Controles, clausuras y advertencias en la noche
La Policía y el Municipio desarrollaron tareas durante el fin de semana. Clausuraron cuatro boliches, que se suman a los dos que ya estaban cerrados. Los controles continuarán, con apoyo de Bomberos de San Nicolás. Con la Jueza de Paz de licencia, interviene Baradero, cuyo responsable tiene una mirada menos permisiva. Las clausuras ponen en debate, una vez más, la problemática de la nocturnidad relacionada con los menores de edad, el consumo de alcohol y la violencia callejera.
A pesar de que la ley de nocturnidad es muy clara respecto de la presencia de menores de edad dentro de los boliches, la realidad en ciudades del interior como San Pedro va todo el tiempo y por arraigada costumbre a contra mano. El fin de semana pasado, cuando Policía, Bomberos de San Nicolás y personal de Inspección municipal desarrollaron controles, quedó en evidencia.
Fueron cuatro los boliches clausurados. Dos de ellos porque no cumplían con todas las medidas de seguridad exigidas y otros dos donde si bien tenían todo en regla había menores de entre 14 y 17 años, cuya presencia está estrictamente prohibida desde las 23.00.
Al igual que el fin de semana anterior, cuando clausuraron otros dos locales por carecer de habilitación y por presencia de menores, los controles se desarrollaron el sábado desde el horario en el que los jóvenes acostumbran a llegar a esos lugares, que supera por cierto las 2.00 de la mañana de máxima que permite la ley para ingresar a los boliches.
Ajustar las clavijas
La salida de Juan Monje habilitó muchas cosas. Sin especular por qué, lo cierto es que las asunciones de Gallo en la Distrital y de Catalano en la Comisaría activaron la articulación con Bomberos de la Policía de San Nicolás y con la Dirección de Seguridad, Tránsito y Nocturnidad de Raúl Manchone, cuyos trabajadores hacían actas todos los fines de semana aunque sin que avanzaran demasiado.
Antes de la redada, las autoridades policiales reunieron a los titulares de los boliches para hacer lo que ya había hecho Manchone: conformar una carpeta con cada uno para tener precisiones respecto de qué hay en cada lugar y qué tiene cada uno.
En cada control, Inspección se ocupa de la habilitación comercial y la documentación relacionada con la norma que regula la venta de bebidas alcohólicas, mientras que la policía se ocupa específicamente de lo que tiene que ver con el cumplimiento de los artículos de la ley de nocturnidad sobre los que las autoridades provinciales hicieron eje al impulsarla y sancionarla: la presencia de menores.
Un juez menos permisivo
La primera semana de operativos hubo dos clausuras: Krapson, ubicado en Pellegrini al 800; y Selfies, en Ruiz Moreno 65. El fin de semana pasado fueron cuatro: Ulula, en Pellegrini al 400; Valkyria, en Balcarce al 200; Alternativo, de Mitre al 1000; y HH Club, de 25 de Mayo al 900.
Como la titular del Juzgado de Paz San Pedro está de licencia, la competencia recae sobre el vecino Baradero. El Juez de Paz de esa ciudad fue implacable: ante las actas de clausura preventiva por 72 horas de los dos primeros boliches, determinó ampliar la clausura y libró un oficio que establece que permanecerán cerrados hasta el máximo permitido por ley y/o hasta que solucionen aquello por lo que fueron infraccionados.
Lo mismo se espera que suceda con los cuatro clausurados durante el fin de semana pasado. La presencia de menores, según la ley, tiene una multa que va entre 5 mil y 30 mil pesos e incluye clausura de hasta sesenta días del local. La reiteración implica duplicar las multas y puede acarrear el cierre definitivo.
Si bien ninguno de los que trabaja en los controles de nocturnidad lo dice a viva voz, son varios los que consideran que la competencia del Juez de Paz de Baradero favorece la decisión de intervenir en este tipo de situaciones.
En otras oportunidades, las clausuras no superan las 72 horas preventivas. Lo que no hace mella en los dueños de boliches. Alguna vez hubo ríspidos debates en los que unos consideraban necesario cumplir con la ley y trabajar con padres y jóvenes para su cumplimiento, mientras que otros creían que lo mejor es “que los chicos estén dentro de los boliches”. Ello derivó en discusiones respecto de a quiénes le correspondía la potestad de clausurar y a quiénes no.
Las clausuras de los últimos días provocarán que el fin de semana los cuatro boliches cerrados no puedan reabrir.
