Condenaron a un policía por golpear a un detenido cuando ya había sido reducido por otro agente
La Justicia dictó sentencia en el caso y lo condenó, por "severidades", a dos años de prisión en suspenso con el mismo tiempo de inhabilitación. Fue tras una persecución a un infractor de tránsito.
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Un subteniente de la Policía Bonaerense que presta servicios en San Pedro, identificado como Luis Eduardo Rampoldi, fue condenado por la Justicia por el delito de "severidades" al comprobarse que se excedió en sus atribuciones con un detenido, al que golpeó en el rostro a pesar de que ya había sido aprehendido y reducido por otro agente.
El episodio ocurrió en 2016 tras un control de tránsito que fue evadido por un joven en el centro. Hubo una persecución y lo aprehendieron en la zona de 11 de Septiembre y Saavedra. Allí, el policía condenado quedó filmado en el momento en el que sin motivo alguno golpeó al aprehendido, que estaba indefenso.
El Tribunal interviniente dictó sentencia condenatoria e impuso al policía Rampoldi dos años de prisión de ejecución condicional y el mismo tiempo de inhabilitación especial, por lo que no podrá ejercer como efectivo de la Bonaerense y su puesto laboral está en riesgo ante la Auditoría General de Asuntos Internos.
La defensa de Rampoldi, a cargo del reconocido penalista nicoleño Gustavo Moreno, sostuvo que el policía actuó "en estado de inconciencia" sin "comprender la criminalidad de sus actos" porque se obnubiló luego de que el infractor casi lo choca al escapar del control de tránsito.
El episodio ocurrió el sábado 14 de mayo de 2016 a las 5.50 de la madrugada, cuando la policía acompañaba un operativo de tránsito que estaba montado en Mitre y la Peatonal, en el marco de la nocturnidad.
El joven conducía un Volkswagen Gacel en el que iba con amigos. Cuando vio el retén, hizo marcha atrás para escapar por Güemes y casi atropella a dos policías, uno de ellos Rampoldi.
Un móvil en el que iban un agente masculino y una femenina que resultó ser pareja del condenado iniciaron una persecución que terminó en 11 de Septiembre y Saavedra, donde el conductor fue aprehendido y esposado, acusado de desobediencia.
Las cámaras de seguridad instaladas en esa esquina registraron el momento que derivó en la condena de Rampoldi: él llegó detrás del otro móvil, en un patrullero, y al bajarse se dirigió directo al joven aprehendido para aplicarle varios golpes en el rostro, a pesar de que estaba indefenso y reducido en los términos previstos por la legislación vigente en materia de actuación policial.
En su declaración, el joven relató que escapó del control vehicular porque iba en el auto de su padre sin registro y tras haber consumido alcohol. Dijo, aunque no fue probado en la causa, que en la persecución hasta le dispararon con armas de fuego.
Cuando ya lo habían interceptado y aprehendido, Rampoldi le "pegó una piña en la nariz, otro una patada en las piernas y en la espalda" y que, ya en la Comisaría, le pegaron "en un lugar donde hay una antena" y lo "mojaron con agua de un balde".
La filmación de las cámaras de seguridad de 11 de Septiembre y Saavedra fue fundamental para la condena del policía. Además, las constancias médicas del personal de Salud que lo atendió en el Hospital dieron cuenta de una lesión tipo escoriación en nariz y en oreja izquierda, más hematomas en el muslo derecho y la tibia izquierda.
La perito médico oficial Clarisa Hernández declaró en el juicio que constató tumefacción con desviación del tabique nasal, escoriaciones en el rostro, hematoma de 4,5 cm de diámetro en el muslo, una escoriación de 2,5 cm en la cara anterior de la pierna izquierda y otra escoriación de 1,5 cm.
Una radiografía que le practicaron mostró que tenía “fractura de los huesos propios de la nariz” La denuncia radicada en la Fiscalía 11 permitió esos informes médicos y la obtención las imágenes de cámaras de seguridad.
Un empleado municipal del área de Inspección declaró que se trasladó en la camioneta de la Dirección de Tránsito hasta la esquina de la aprehensión y que al bajarse les pidió a los policías que "pararan" que ya estaba "todo tranquilo".
El policía condenado dijo en su declaración que el joven lo "embistió dos veces" con el auto y que los golpes en la pierna le provocaron un "shock" por el que se le "cruzaron cosas en la cabeza" y perdió registro de lo que pasó después, al punto de que cuando le mostraron el video dijo no recordar ese momento.
La pareja de Rampoldi, también policía presente esa madrugada en el servicio, dijo que "nunca lo había visto así", en alusión a su reacción. Lo mismo señaló el otro agente que estaba con ella. "Pasó ciego", dijo. Un efectivo que llegó en otro patrullero como refuerzo declaró que se "quedó congelado con lo que hizo Rampoldi".
La jueza Laura Fernández, del Tribunal en lo Criminal n.° 1 de San Nicolás, concluyó que una vez que el infractor había sido aprehendido, "Rampoldi llegó al lugar, descendió del móvil y se dirigió raudamente hacia donde estaba" para aplicarle "varios golpes de puño en el rostro".
"Rampoldi es el agresor y los golpes que aplicó causaron las lesiones que la perito médica oficial constató, en especial la fractura de los huesos propios de la nariz y por eso debe responder", sostuvo la jueza en su fallo, al que tuvo acceso La Opinión.
En la causa estaban involucrados todos los otros policías que participaron e incluso sus superiores, a quienes la fiscala Ramos acusó de "encubrimiento". Esos efectivos, al igual que los empleados municipales de Tránsito, fueron absueltos de toda responsabilidad relacionada con el caso.
"Luis Eduardo Rampoldi fue autor del hecho", concluyó la jueza y aseguró que la prueba valorada "es suficiente" para la condena, al tiempo que desestimó el planteo de "inimputabilidad por haber actuado en estado de inconsciencia" que llevó la defensa al juicio.
"No se advierte hasta qué punto un auto que se da a la fuga, y aunque haya hecho marcha atrás y lo haya tocado, conmocione tanto el espíritu de un policía avezado y acostumbrado a este tipo de maniobras por parte de las personas que intentan evadir controles", señaló la magistrada.
Además, consideró que "Rampoldi tuvo oportunidad de apaciguar su ánimo hasta llegar al lugar de la aprehensión", donde el infractor de tránsito ya estaba "tranquilo y custodiado por el personal que intervino", amen de que no hay prueba alguna de que el policía haya sido lesionado por la maniobra vehicular ni mucho menos fue “asistido por algún médico que constatara su estado mental”.
Así, la jueza decidió declarar penalmente responsable a Luis Eduardo Rampoldi del delito de "severidades" y condenarlo a la pena de dos años de prisión de ejecución condicional e inhabilitación especial, de efectivo cumplimiento, por igual término para desempeñarse como funcionario policial.
El policía condenado tiene prohibido acercarse a la víctima, debe someterse al cuidado del Patronato de Liberados y fijar residencia declarada a los fines judiciales.

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