mona queda; con lo cual, aunque la limosna está lejos de ser grande y los ciudadanos de ser santos, será mejor seguir desconfiando. Un detalle: los $ 200 son por única vez.

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