Condenaron a “Muyinga” Villarruel
El Lunes se conoció la sentencia dictada sobre un reconocido personaje de la historia policial de la ciudad. Carlos Emilio Villarruel deberá purgar 9 años de cárcel.
En Juicio Oral celebrado el Lunes en el Tribunal Criminal Nº 1 de San Nicolás, se dictó sentencia contra Carlos Emilio Villarruel, más conocido en el ambiente delictivo como “Muyinga”. Fue hallado culpable por un hecho de robo calificado habiendo ocasionado lesiones graves a la víctima, el día 2 de Septiembre de 2007 en un comercio de la calle San Lorenzo al 2100.
El Tribunal integrado por los Dres. María Belén Ocariz, Cristian Eduardo Ramos y Laura Mercedes Fernández, hizo lugar al pedido de la Fiscalía de Juicio a cargo de la Dra. Gabriela Ates, quien solicitó nueve años y ocho meses de prisión para el imputado.
Para la fiscalía quedó debidamente probado el hecho en cuestión, que conceptuó como robo calificado, según el detalle oportunamente efectuado en la requisitoria de elevación a juicio. También consideró acreditada la autoría del imputado. Descartó la existencia de eximentes, no valoró atenuantes, estimó como circunstancias agravantes el retorno de los imputados al lugar del hecho, la vinculación familiar con las víctimas y el posterior amedrentamiento a las mismas.
El día del hecho alrededor de las 21.30 horas, Carlos Villarruel junto a otro sujeto que nunca fue sometido a este juicio y que además falleció en un accidente de tránsito hace unos meses atrás, ingresó a la despensa, y, tras golpear varias veces a su propietaria con la culata del arma que llevaban, ocasionando su caída, exigieron al esposo de esta la entrega de dinero.
El hombre, quien se encontraba en la vereda entrando un metegol, escuchó los gritos y regresó a la despensa por la parte de atrás, intentó resistirse y tras forcejear, el condenado efectuó un disparo que dio en el techo del comercio. Allí se apoderaron del dinero en efectivo que contenía la caja registradora, tickets de consumo y tarjetas telefónicas, y se dieron a la fuga.
En su declaración, la mujer detalló que estaba por cerrar el negocio y su esposo estaba acomodando un juego en el fondo. Que entraron dos personas, el primero era “Muyinga”, de cuya madre es prima, y el segundo era otro sujeto que iba pegado detrás.
Preguntó por su marido y ella quiso saber para qué lo quería y este le contestó que para ofrecerle un fierro (revolver) porque precisaban plata para seguir la noche. Que el otro hombre la apuntó con una escopeta en la cara y ella instintivamente se la sacó. Que esto provocó que el hombre se enojara y la golpeara en la cabeza con el arma. Además agregó que el imputado era conocido porque se crió en el barrio, y además es pariente.
Por su parte, la defensa ejercida por la Dra. Mariana Garro en representación de Carlos Emilio Villarruel, se opuso a la pretensión antes dicha, manifestando que consideraba que no se acreditó la participación de su defendido en el hecho. Consideró que correspondía que se aplique a su representado la calidad de partícipe secundario. Valoró como atenuante la actitud pasiva de su defendido, el bajo nivel socio cultural y los escasos recursos. Por su parte Villarruel se defendió relatando que él no tuvo nada que ver, que fue su amigo quien efectuó el atraco. Él solo intentó hacerlo deponer su actitud porque estaba muy nervioso pero no lo logró, que ingresó al negocio y se lo llevó.
Finalmente, el veredicto final lo halló autor penalmente responsable del hecho que se dio por probado y que fuera motivo de acusación fiscal. Villarruel deberá cumplir la pena de nueve años y ocho meses de prisión efectiva por los delitos de robo calificado habiendo ocasionado lesiones graves a la víctima. Además fue declarado reincidente ya que se encontraba cumpliendo condena aunque beneficiado con salidas periódicas.
Otro golpe duro para una familia cuyo apellido carga con la pesada mochila del delito reiterado y la complacencia o apoyo de sectores que perteneciendo a sectores sociales más altos, alimentaron el poderío de quienes desde muy jóvenes comenzaron a perpetrar hechos vandálicos acompañados del consumo de drogas. En el caso de “Muyinga” su adicción era pública y notoria, más aún cuando se vinculó afectivamente a quien utilizó a su beba de tres meses para ingresar drogas al Penal de San Nicolás.

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