Con Víctor Hugo a la cabeza, Coplac enfrenta nuevos conflictos
El sindicalista de Uatre fue nombrado Encargado de Personal, tras el alejamiento de Alberto López Alonso. Además, cambiaron los asesores legales y contables, e incorporaron a tres miembros de una empresa dedicada al trabajo tercerizado. El dueño de la compañía estuvo en San Pedro para detener los conflictos laborales, que esta semana se exacerbaron. En medio del debate, quiso echar a todos los empleados.
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Desde Brasil, Vanderlei Rezende Da Costa Sales vino a San Pedro la semana pasada para ver qué pasaba en la empresa Compañía de Planeamiento Acústico SRL (Coplac) de su propiedad, que funciona en San Pedro desde el año 2009, cuando tras una importante serie de idas y vueltas la planta ubicada en Crucero General Belgrano entre Independencia y Caseros comenzó a operar en la fabricación de alfombras para el mercado automotriz.
Los conflictos laborales que la empresa vive desde que a mediados de año hubo que suspender personal y otorgar vacaciones adelantadas por la caída en la producción provocada por el freno en General Motors no cesaron desde entonces. Los encargados de establecer las negociaciones con los representantes de los trabajadores eran el Gerente Alberto López Alonso y el asesor legal Nicolás Macchia, ambos desligados de la compañía desde la visita del brasileño.
El primero fue despedido de su cargo, puesto que a los dueños no les convenció la manera de afrontar el último conflicto importante, cuando los empleados reclamaron el pago de un acuerdo salarial que López Alonso se comprometió a cumplir cuando el Ministerio de Trabajo lo homologara. El segundo se fue con el Gerente, al igual que el estudio contable Geoghegan, que también dejó de prestar servicios a la empresa.
Macchia dijo una frase que explica mucho de lo sucedido y que tal vez deba ser recordada para analizar lo que vendrá: “Era difícil hacerles entender a los dueños que hay que adecuarse a las leyes de este país”.
El dream team del brasileño
El sindicalista de Uatre Río Tala Víctor Hugo Ríos fue nombrado Encargado de Personal el lunes, de acuerdo a un documento interno que así lo comunica a los empleados y al que tuvo acceso La Opinión, cuyo faccísimil se reproduce en esta página. Todo sucedió sin que nadie dentro de la planta lo esperara, aunque había algunas sospechas por la participación de Ríos durante las últimas disputas con los trabajadores, incluyendo una en la que sus gestiones detuvieron una medida de fuerza.
El comunicado señala además que en reemplazo de Nicolás Macchia, el asesor legal es ahora Sergio Villarruel; el asesor contable, Darío Carro; y da cuentas de la incorporación de Adalberto Agustín Peppo, Luciano y Marta Peppo, los tres en representación de la empresa Catanzaro Group Outsourcing SRL, dedicada a la colocación de trabajadores eventuales, herederos de la tradición de las cooperativas de trabajo que tantos malos recuerdos dejaron en San Pedro.
Para que Víctor Hugo pueda realizar esta tarea de representante de los intereses de la empresa ante los trabajadores, cruzando el mostrador de la actividad que supo desarrollar toda su vida como sindicalista de Uatre, debe dejar su cargo en el gremio que a nivel nacional conducen Gerónimo “Momo” Venegas y el sampedrino Cecilio Salazar, de quien Ríos era un hombre de confianza. Era.
El viernes, Salazar, Ríos y otros hombres de la Uatre cenaron juntos. Allí nada hablaron sobre el tema. El Secretario General de Río Tala le confió luego a su jefe la propuesta de Coplac. Aquel le advirtió que debería dejar el sindicato, por la incompatibilidad manifiesta.
Tal vez ello haya hecho que el lunes a la mañana, ante la consulta de este semanario, Ríos haya dicho que lo estaba “evaluando”. Al mediodía se presentó en el Ministerio de Trabajo como representante de Coplac. Ya había firmado el documento que aquí se reproduce. A la tarde, todavía sostenía ante la Uatre que lo estaba pensando. Lo mismo le dijo a La Opinión el martes a la mañana.
