Con Fe y objetivos a cumplir, Salazar volvió a los barrios
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La presencia de Cecilio Salazar en el asentamiento precario El Argentino fue un bálsamo para el núcleo central de la Juventud Fe, que estaba cada vez más alejado y decepcionado por la exclusión y el confinamiento al que estaban condenados como auxiliares para las tareas solidarias que explotaron con la bomba que la exdirectora de Niñez Paola Pretz conectó con cables casi perfectos para dinamitar la posibilidad de que bienes que proporciona el Estado sean administrados por militantes y no por los organismos que tienen la obligación de garantizar su llegada a quienes lo necesitan.
El grupo que pinta escuelas, hospitales, presta servicios, traslada donaciones, organiza peñas y hasta garantiza presencia de apoyo permanente comenzó a bajar los brazos cuando entendió que la burocracia y la ineficiencia le ganaban siempre a la practicidad con la que le gustaba emprender uno y otro desafío, aun aquellos de dudosa legalidad como los corsos que organizaron a principios de año de la mano de una productora ramallense.
No fue el único gesto que pretendían del Intendente, pero al menos un paso que pueda acortar el enorme precipicio que se abrió a meses delas elecciones, cuando comprendieron que “los de cuello de camisa y camperita les ganaban a los de zapatillas embarradas y olor a transpiración”. Ganaban en espacio, ganaban en nombramientos, ganaban en dinero y, para peor, ganaban la atención del Jefe Comunal por cuestiones incomprensibles y a veces hasta ridículas. Se cansaron de esperar, y lo que comentaban en privado se filtró al público cuando comenzaron a desactivar la energía con la que sostenían la estructura de penetración barrial que tan buenos cimientos tiene en la construcción del poder de Cecilio. Hasta el muro de Facebook de la organización se despobló de réplicasen clara muestra de cierre de un canal de comunicación con un sector a la población al que ahora ya no se llega por las vías tradicionales como diarios, radios o portales de noticias.
En consonancia con las órdenes que el Pro y Cambiemos impartieron a todos los integrantes de su gobierno nacional y provincial, “Chechilio”, como lo llaman algunos, “El Uno”, como le gusta decirle a uno de sus más fieles colaboradores, “El Tío”, como le dicen los empleados de menor rango, fue al mismo barrio en el que vivía la beba de tres meses que falleció sin estar documentada y sin controles por parte del equipo de Salud Pública, cuyo caso conmovió y sacudió la modorra con la que para algún sector de la política la pobreza se confunde fácilmente con miseria. No es lo mismo: miseria es miseria, y los que la habitan tienen pocas posibilidades de entender que cuando se llega a esa situación con menos de 18 años y dos o tres hijos a cuestas, sonreír sólo depende de buena calefacción corporal y algun gustito que esté al alcance. Si hay algo que dejaron las décadas ganadas es este legado de bebés que se engendran en paupérrimas condiciones sin más oportunidades de llamar la atención que sus propios padeceres.
Salazar se enteró por los medios del trabajo social que debían hacer sus empleados. En el mismo sector del barrio más próximo al CIC, donde usurparon un grupo de vecinos hace algunos años, hoy juegan como pueden los hijos de sus hijos, aunqueel cálculo matemático del tiempo transcurrido “no cierre”, como no cerraron los números de ninguna administración bonaerense cuando revisaron cómo, en qué y quiénes son los que se robaron hasta el último centavo de las arcas públicas.
El Jefe Comunal sigue entrenando para dotar de algún equilibrio a su desparejo gabinete. Aunque ese día ahorraron en fotos y propaganda, la reunión más importante en lo que va de la nueva gestión se organizó el lunes… en la sede de Fempinra, sindcato que conduce el silencioso concejal oficialista Matías Franco. Cuando este medio preguntó por ese encuentro, las respuestas fueron dispares, incluso por el lugar elegido. Se trataba ni más ni menos de una orden de Cecilio para que el equipo defina objetivos y control de su cumplimiento. Con el mismo sistema de exigencias que se imprime a los gerentes de las empresas privadas, una consultora organizó el “seminario de control de gestión” al que al menos dos miembros de segunda línea del gabinete calificaron como “una boludez”.
Se llevan mal, desconfían, miran de reojo y hasta se ponen motes entre ellos para describir, por ejemplo, la debacle en la que entró el Hospital cuando lograron birlarle a José Herbas el termómetro que tanto le funcionaba para detectar a los que provocaron la ruina de la Salud pública y reemplazarlo por uno de madera y arena con el que ahora le complican la vida a Edgar Britos, quien a todas luces se ha quedado solo y peor acompañado en el área más sensible, visible y gigantesca. El pasado sábado murió otro bebé en un caso diferente pero también de una mamá que casi no se sometió a controles, según consignó el Jefe del Servicio de Pediatría Leonardo Carrión, visiblemente molesto por la situación, que no había informado a sus superiores.
