Con el corte sorpresivo de servicio, la Coopser mide fuerzas con el Municipio
La Secretaría Legal y Técnica revisa el contrato con la cooperativa para el mantenimiento del alumbrado público. La decisión de evaluar la continuidad en las relaciones llegó tras el sorpresivo corte del mantenimiento del alumbado público por falta de pago invocado por la entidad que preside Iván Groppo. Silvio Corti cuestionó las “intenciones políticas” del Consejo de Administración y Sánchez Negrete se prepara para un llamado a concurso o licitación como poder concedente del servicio.
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El lunes por la tarde la temperatura de las redes excedió la capacidad de asombro del Intendente y sus colaboradores. Tras una larga negociación con los proveedores del municipio, la Coopser había logrado la cancelación de la deuda acumulada desde octubre de 2015, con diez cheques de poco más de setenta mil pesos. El vencimiento del primer pago operaba ese día. Por la mañana, desde la distribuidora de energía preguntaron si podían “pasar a buscar los valores” comprometidos. De allí en más, solo los protagonistas directos saben con qué intenciones comenzó el incendio de las relaciones.
A las 14.09, una hora y nueve minutos después del cierre de la tesorería municipal, un comunicado llegó a los medios de comunicación: “Coopser informa que, en el día de la fecha y ante la postergación indefinida de la firma de un nuevo convenio para la regularización de la deuda que la Municipalidad de San Pedro mantiene con esta Cooperativa, se ha resuelto suspender provisoriamente el servicio de mantenimiento y reparación del alumbrado público”.
“Lamentamos profundamente llegar a esta instancia, pero la situación económica y financiera de Coopser impide seguir absorbiendo estos costos, que, al no poder recuperarse dentro de plazos razonables, generan un endeudamiento que afecta también a todos los socios. Esperamos una pronta solución para este inconveniente y expresamos nuestras disculpas a toda la comunidad”, finalizaba.
Los cheques ya estaban firmados y, para colmo, fue un periodista quien advirtió a la comuna que desde ese momento no se repondría ni una lamparita o repararía el suministro de una bomba de agua.
Ni preaviso de corte, ni notificación fehaciente, ni llamada telefónica póstuma. “Corte, palo y a la bolsa”, como si el perjuicio fuese para el poder político y no para el ciudadano.
Sin dudas, nadie midió consecuencias y a las pocas horas había instrucciones precisas de no ceder ante lo que ya se consideraba un acto de prepotencia y demostración de fuerzas por parte del Consejo de
Administración que preside Iván Groppo, “un hombre de La Cámpora, un exintegrante de la lista de Monfasani, un militante del FpV, un profesor de geografía, un vecino de la ciudad”, según quien deba referir datos sobre la persona que firma las decisiones de la principal empresa de facturación local.
Mala noche y pocas luces
Entre el impacto y la indignación, transcurrió la primera noche sin servicio. El contrato entre los ciudadanos de San Pedro y los socios de la Coopser –no el Municipio y la distribuidora de energía– demanda 180 mil pesos mensuales para el mantenimiento y reparación del alumbrado público a los que se le suma el control y poda de árboles que afecten el tendido eléctrico. Por uno o por cien, el valor es el mismo.
“Podemos llamar a concurso”, dijo Sánchez Negrete a La Opinión para confirmar lo que el Secretario de Gobierno Silvio Corti adelantó en la mañana del martes: rescindir el contrato y hasta revisar la concesión. Hasta ese, momento nadie se había animado a tanto.
En medio de las explicaciones de su Secretario privado, que fue quien respondió el llamado de la cooperativa, Salazar hizo gala de su condición de dirigente gremial: “No nos van a hacer ceder. No vamos a ceder y vamos por más”, fueron sus textuales palabras.
Cuando se le recordó que si había enfrentamiento sería ante Luz y Fuerza, el Jefe Comunal solo dijo: “Soy de Uatre”.
Quien lea detenidamente el comunicado con pedido de publicación de la Coopser observará que el concepto “postergación indefinida” fue el que colmó la paciencia de los negociadores de las deudas acumuladas por las gestiones anteriores. En menos de 30 días habían acordado con varios proveedores y en este caso la cancelación había sido total.