Sin embargo, como puede apreciarse en el documento fechado el lunes, es claramente su firma la que acompaña la de Rafael Ricardo, el hijo del otro socio brasileño de la empresa, José Luiz Lima Ricardo, que es la máxima autoridad en el país de Coplac.
Ese es el dream team que armó Vanderlei Rezende Da Costa Sales la semana pasada tras expulsar a López Alonso. Todos tienen en su haber alguna historia “non santa” para destacar.
Paro en planta
El lunes al mediodía, una vez más, fracasó una audiencia en el Ministerio de Trabajo y los trabajadores definieron el inicio de un paro por tiempo indeterminado que levantaron el martes por la tard y en el marco del que bloquearon el acceso a la fábrica y permanecieron en las puertas por grupos, de acuerdo a los turnos.
En la actualidad hay 80 trabajadores, aunque Coplac supo tener unos 130. Este año las cosas se habían complicado y reconocieron la dependencia que la planta local tenía con respecto a la automotriz General Motors, a quien proveían de la mayoría de lo que fabricaban.
López Alonso había empezado gestiones ante Peugeot y Mercedes Benz para diversificar, con la expectativa de crear al menos entre 30 y 40 nuevos puestos de trabajo y procurar saldar la problemática suscitada a mitad de año, que generó un malestar importante entre los trabajadores.
Al cierre de esta edición, levantaron la medida, ya que hubo un acercamiento entre las partes. Anselmo Coltro, de Setia San Nicolás, informó que “se acordó viáticos y refrigerio, que es una suma mensual fija, se firmó un acuerdo, se levantó la medida y la semana que viene vamos a seguir charlando el resto de los temas”.
Al respecto, un trabajador dijo a La Opinión que en la empresa “no quieren arreglar porque no hay plata”, dijo confirmó que en el Ministerio de Trabajo, “Víctor Hugo Ríos se presentó como Gerente”. Coltro dijo que “si hay un nuevo directorio, queremos dialogar con ellos”.
Entre los reclamos de los trabajadores figura un aumento de salario y la queja por lo que consideran una mala liquidación, ya que no les pagaron el retroactivo que habían acordado. Pero el problema no es sólo de dinero. “Pedimos que arreglen las máquinas, que patean por los problemas eléctricos que tienen, son varias que están así”, dijo uno de los trabajadores que estuvo en la protesta con quema de cubiertas en las puertas de Coplac y agregó: “Pedimos extractores y un montón de cosas más vinculadas a seguridad”. También denunciaron persecución laboral.
El futuro y el conflicto
Los empleados sostienen que en la planta “hay mucho trabajo”, e incluso que “aumentó la producción”, por lo que consideran que están en condiciones de lograr lo que reclaman.
Desde adentro de la fábrica, los que conocen su funcionamiento y el devenir de los conflictos temen por lo que pueda pasar a futuro. Por un lado, un cuerpo de delegados que no puede contener a sus representados –“No entienden que no es necesario que todos los reclamos terminen en paro”, dijo Macchia– y sindicatos que hacia arriba parecen no saber lo que sucede en sus bases; por el otro, el dueño que llega de Brasil y comenta que en todo caso la solución sería “echar a todos y contratar nuevos”, lo que heló la sangre de quienes lo escucharon.
“Víctor Hugo Ríos siempre defendió a los trabajadores y ahora representa a la empresa, se cruzó de vereda de un día para el otro. Era de un sindicato y ahora está con una empresa”, graficó un empleado consultado sobre la nueva conducción de la planta. Sobre el resto, disparó: “Nosotros los conocemos, sabemos quiénes son”, con un gesto despectivo. Ello da cuentas de que el cambio tampoco fue bien recibido y que los conflictos puedes profundizarse.