En criollo, la respuesta es “no sé qué decir”; en un media training, “estamos dispuestos a corregir los errores”. Precisamente el martes… en la quinta Artemisio, de la familia del Dr. Daniel Spirópulos, tuvo lugar un entrenamiento para funcionarios y concejales en el que dos instructores los ponían a prueba y les mostraban cómo debían contestar a los periodistas.
En síntesis, la reunión del lunes les otorgó a todos un plazo de 15 días para describir y entregar un informe por escrito sobre el modo, los pasos, el presupuesto y las necesidades de ejecución que tienen para cumplir con dos decenas de objetivos que Salazar impuso para 2017.
A todas las áreas se les planteó que deben trabajar ordenadas, con previsiones, cálculos, datos, precisiones de cantidad de personal que necesitan, equipamiento, datos reales y concretos para que al cabo del segundo semestre puedan evaluarse los logros que a la luz de la inmediatez y la improvisación provocan el fracaso de cualquier gestión.
Menos de la mitad de los titulares de áreas entendieron que con ser chupamedias o alcahuete no alcanza para las condiciones que exigen los gobiernos de Vidal y Macri a los intendentes del interior, sea cual sea su base de votantes. El mensaje empresarial y político es el mismo: objetivos cumplidos, votos ganados.
A principios de agosto, la misma evaluadora se encargará de mostrarle a Salazar los resultados de la tarea; y, ahí sí, será un gran desafío diseñar la de los próximos meses.
Para culminar, la reunión del martes era a todas luces más entretenida, porque además de las vistas privilegiadas, las instalacioney lo buen anfitrión que siempre es el abogado cuyo apellido es de origen griego, estaban allí dos viejos conocidos de una consultora que dijeron: “no estamos en condiciones de confirmar que estuvimos ahí capacitando”, en la voz de uno de sus directores, Máximo Reyna. El mismo que elabora encuestas, relevamientos, asesoramientos, campañas políticas, estrategias publicitarias o asesoría de imagen, junto a otros servicios que demandan muchos de los que han llegado a la función pública sin más equipaje que su buena voluntad y sus ganas de integrar un gobierno.
En este caso, los personal trainers del discurso mostraron con ejemplos el modo en que debe comportarse un entrevistado ante las preguntas que suelen hacer los periodistas. Hubo al menos cuatro que la pasaron bastante mal, porque “metieron la pata” varias veces, ya sea respondiendo a un tema que no era para su área o dejando flancos sumamente aprovechables para trabajadores de prensa que hacen algo más que copiar las gacetillas oficiales.
En esa reunión se habló bastante del caso de la beba de tres meses fallecida y del impacto que generó en la población la difusión de la noticia. La respuesta no está escrita en ninguno de los manuales que se redactan en las consultoras sino en reconocer la tristeza que produce un hecho semejante y el anuncio de medidas que sirvan para corregir lo que a todas luces fue un desbarajuste.
Con una declaración que diga “vamos a trabajar para que nunca más un bebé se vaya del Hospital sin documentos y para que las madres adolescentes no se escapen de los controles; vamos a poner en la calle a todo el personal que haga falta, incluidos nuestros militantes del partido Fe, a los que tanto se comprometieron con nosotros a recorrer casa por casa, barrio por barrio para saber si hay bebés que no estén vacunados, niños que no vayan a la escuela o familias que se despierten más allá de las 10 de la mañana sin que haya actividad alguna para desarrollar, los vamos a invitar a que vengan al CIC, a los Centros de Salud, a las plazas y a los clubes por si quieren jugar o practicar algún deporte hasta que consigan algún trabajo”.
Esa es una muy linda respuesta para periodistas y ciudadanos que esperan con buena leche que a sus representantes les vaya cada día mejor para poder exigir más, mejorar mucho y emprender un camino mejor.
En una reunión les enseñaban a pensar, en la otra a mentir o disimular. Está bien señalar que si tienen que gastar de su bolsillo para aparecer más o menos bien hablados pueden hacerlo, pero perder siete horas seguidas de todo un gabinete de gobierno que, para colmo, el jueves también tenía que distraerse con la llegada de la Embajada de la Alegría del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación durante toda una mañana frente a la Municipalidad en vez de llevarla a un comedor o a una escuela, la lógica deje de tener sentido para transformarse en farsa.
