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lunes, septiembre 27, 2021
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¿Cómo fue tu infancia, Inés Corda?

Juanita Lafalce cumplió 12 años el domingo 15 de julio. Es alumna del colegio San Francisco de Asís. Un sábado vino a La Opinión y Sin Galera, se quedó toda la mañana y planificó una serie de entrevistas con adultos, para saber sobre su infancia y compararla con la de los chicos de hoy, como ella. Para esta quinta entrega estuvo con la docente y referente de la colectividad italiana Inés Corda.

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Fui a la Sociedad Italiana para hablar con su secretaria, María Inés Corda. “Un gusto en conocerte, Inés”, me presenté. “Para mí también es un placer estar con vos hoy”, se presentó ella. “¿Cuántos años tenés?”, le pregunté. “¿Eso te tengo que contar? 62”, me respondió mientras reía.

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“¿A qué jugabas?”, quise saber. “Cuando yo era pequeña, muy pequeña, hace mucho, jugaba con lo que para mí era lo más lindo: jugar con las muñecas. Hoy lo vuelvo hacer con mi nieta. Era muy placentero, aprendí a coser haciéndole las ropas, aprendí a tejer haciéndole los abrigos, era mi juego preferido”, explicó.

“¿En tu infancia sentiste tradición italiana?”, pregunté. “Sí, mucha. Sobre todo en las comidas”, dijo enfática. “¿Hubo juegos, canciones, cuentos o poesías que se transmitieron?”, consulté. “Había historias familiares, de llegadas a la Argentina, de lo que había quedado en Italia, pero otro tipo de cosas, no. Sí las comidas”, comentó.

“¿Quién vino desde Italia?, ¿lo conociste?”, indagué. “Sí, porque vino mi papá. Mi papá era pequeño cuando vino, con su mamá y sus dos hermanos mayores. Primero había venido su papá, o sea mi ‘nono’, que vino desde la isla de Cerdeña a la Argentina después de finalizada la Primera Guerra Mundial”, contó.

Su abuelo fue soldado en esa guerra. “Cuando volvió a su casa y pudo juntar un poco de dinero y vino él, se instaló, y mando a buscar a su señora y a sus tres hijos que habían quedado allá. Eso por parte de mi papá, y por parte de mi mamá, mis nonos”, agregó.

¿Sabés cómo se comunicaban los que llegaban a Argentina con los de Italia?», le pregunté a Inés. «Sí, únicamente por cartas, era lo único que había en ese momento, y tardaban meses en ir y volver, meses en tener noticias».

“Fue así como muchas familias se fueron perdiendo de esos lazos, porque era mucho lo que tardaba una carta. De pronto, al que le habían escrito, había fallecido, allá o acá, entonces hubo mucha familias que fueron perdiendo los vínculos”, explicó.

Quise saber si se comunica actualmente con su familia en Italia. “Si, yo tengo muy poquita familia allá, muy poquita, pero me comunico vía e-mail”, dijo. Inés Corda tiene dos hijos y dos nietos. Le pregunte si les enseñaba las tradiciones Italianas. “Les enseño todo lo que puedo, todo lo que aprendí y sobre todo a jugar, jugar mucho”, aseguró.

Como siempre, terminé mi nota pidiéndole un mensaje, y esto fue lo que me transmitió: “Yo he sido docente, y he trabajado mucho, sobre todo con niños pequeños. Lo que les pido es que nunca dejen de jugar, es muy linda la computadora, la tablet, la Play, pero no hay nada más lindo que la vereda, jugar, correr, la Plaza los amigos”, dijo.

“Los otros juegos son muy importantes, desarrollan la mente quizás, pero el estar afuera en la vereda y en la plaza, no hay nada que los iguale”, agregó. Me despedí agradeciéndole por su tiempo y por participar de mis notas.

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