Uno por uno, qué sucedió
Alternativo abrió y estuvo cerrado hasta que regularizó su situación. El nombre de este nuevo bar estuvo en el tapete porque allí hubo dos situaciones de violencia relevantes. El fin de semana fue clausurado por no cumplir con todas las medidas de seguridad al tener los extintores de fuego descargados y algunas luces de emergencia que no funcionaban.
HH Club también tuvo el mismo problema: cuando Bomberos de San Nicolás hizo cortar las luces, el local quedó totalmente a oscuras. Las de emergencia no encendieron, en algunos casos porque no funcionaban y en otras porque no estaban conectadas.
Ulula y Valkyria son los dos boliches que en San Pedro cumplen con las condiciones propias de un lugar de esas características tanto desde el punto de vista estructural edilicio como acústico. Son los más grandes y también los que mayor afluencia de público tienen cada fin de semana.
Ese sábado, el segundo tenía menos público del habitual y cierto filtro respecto de los menores de edad que no siempre es eficaz. Tampoco lo fue esa noche, por cierto, ya que la clausura fue por la presencia de adolescentes.
El primero llevaba ventaja: tocaba Marama, la banda del momento cuyas entradas anticipadas hacían prever que sería una noche de mucha concurrencia. De hecho, el factor ocupacional preocupó a las autoridades, aunque pudieron establecer que no era excesiva la presencia de público.
Allí llegaron alrededor de las 4.00 de la mañana, antes de que toque la banda, cuyos músicos estaban en una combi en la plaza Constitución. El propio Manchone caminó por la pista, en medio de insultos de los fanáticos de Marama que esperaban el recital o al menos que se reanudara la música.
La policía encontró algunos menores de edad y eso fue suficiente. Entre la constatación de la documentación y las actas se hicieron las 5.00 de la mañana. Con buen tino, las autoridades permitieron que el show continuara y que la banda pudiera armar su set de escenario y tocar. La policía en principio prefería la suspensión, pero había mucha gente que había pagado una entrada onerosa poco dispuesta a irse a dormir sin quejarse.
El acta de clausura dejó salvada la situación y estableció que no se desalojaba el local para evitar ulteriores disturbios y que se permitía la continuidad del show bajo exclusiva responsabilidad de los dueños. A las 6.30 de la mañana, la interrumpida fiesta había terminado y el boliche entró en clausura.
El problema de los menores
“Los controles van a seguir y vamos a hacer especial hincapié en el tema de los menores”, dijo Manchone a La Opinión. El funcionario sabe que la presencia de chicos que no llegan a los 18 años es uno de los grandes problemas. En ese sentido, considera que es necesaria la toma de conciencia de los padres y de la sociedad en su conjunto respecto del apego a la ley.
Hay locales nocturnos cuyo público se compone fundamentalmente de adolescentes. Son los que deberán hacer aflorar su inventiva para canalizar esa demanda de otra manera. Incluso hubo quienes se habían enterado, vaya a saber por qué, que estos controles se desarrollarían y que el tema de los menores sería excluyente. Aun así fueron clausurados.
“A veces no llegamos a controlar a todos, pero lo haremos”, aseguró Manchone.
“Tengo 16 años para votar y no me dejan entrar”, se quejó una chica en la puerta de un boliche donde ya estaban advertidos que los controles iban a ser férreos. “Hay que trabajar mucho con los padres; los pibes no tienen 200 pesos para una entrada. Hay una responsabilidad que se debe asumir”, dijo el funcionario.
Los menores hallados en los boliches fueron trasladados en patrullero hasta la Comisaría, desde donde llamaron a sus padres para que los pasen a buscar. Muchos fueron con gesto de pocos amigos, aunque sin razón.
La semana pasada la Comisión de Seguridad comenzó a analizar el proyecto para regular locales nocturnos que presentó la familia de una víctima de abuso en un cumpleaños de 15. Allí estuvo Manchone, quien tiene una propuesta integral que ingresará al Concejo Deliberante para ser debatida.
Una de las posibilidades es que en el corto plazo traten la idea de suspender las habilitaciones hasta nuevo aviso para evitar la proliferación de bares y boliches que acompaña a la llegada de la primavera. En ese marco, la propuesta para imponer garantías propietarias a quien desee instalar un emprendimiento de estas características tiene eco en el HCD. Luego, la nueva composición trabajará el resto del extenso proyecto de Manchone.

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)