Confió en pagar menos por una multa de tránsito y terminó autodenunciada
Con una infracción de tránsito en mano y el monto de la sanción por pagar, una familia entregó dinero a una exagente municipal que prometió solucionar el problema por un importe más bajo. Hicieron una denuncia penal que no prosperó porque son considerados “cómplices” y ahora deben abonar la deuda que les quedó pendiente.
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El 25 de febrero, una joven circulaba a bordo de una moto que fue interceptada por inspectores de tránsito. Como no tenía licencia de conducir, cédula verde, seguro, ni casco, el vehículo fue secuestrado por los trabajadores, que labraron el acta corresponidente.
En el Juzgado de Faltas establecieron que le correspondía una multa de 950 unidades fijas, equivalentes cada una a un litro de nafta, más gastos adminsitrativos, lo que sumaba unos 14.352 pesos.
La infractora fue notificada y podía acogerse al beneficio de pago voluntario. Para ello, tenía que abonar el 50 por ciento del total, es decir $ 7.227.
Días después, la madre de la joven a la que le retuvieron la moto confió su problema y preocupación a una exempleada del área de Inspección a la que conocía. Pasaron algunos días más hasta que la exinspectora -que para la denunciante todavía era empleada municipal, ya que desconocía que la habían echado- llegó a la casa de la mujer y le dijo que ella podía encargarse de saldar la deuda por la infracción. Que para ello necesitaba que le diera 2.000 pesos.
Convencida de que estaba ante una empleada capaz de hacerle “zafar” la multa -como, aparentemente, otros habrían hecho en distintas oportunidades-, la mujer le dio ese monto y se quedó tranquila, ya que la presunta “empleada corrupta” le dijo que se “despreocupara” por la infracción, que ella los solucionaría.
Semanas atrás, la mujer que pagó por debajo de la mesa para que le borren la sanción fue hasta Inspección para averiguar si le habían “solucionado el temita” y se encontró con que su deuda seguía vigente y que ya no podía saldarla con los 7 mil pesos del pago voluntario, sino que debía abonar el total, es decir el doble. La madre de la joven infractora había intentado sortear el pago de una multa a través de un hecho de corrupción, pero en su lugar era todo peor: la habían estafado, sacándole dinero, y todavía tenía que hacer frente a la deuda.
No era la primera vez
En la denuncia, terminó reconociendo un soborno a una empleada pública, lo que implica que ella misma acepta la comisión del delito de cohecho; se autoincriminó. Lo que no sabía es que quien la estafó había sido despedida en septiembre del año pasado.
Se trata una exinspectora que desde hacía años estaba con carpeta médica por cuestiones psiquiátricas. La situación comenzó luego de denunciar a un superior en el área.
Desde ese momento, su retorno al trabajo fue poco. El año pasado, cuando pusieron en marcha la Junta Médica, la intimaron a retomar su cargo. Ya no estaría en la calle como inspectora, pero le ofrecían trabajar en el área, en el tema de las alarmas comunitarias. Se presentó una vez y dejó de ir, lo que precipitó la decisión de dejarla cesante.
La Dirección de Personal y la de Asesoría Letrada enviaron carta documento a los efectos de que se reincorpore al trabajo, “bajo apercibimiento en caso de incumplimiento, silencio o evasiva de decretar su cesantía” por “abandono de cargo”. El 28 de septiembre se firmó el decreto mediante el que se la despidió.
El hecho que fue denunciado el 19 de mayo pasado en la comisaría y que da cuentas de la estafa cometida con el engaño acerca de que podía evitar que la infractora pague la multa no habría sido el único. El año pasado, las autoridades habrían recibido varios casos similares. La modalidad era la misma: la todavía inspectora, pero en ese momento siempre de licencia, les pedía dinero para hacerles desaparecer la multa, los infractores pagaban y luego notaban que seguían siendo deudores.
“Cuando la multa no llegó al Tribunal de Faltas, ese tipo de cosas se pueden hacer. De hecho, siempre se dijo en los pasillos que había muchos que lo hacían”, contó un allegado al área. La misma fuente explicó: “Una vez que llegó a Faltas, no se puede hacer nada.
“Fui víctima y a la vez cómplice”
La mujer que denunció a la exinspectora reconoció que ella también tuvo parte de responsabilidad en el caso. “Fui víctima y a la vez cómplice de esta mujer, pensando que todavía seguía trabajando como inspectora de tránsito”, contó a La Opinión.
“Confié en ella”, dijo y explicó que no eran amigas, pero la conocía de la puerta de un jardín donde la extrabajadora municipal solía llevar a sus hijas.
“Caí como una tonta, como no sé nada de leyes”, señaló la madre de la joven infractora y agregó: “Creí que ella me iba a solucionar el problema porque conocía todo, y de buena fe confié. Nunca me imaginé que había sido despedida”.
Se trata de una familia modesta que ahora tiene que afrontar la multa estipulada con un descuento por haber aceptado voluntariamente la situación. No obstante les representa una cifra difícil de sobrellevar.
“Y queda en la nada al final, por lo menos si pueden dar los nombres de los inspectores que estén de baja”, dijo al entregar la documentación que acredita la causa que tramitó sin resultados. “Uno cae como un tonto pero por lo menos que se sepa”.
