Con el corazón
Si los animales hablaran en nuestro lenguaje humano, nos explicarían que ellos no son “cosas” insensibles, sino seres vivientes con alma, que sienten y sufren como nosotros, y nos rogarían que antes de matarlos para comer sus cadáveres, pensemos que ellos son tan indefensos e inocentes como nuestros niños pequeños. Rubén D. Liljesthröm

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