Con los cables pelados
Quienes conocen la historia de la cooperativa eléctrica o “la usina” saben que las relaciones de fuerza entre el municipio y la empresa se miden palmo a palmo. Sin control directo de los socios y con la conducción en manos del Sindicato de Luz y Fuerza, la distribuidora de electricidad y otros servicios sociales, creada con propósitos solidarios y de administración popular, volvió a mostrar los dientes para anticiparle a Salazar y a los suyos que tienen poder de “marcarle la cancha”.
Desde hace más de dos décadas, y tras la destitución en pleno de un Consejo de Administración de principios cooperativistas, la participación de los vecinos fue mermando al ritmo de elecciones en las que las internas partidarias en principio y las disputas sindicales después, terminaron por vaciar de contenido a la única entidad que tiene a sus socios como únicos propietarios.
Para los “nuevos dueños” de la Coopser, los usuarios son clientes y rehenes de un insumo imprescindible. Para el municipio, al menos hasta el pasado lunes, los contribuyentes del servicio de alumbrado, las víctimas de la arbitraria decisión de “cortar el suministro”.
Quienes tienen un simple medidor saben del comportamiento impiadoso de su proveedor: corte sin miramientos a quien no llegue a pagar su factura con posterior pago de aviso y reconexión. Terminaron los tiempos en que los socios podían pedir una prórroga o una refinanciación.
El único antecedente político de resistencia y de importancia fue aquél que escribió no sin costos políticos el exintendente Julio Pángaro, cuando en mayo de 1996 ordenó apagar el cincuenta por ciento de las luminarias para no seguir abultando la deuda de un municipio que pagaba por el total del suministro y recaudaba menos de la mitad.
Desde el Concejo Deliberante, sólo la redacción de un contrato de concesión producto del trabajo del edil Raúl Fullana pudo poner algo de coto al poder omnímodo de la entidad cuando logró colocar representantes y veedores de la comuna que no siempre asistieron o participaron de las reuniones donde se decidían cuestiones de vital importancia en materia de inversión y administración.
Hay que recordar que durante el último período el hoy Secretario de Economía Mario Sánchez Negrete fue quien retomó su condición de representante desde el cuerpo deliberativo -redactó además la ordenanza que elevó esa representación a tres miembros, muy resistida por Coopser- y comenzó a estudiar en particular los alcances del Fondo de Obras Públicas Comunitarias que todos y cada uno de los titulares de un medidor ahorran mensualmente en una cuenta especial que debe estar destinada precisamente a ese fin.
Ahora y del otro lado del mostrador, tanto él como el Intendente Salazar recibieron el primer cachetazo al que tendrán que sobreponerse o enfrentar para lograr mejores condiciones de convivencia y, sobre todo, control sobre la administración de una empresa que es de propiedad de los ciudadanos.
A propósito de ello, será bueno que el próximo llamado a asamblea o a elecciones no se promueva en círculos cerrados y que por el contario convoque a la activa participación de los socios que quieran recuperar el control de una empresa que les pertenece.
Intenciones políticas, mentiras, reunión y cheques
“Mienten descaradamente”, dijo Silvio Corti a los periodistas de Apa Radio San Pedro cuando se refirió a las “temerarias declaraciones” formuladas por Iván Groppo.
El Secretario de Gobierno indicó que no sólo se enteraron por los medios de la decisión “unilateral de la Cooperativa” sino que no medió aviso ni llamado alguno.
Pasaron pocos minutos y sonó el teléfono. Con los cheques en la mano se celebra esta mañana una reunión en la que la cooperativa deberá remedar una situación que en principio se atribuyó a “presiones del Consejo de Administración” que resultaron poco creíbles para los actores.
En otro despacho estudian alternativas para buscar un reemplazo para que los mismos trabajos se hagan por menos dinero y con mayor control.
Una cuestión que no es menor para la situación financiera de la entidad es la deuda en millones que mantiene el Estado nacional y la que registra la provincia de Buenos Aires por suministro eléctrico a establecimientos escolares y otras reparticiones.
