Compró un terreno por Facebook, lo pagó y ahora la desalojan
Una joven pareja recibió la orden de desalojo del terreno donde habitan junto a su hijo de dos años. Fueron víctimas de una estafa en la que quien dice ser propietario del inmueble contó con la anuencia de un abogado y la resolución de la Jueza de Paz.
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Por decisión del Juzgado de Paz, la policía debe proceder al desalojo de un terreno de generosas dimensiones en un sector privilegiado próximo a la cresta de barrancas. Según pudo establecer este medio hay dos damnificados por una “vendedora”, que ofreció en un muro de Facebook dos terrenos de 10 metros de frente por 30 de fondo. Las víctimas, compraron el predio tras ver la oferta en la red social.
En la mañana del lunes y ya notificada para abandonar el predio por el que pagó más de 80.000 pesos y entregó dos motos, Andrea se presentó en la Fiscalía para relatar su caso, ya que considera que fue estafada en su buena fe, por lo que buscará que le devuelvan el dinero y los bienes que entregó a cambio del terreno, que tiene orden para que la policía lo desaloje de ocupantes y restituya a quien, de acuerdo a lo que se desprende de la enmarañada causa, sería quien pudo acreditar posesión.
Contradenuncia
La joven damnificada portaba un boleto de compraventa que “la vendedora” le entregó como título de propiedad y en el que se muestra el nombre y apellido de un hombre a quien se lo conoce por su actividad religiosa y con antecedentes de distintos conflictos.
También ofreció copias de los recibos por las distintas entregas de dinero en efectivo, la copia del título de una moto que entregó en parte de pago y el título de propiedad de otro rodado, cuyo original aún conserva en su poder.
Hay un abogado sin demasiada notoriedad como letrado y más conocido por sus actividades docentes que intervino en la causa. Fue quien se presentó con las novedades a mediados de julio y le indicó que debía desalojar a la persona señalada en el expediente y a cualquier persona que esté ocupando esa finca.
La víctima refiere que quien “le vendió” la propiedad es ni más ni menos que la hijastra de quien ahora aparece como “el usurpador” y la misma mujer que le entregó un boleto original de transacción inmobiliaria que no tiene ahora validez alguna.
La historia
“Yo lo vi por Facebook cuando vinimos de la isla y le fui entregando”, dijo Andrea durante la tarde del martes, cuando llegó a La Opinión para dar a conocer la documentación que la mantiene desesperada, porque sabe que no le devolverán lo que pagó y que es probable que deba abandonar la edificación que habita junto a su familia.
La joven proporcionó todos los datos e imágenes que muestran a quienes presuntamente percibieron el pago. “A mí me dijo que con ese papel estaba la propiedad”, indicó al mostrar un boleto de compraventa que consigna una operación inmobiliaria del año 2005.
“Fui a la Municipalidad también a ver de quién es el terreno y me dijeron que tiene todos los impuestos sin pagar”, agregó la mujer, lo que no deja de llamar la atención.
Durante la mañana de hoy miércoles volverá a la Defensoría para intentar demorar el desalojo hasta tanto le “devuelvan algo del dinero” o “me den la propiedad que ya pagué”, según dijo.
“Yo vendí hasta las vacas que me dio mi papá”, agregó Andrea respecto de su decisión de mudarse a San Pedro desde la zona de islas donde residía hasta fines de 2015.
Otro caso de tantos
La situación es enmarañada. Pero cuando quien procura hacerse de información más allá de lo que aparece en los documentos que obran en el expediente judicial, vuelven a aparecer sospechas que vinculan a ciertos “renombrados” personajes.
El terreno, como se dijo, está un lugar privilegiado y es de importantes dimensiones. Todo es llamativo, después de cualquier análisis.
Una pareja que compra un terreno por Facebook, paga con dos motos y con dinero en efectivo que entrega en cuotas de 40.000, 18.000 y hasta de 500 pesos, que a cambio recibe un ajado boleto de compra venta que da cuentas de una transacción anterior y por las entregas apenas unos “recibos” cuyo talonario puede adquirirse en cualquier librería y de validez improbable.
Este miércoles, lo que suceda en ese predio definirá algunas aristas del caso. Si hay desalojo, por ejemplo, a quien le entregan la propiedad restituida. Últimamente, en casos parecidos, los nombres y apellidos se repiten. Todos los caminos conducen a un mismo grupo que, juntos o por separado, parecen estar involucrados en la creciente ola de apropiaciones indebidas, usurpaciones y despojos de inmuebles.
