“Coplac no contamina”
La frase pertenece a Alberto López Alonso, gerente de la empresa. Los vecinos del lugar se habían preocupado por la posible quema de desperdicios en un campo lindero a la fábrica.
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A los vecinos no les importa qué es y cuánto es lo que producen. Tampoco dónde arrojan sus residuos ni mucho menos si forman o no parte de algún programa ambiental. Ésta es la realidad de comunidades enteras que tienen que acostumbrarse por la fuerza a emanaciones industriales que no sólo provocan malos olores sino también eventuales contaminaciones y hasta el reproche de sus empleados por las condiciones en que trabajan y la falta de regulación en los interiores de las empresas.
Hay casos donde no producen nada de nada, se ganan el malhumor de quienes habitan en sus alrededores. Este es un caso a la inversa de otros… los vecinos estaban antes que la fábrica y aquí no hay estudio de impacto ambiental que se pueda exhibir y sí muchas dudas sobre cómo se administra esta plata que se anunció como una autopartista brasilera y terminó en una modesta fuente de trabajo.
El lugar en cuestión es el ubicado sobre camino Crucero Gral. Belgrano, en los alrededores de la fábrica automotriz Coplac, que lleva trabajando en la ciudad algo más de un año.
En este caso, la tranquilidad del lugar se vio alterada sorpresivamente cuando a fines de la semana pasada advirtieron la presencia de una máquina que estaba arrojando desperdicios en el interior de unos silos en desuso ubicados en un campo lindero a la fábrica. La versión que obtuvieron los lugareños refiere que en el interior de estos grandes recipientes de cemento abandonados, quemarían los desechos desde el interior de la planta.
De inmediato comenzaron a movilizarse y alertarse ante semejante situación, ya que los productos arrojados en el interior de los silos representaban una importante cantidad.
La Dirección de Inspección General actuó de inmediato y si bien se les aseguró que eso dependía de la provincia intervendrían. Así se logró detener la tarea de quienes en ese lugar estaban operando la máquina transportadora que arrojaba los residuos en el lugar. Es más, con sólo pasar por el lugar se puede advertir el material que quedó esparcido por todo el campo.
Desde el ejecutivo aseguran que ordenaron a la empresa presentar la documentación necesaria y los estudios de impacto ambiental que obedezcan al tipo de elemento que se pretende incinerar.
“La alfombra mágica”
Ante la pregunta de La Opinión Semanario, el gerente de la empresa, Alberto López Alonso, confirmó las intenciones de Coplac aunque sostuvo que no había ningún interés de polemizar con los vecinos. “Coplac no contamina”, dijo. “Se trata de un material sobrante de las alfombras que se fabrican para los autos”.
“A medida que se va produciendo existe un excedente propio de la tarea diaria, y no encontramos otra opción que colocarlas adentro de esos silos para poder quemarlas. Pedimos permiso a los dueños del campo”, dijo López Alonso. “Es un material reciclable pero estamos aguardando que lleguen unas máquinas de Brasil que nos darán la posibilidad de reciclar ese producto para volver a utilizarlo”, sostuvo el responsable de la firma. “Sabemos que es un material que no contamina, no es tóxico en el estado que está, es material orgánico. Solo podría contaminar si se quema en un lugar cerrado”, expresó.
El paso siguiente será saber si la planta cuenta con el correspondiente certificado de habilitación y estudio de impacto ambiental que se exige ya que está instalada en un predio alquilado y que fue pensado como depósito fiscal.
